PÁGINA PRINCIPAL

martes, 27 de enero de 2026

CENTRO DE ESCUCHA

 


El pasado viernes, el programa La Linterna de la Iglesia de COPE emitió un reportaje de la periodista Ana Medina dedicado al futuro Centro de Escucha de la Diócesis de Teruel y Albarracín, una iniciativa que nace como compromiso diocesano en el marco del Jubileo de la Esperanza.

Reproductor de audio

El espacio radiofónico puso el acento en la importancia de la escucha como herramienta fundamental en la vida cristiana, subrayando que este término aparece hasta 19 veces en el Documento Final del Sínodo de la Sinodalidad. Escuchar, tal como se destacó en el programa, es un auténtico arte que nos ayuda a sentirnos hermanos, a acompañarnos en el dolor y a afrontar juntos las dificultades de la vida.

El Centro de Escucha, que comenzará su actividad previsiblemente esta próxima Pascua, ofrecerá atención gratuita a personas que atraviesan situaciones de sufrimiento como el duelo por la pérdida de un ser querido, problemas de pareja o familiares, soledad, enfermedad o crisis personales. Su coordinador, Enrique Marco Iserte, explicó durante la entrevista que el objetivo es “crear un espacio donde quienes viven momentos complejos puedan encontrar un lugar de acompañamiento, desahogo y escucha, que les ayude a afrontar su realidad desde nuevas perspectivas”.

Este proyecto se integra en la Red de Centros de Escucha San Camilo, formada ya por más de cuarenta centros y una unidad móvil de intervención en duelo, coordinados por el Centro de Humanización de la Salud de los religiosos camilos. Valentín Rodil, psicólogo responsable de la unidad móvil, destacó en el programa que la Iglesia, a través de estas iniciativas, “se convierte en una oreja samaritana que acompaña a los heridos del camino, especialmente a quienes sufren soledad, crisis vitales o duelos profundos”.

El reportaje también puso de relieve la formación específica que están recibiendo los voluntarios, con el fin de ofrecer un servicio responsable, seguro y profesional. “No se trata de aconsejar ni de predicar, sino de ayudar a las personas a desenredar los nudos de su vida desde sus propias decisiones”, señaló Rodil.

Enrique Marco recordó además que vivimos en una sociedad marcada por “soledades no elegidas y dolores que no siempre se pueden compartir”, por lo que el Centro de Escucha quiere ser un espacio cristiano de encuentro, compasión y acogida, donde las personas puedan sentirse escuchadas sin juicio.

El programa concluyó subrayando que, aunque aprendemos a hablar y a escribir, nadie nos enseña a escuchar, siendo esta una de las habilidades más terapéuticas y profundamente cristianas. Una escucha atenta, confidencial y empática que se convierte en verdadero signo de la cultura del encuentro que promueve la Iglesia.

lunes, 26 de enero de 2026

JÓVENES EN ACCIÓN CATÓLICA

 


La aragonesa Emma Querol ha asumido recientemente el servicio de responsable de Jóvenes de la Acción Católica General. Lo hace tras un proceso de discernimiento vivido en comunidad y desde una fe joven, comprometida y misionera. En esta entrevista concedida a Iglesia en Aragón, comparte las claves de su vocación, su mirada sobre los jóvenes y la Iglesia, y los retos de una pastoral juvenil llamada a anunciar el Evangelio con audacia y esperanza.


Emma Querol con la catedral de su ciudad, Huesca, de fondo.

Emma, ¿cómo recibes este nuevo servicio dentro de Acción Católica? ¿Qué fue lo primero que sentiste cuando te comunicaron la elección?

Con el corazón abierto y muy dispuesto, gracias al tiempo de discernimiento en el que mis acompañantes, mi familia y la asociación me han ayudado a preparar el corazón. He de decir que cuando Dani me comunicó la decisión del pleno de presidentes sentí vértigo por la confianza que la asociación ha depositado en mí para llevar a cabo esta tarea y también mucho agradecimiento a Dios por contar conmigo para este servicio.

