Lucas
21, 25-28.34-36
Que
vuestros corazones no se apaguen.
Si
esperas con ansia las promesas de Dios,
no
tengas miedo de ti mismo.
Ni
de soñar en un mañana más luminoso
Levántame, Señor, la cabeza y el corazón.
Libérame de la mediocridad,
de la resingación,
o del “siempre es igual todo”.
Enciende en mí un deseo grande de ti,
de tu luz,
de tu novedad,
de tu bondad
Rezar en Adviento: Una esperanza que no falla. Ciclo C
Editorial CCS

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