Vienes de una trayectoria muy comprometida en tu diócesis de Huesca. ¿Qué experiencias locales te han marcado más y te ayudan ahora a mirar la misión nacional?

En Huesca sentí una llamada muy fuerte a servir a la Iglesia desde un laicado comprometido. Supongo que esta llamada parte del profundo amor a la Iglesia que me han transmitido en mi casa y mis acompañantes. Una frase que me ha acompañado varios años y que cada día me repito en esta nueva misión es «todo por la Iglesia». Este lema me recuerda que todo lo que hago tiene que ir enfocado a Jesús y materializado en su Cuerpo, la Iglesia.

Quizá algunas de las experiencias que más me han marcado han sido reconocerme en otros jóvenes de la Iglesia y también fuera de ella, acompañar a jóvenes que, como yo, buscan la santidad en la vida cotidiana y quieren perseverar en el amor a Cristo. De cara a la misión nacional, también me ayudan mucho las experiencias más prácticas y organizativas aprendidas en la diócesis.

En tu presentación dijiste que este “sí” lo das en comunidad. ¿Qué papel han tenido tu grupo, tu parroquia y tu familia en este discernimiento?

Han tenido un papel fundamental. Mis padres fueron los primeros en mostrarme su apoyo y confiaron plenamente en mi discernimiento. Mis acompañantes y mi novio fueron quienes me dieron más luz ante las dudas que iban surgiendo en el camino. Y mi equipo de vida y mi parroquia fueron los que me empujaban con ilusión a decir que «sí» a esta misión.

En la mochila llevo a muchas personas que durante el discernimiento fueron la luz de Dios para descubrir cuál era su voluntad y hoy sigo contando con ellas.

La Acción Católica habla mucho de “ser Iglesia en salida”. ¿Qué significa eso hoy para una joven de tu generación?

Creo que para los jóvenes hoy, o la Iglesia es en salida, o no es. Está claro que lo que se ha hecho siempre ya no sirve, pero sentimos una necesidad que va más allá. El mundo se muere de sed y muchos jóvenes intentan llenar un vacío existencial con lo que conocen, que no suele ser Jesucristo porque no lo conocen.

Los jóvenes somos quienes más experimentamos que debemos estar en salida para dar respuesta a esa sed de Cristo que tiene el mundo y cumplir la misión que nos dio Jesús: «Id y haced discípulos» (Mt 28,19).

¿Cuáles crees que son las principales búsquedas o heridas de los jóvenes que la Iglesia debería escuchar más?

Una de las principales búsquedas de los jóvenes son los referentes, personas que les den luz a sus vidas, en las que fijarse y con las que poder reconocerse. Hoy hay muchos referentes, sobre todo en redes sociales, pero no son referentes comprometidos con un mensaje esperanzador y realista, no miran el mundo con amor y ganas de hacerlo mejor.

Desde la Iglesia tenemos mucho que hacer y decir. Tenemos que escuchar a los jóvenes y darles un mensaje de amor y de esperanza. A muchos les falta un sentido para sus vidas y les falta saber que hay alguien que los ama como son y quiere que sean mejores personas, y les falta saber que ese alguien es Jesús.

¿Cómo imaginas una pastoral juvenil que realmente evangelice y llegue a los alejados sin miedo ni etiquetas?

Imagino una pastoral que se sienta a escuchar a los jóvenes, que desde la escucha con el corazón abierto trabaje con ellos y para ellos. Una pastoral que no tenga miedo a anunciar la Verdad del Evangelio.

Una pastoral con corazón de Madre, como la Iglesia, que acoge y acompaña a todos los jóvenes sin distinción; pero también con corazón de Maestra, como la Iglesia, que enseña el camino hacia la santidad y la felicidad.

¿Qué te inspira el lema del próximo trienio o la línea de trabajo que se abre en la ACG para los jóvenes?

Es verdad que todavía no hay un lema concreto, pero a nivel personal me he fijado el lema de vida de san Pier Giorgio Frassati, joven de la Acción Católica Italiana: «Verso l’alto», «Hacia lo alto».

Pier Giorgio era un joven comprometido con la Iglesia, con los pobres y con la política. San Juan Pablo II lo llamó «el hombre de las bienaventuranzas» por su búsqueda de la santidad en la vida cotidiana, y creo que eso es lo que buscamos los jóvenes de la Acción Católica General.

En un mundo tan acelerado y digital, ¿cómo se puede vivir una fe encarnada, comprometida y alegre?

La fe tiene que encarnarse y concretarse en los sacramentos y en la vida comunitaria. Esto último es esencial y muchas veces se nos olvida. La fe, para ser vivida, tiene que ser compartida. Hoy ser joven católico es muy complicado, es ir a contracorriente, y por eso es importante tener un grupo y una comunidad de referencia donde formarse, rezar, celebrar y vivir la fe.

Los procesos de la vida de fe necesitan paciencia, perseverancia y trabajo. Si se hacen en comunidad, el camino es más liviano. Ir conociendo a Jesús y perseverar en la fe te lleva a asumir compromisos y responsabilidades y a vivir la alegría cristiana, que nace del servicio a los demás. La alegría del cristiano nace de lavar los pies a los hermanos.

Has dicho alguna vez que “el Espíritu sigue soplando”. ¿Dónde lo ves hoy en la vida de los jóvenes y en la Iglesia?

Es una frase que he escuchado en varios procesos de discernimiento en la ACG y tengo la certeza de que es así. A pesar del mundo en el que vivimos, sigue habiendo jóvenes valientes que levantan la voz para decir que siguen a Jesús, que van a misa, que viven los sacramentos y que forman parte de una comunidad.

Creo que el Espíritu impulsa nuevos evangelizadores y nuevas formas de llegar a los demás con los medios actuales. Esos jóvenes que proclaman el Evangelio con obras y palabras son soplos del Espíritu que enriquecen a la Iglesia y que debemos acompañar, guiar y cuidar.

¿Qué mensaje te gustaría lanzar a los jóvenes de las diócesis aragonesas que todavía no conocen la Acción Católica General?

Les invitaría, en primer lugar, a acercarse a su parroquia, a conocer a la gente, a disfrutar del diálogo intergeneracional y a ponerse al servicio de la comunidad con sus dones y talentos, sin miedo. Como en la parábola del Evangelio, el Señor los multiplica cuando los ponemos al servicio de su Reino.

Y, sobre la Acción Católica General, me gustaría decir quiénes somos los jóvenes de la ACG: jóvenes comprometidos con nuestras parroquias y con el mundo por amor a Jesús y a los hermanos. Jóvenes normales que buscamos la santidad en nuestra vida cotidiana y que caminamos juntos, apoyados por nuestro equipo de vida, siempre «hacia lo alto».

domingo, 25 de enero de 2026

DOMINGO DE LA PALABRA DE DIOS

 


La Iglesia celebra el VII Domingo de la Palabra de Dios este 25 de enero de 2026. El Dicasterio para la Evangelización ha elegido como título para esta edición el lema: “La palabra de Cristo habite en vosotros” (Col 3,16). Esta Jornada tiene como objetivo mostrar la importancia de la Palabra de Dios en la vida cotidiana de la Iglesia. Ella es una Palabra que permanece siempre viva y se hace signo concreto y tangible.

Para esta edición, Juan Carlos García Domene, director de la BAC (Biblioteca de Autores Cristianos), ha preparado un vídeo donde habla sobre la Jornada, la importancia de la Palabra de Dios para los cristianos y la última edición de la Biblia: ‘La Biblia. Escrutad las Escrituras’. Esta versión cuenta con el texto oficial de la Conferencia Episcopal Española y con un índice para escrutar la Palabra, entre otras novedades.


Además, el Dicasterio para la Evangelización ha preparado un subsidio litúrgico-pastoral que incluye diversos materiales, como textos para la reflexión y oración, propuestas pastorales o un esquema para la Celebración Eucarística. También cuenta con una presentación de Mons. Rino Fisichella, Pro-Prefecto del Dicasterio.Contexto del Domingo de la Palabra de DiosEsta Jornada la instituyó el papa Francisco el 30 de septiembre de 2019, a través de la carta apostólica en forma de motu proprio Aperuit illis, con el fin de promover y animar la lectura de la Palabra de Dios entre los fieles y en la pastoral ordinaria.

Esta iniciativa del Santo Padre supone una invitación a toda la Iglesia a dedicar un domingo completamente a la celebración, reflexión y divulgación de la Palabra de Dios «para comprender la riqueza inagotable que proviene de ese diálogo constante de Dios con su pueblo».

sábado, 24 de enero de 2026

CÁRITAS ARAGÓN

 


Situar a las personas más vulnerables en el centro de la agenda política. Con este objetivo, Cáritas Aragón ha presentado su documento Propuestas ante las elecciones a la Comunidad Autónoma de Aragón 2026, en el que plantea una batería de medidas legislativas y de políticas públicas dirigidas a garantizar derechos fundamentales y reforzar la cohesión social en la próxima legislatura. El documento, elaborado a partir de la experiencia directa de acompañamiento a personas en situación de exclusión y del análisis del Informe FOESSA 2025 sobre Exclusión y Desarrollo Social en Aragón, apela explícitamente a los partidos políticos para que incorporen estas propuestas en sus programas electorales y las desarrollen de forma efectiva si acceden al gobierno. Diez ámbitos prioritarios para una sociedad más justa Las propuestas de Cáritas se articulan en diez grandes ámbitos, que reflejan los principales factores de vulnerabilidad social en Aragón. Entre ellos, destaca de manera especial el derecho a una vivienda digna, que la entidad define como el «cuello de botella de la integración social». Según los datos recogidos en el documento, el problema de la vivienda afecta al 31,3 % de la población aragonesa, con cerca de 237.000 personas en situación de vivienda insegura o inadecuada. Junto a la vivienda, Cáritas plantea una reforma profunda del sistema de garantía de ingresos, para que la prestación aragonesa complementaria funcione como un verdadero apoyo al Ingreso Mínimo Vital y dé cobertura también a colectivos actualmente excluidos, como personas jóvenes o migrantes en situación administrativa irregular. En materia de empleo, la organización subraya que trabajar ya no garantiza salir de la exclusión social y reclama políticas activas que refuercen la empleabilidad, la conciliación personal y familiar y el papel de las empresas de inserción, especialmente en el medio rural. A ello se suman propuestas para garantizar la cobertura sanitaria universal, reducir las listas de espera —con especial atención a la salud mental— y reforzar la sanidad en las zonas rurales. Migración, familia y lucha contra la violencia El documento dedica un bloque específico a las políticas migratorias, reclamando vías de acceso regular al territorio no vinculadas exclusivamente al empleo y el acceso a servicios básicos con independencia de la situación administrativa. Asimismo, aborda la crisis demográfica y la protección de la familia, vinculando el descenso de la natalidad a la precariedad laboral y a las dificultades de acceso a la vivienda. En el ámbito de la violencia contra la mujer, Cáritas insiste en la necesidad de una respuesta integral y coordinada entre administraciones, que incluya también a las mujeres en situación administrativa irregular, y apuesta por la abolición de la prostitución como forma de violencia y explotación. Ecología integral, cooperación y buena administración Las propuestas se completan con medidas orientadas a una transición ecológica justa, que integren la justicia social y la protección del medio rural, así como con un llamamiento a reforzar la cooperación internacional al desarrollo, avanzando hacia el compromiso del 0,7 % de la Ayuda Oficial al Desarrollo. Por último, Cáritas alerta sobre la brecha digital y reclama el derecho efectivo a una buena administración, que permita a todas las personas —especialmente las más vulnerables— elegir cómo relacionarse con las administraciones públicas y acceder a los trámites en condiciones de igualdad. Una apelación al compromiso político Con este documento, Cáritas Aragón reafirma su apuesta por la que denomina caridad política: una implicación activa en la construcción del bien común desde la defensa de la dignidad humana y los derechos fundamentales. La entidad confía en que estas propuestas contribuyan a un debate electoral serio y comprometido con las personas que más lo necesitan.

viernes, 23 de enero de 2026

ECHAR LAS REDES

 

La Semana de Teología para Seglares que organiza el Instituto de Estudios Teológicos San Joaquín Royo de Teruel continuó el martes 20 de enero, con su segunda conferencia, impartida por José Beltrán, director de la revista Vida Nueva, bajo el sugerente título “Redes sociales o fe cristiana. ¿Nuevos ídolos o nuevas oportunidades?”.

Durante la presentación, se destacó la trayectoria de Beltrán al frente de una de las publicaciones de referencia en el ámbito del pensamiento social, cultural y religioso en España, así como su apuesta por un periodismo riguroso, dialogante y comprometido con la realidad, capaz de tender puentes entre la fe, la cultura y los grandes desafíos de la sociedad actual.

En su intervención, el periodista compartió su experiencia en el mundo de la comunicación y analizó los profundos cambios que ha traído consigo la irrupción de las redes sociales. Recordó cómo se ha pasado de una comunicación unidireccional a una comunicación multidireccional, en la que todos somos emisores y receptores, capaces de influir en nuestro entorno a través de mensajes, publicaciones o reenvíos.

Beltrán alertó sobre los riesgos del entorno digital, como la desinformación, la polarización, la cultura de la sospecha o el poder del algoritmo, que refuerza nuestras propias opiniones y nos encierra en burbujas ideológicas. Denunció también el peligro de la “salvamización” de la información religiosa, que atenta contra la dignidad de las personas, fomenta el rumor y trivializa cuestiones profundas de la vida de la Iglesia.

Desde su experiencia como director de Vida Nueva, explicó cómo el periodismo ha tenido que reinventarse ante el impacto de internet y las redes sociales, pasando de informar sobre “el periódico de ayer” a ofrecer análisis e interpretación, aunque advirtió del riesgo de caer en la polarización y en la búsqueda de “clientes ideológicos” en lugar de ciudadanos críticos.

En el ámbito eclesial, señaló que las redes sociales también pueden deformar la realidad y generar relatos interesados, poniendo como ejemplo debates recientes dentro de la Iglesia que se han magnificado en el entorno digital sin reflejar la realidad cotidiana de las comunidades cristianas.

Frente a estos riesgos, José Beltrán subrayó que las redes sociales son también una gran oportunidad para la evangelización. Invitó a “echar las redes” en el mundo digital, pero con criterio, formación y discernimiento, recordando que no todos están llamados a tener presencia en redes y que, cuando se hace, debe ser desde la paciencia, la humildad y el respeto.

Recalcó la importancia de mantener la centralidad del Evangelio, evitando caer en ideologizaciones y extremismos, y apostando por una comunicación que tienda puentes, fomente la paz y promueva el encuentro. En este sentido, recordó las palabras del Papa León XIV y su llamada a una Iglesia que camine unida desde la diversidad.

Beltrán animó también a no olvidar la dimensión presencial de la fe, recordando que las comunidades cristianas no pueden reducirse a lo virtual, y llamó la atención sobre la brecha digital, que deja fuera a muchos mayores y personas vulnerables.

Finalmente, invitó a mirar a Jesús como modelo de comunicación, “el gran pedagogo”, capaz de adaptar su lenguaje a cada persona y situación, y animó a caminar por las redes sociales “como Jesús caminaba hacia Jericó”, con cercanía, escucha y corazón abierto.


jueves, 22 de enero de 2026

SACERDOTE DE LA PARROQUIA

 

Ha fallecido el sacerdote don José Alpuente Rubio, el funeral se celebrará esta tarde, a las 19:00 horas en la parroquia de San León.

Don José nació el 23 de febrero de 1940 en Torrelacárcel (Teruel). Hijo de José y Primitiva. Fue ordenado sacerdote el día 23 de junio de 1963. Su labor pastoral la ha realizado como ViceRector y Profesor del Seminario Menor de Alcorisa, profesor y formador en el Colegio Seminario Las Viñas de Teruel. Durante muchos años fue Delegado Episcopal de Obras y fue párroco de Formiche Alto, Formiche Bajo, El Castellar, Cuevas Labradas, Peralejos, Tortajada y Villalba Baja.

Nuestro más sentido pésame a familiares y a amigos, descanse en paz.

miércoles, 21 de enero de 2026

LIBERTAD DEL EVANGELIO

 


En el marco de la Semana de Teología para Seglares organizada por el Instituto de Estudios Teológicos San Joaquín Royo, el doctor en Filosofía Rafael Monterde impartió en Teruel la conferencia titulada «Teología en tiempos de algoritmos: Libertad, verdad y humanidad en la cultura digital», una reflexión profunda sobre los desafíos que la revolución tecnológica plantea a la fe cristiana y a la comprensión de la persona humana.

Desde el inicio de su intervención, Monterde situó su reflexión en el diálogo entre filosofía y teología, recordando que «en su origen la filosofía griega y la teología cristiana fueron hermanas» y que, por tanto, la fe no puede permanecer ajena a los grandes cambios culturales. En este sentido, señaló que vivimos inmersos en la llamada cuarta revolución industrial, caracterizada por la automatización, la inteligencia artificial y los algoritmos, un proceso que corre el riesgo de considerar al ser humano como prescindible.

El conferenciante advirtió de que esta aceleración tecnológica favorece una cultura del descarte en la que «lo humano es visto como algo frágil y que no sirve para producir», lo que puede tener consecuencias sociales graves, especialmente para las nuevas generaciones. Por ello, subrayó que los cristianos están llamados a ser protagonistas de este tiempo histórico: «Lo primero es conocer la realidad que estamos viviendo; si no somos conscientes de que la tecnología se está desarrollando para sustituirnos, no haremos un análisis correcto».

Uno de los ejes centrales de la ponencia fue el impacto de la cultura digital en los jóvenes. Monterde explicó que para muchos de ellos el teléfono móvil ya no es solo un instrumento, sino parte de su identidad personal: «Si les quitas esto, les quitas parte de su identidad y de su vida». Esta realidad, afirmó, convive con una profunda soledad y una gran necesidad de afecto, lo que convierte el acompañamiento personal en una tarea pastoral urgente. «Nunca han necesitado tanto del trato con los mayores», afirmó, destacando la importancia de la cercanía, la escucha y el tiempo compartido.

El filósofo alertó también sobre los mecanismos de control y manipulación propios de la economía predictiva y de la llamada guerra cognitiva, cuyo objetivo es influir en la percepción de la realidad. En este contexto, recordó que «si es tan difícil conocer la verdad, qué difícil va a ser poder ser libres», evocando las palabras del Evangelio: «la verdad os hará libres».

Frente a estos desafíos, Monterde propuso recuperar la vida contemplativa como espacio de libertad interior y resistencia espiritual. «Hay un ámbito de la realidad que no es manipulable: la vida espiritual, la vida del corazón», afirmó, subrayando el valor del silencio, la oración y la interioridad como caminos para acceder a la verdad, al bien y a la belleza.

En su reflexión crítica sobre el transhumanismo, ideología que pretende superar la naturaleza humana mediante la tecnología, defendió una antropología cristiana centrada en la dignidad de toda persona. «Vivimos en una sociedad en la que el más valioso es el que más produce, pero la familia es el lugar donde no necesitas ser productivo para ser reconocido», señaló, reivindicando el cuidado del débil y del vulnerable como signo auténtico de humanidad.

Finalmente, el ponente concluyó que hacer teología en tiempos de algoritmos exige apostar decididamente por el encuentro personal. «La tecnología se humaniza propiciando el encuentro y el diálogo cara a cara», afirmó, recordando que la fe cristiana no se transmite con estrategias digitales, sino «de corazón a corazón». Un mensaje esperanzador que invitó a redescubrir la fuerza transformadora del Evangelio en medio de la cultura digital contemporánea.