El Papa Francisco grabó un
video, saludando a todos los peregrinos presentes en el Santuario del Divino
Amor y en los demás santuarios marianos, resaltando que, en aquella noche, se
sentía unido "con todos vosotros en la oración del Santo Rosario y de la
Adoración Eucarística bajo la mirada de la Virgen María".
"¡La mirada! ¡Cómo es
importante! ¡Cuántas cosas se pueden decir con una mirada! Estima, aliento,
compasión, amor, pero también censura, envidia, soberbia, hasta incluso odio.
Muchas veces la mirada dice más que las palabras, o dice aquello que las
palabras no consiguen o no osan decir", reflexionó el Pontífice.
El Santo Padre indagó a los
presentes al decir: "¿Para quién mira la Virgen María?". Luego, él
respondió que la Santísima Virgen "mira para todos nosotros, cada uno de
nosotros", como Madre, "con ternura, con misericordia, con amor",
de la misma forma que "miró para el hijo Jesús, en todos los momentos de
su vida, gozosos, luminosos, dolorosos, gloriosos, como contemplamos en los
Misterios del Santo Rosario, simplemente con amor".
Según el Papa, cuando nos
sentimos cansados, desanimados, oprimidos por los problemas, debemos mirar a la
Virgen María, sintiendo "su mirada, que dice a nuestro corazón: '¡Coraje,
hijo, estoy aquí Yo que te sustento!'"
"Nuestra Señora nos
conoce bien, es madre, sabe bien cuáles son nuestras alegrías y nuestras
dificultades, nuestras esperanzas y nuestras desilusiones. Cuando sentimos el
peso de nuestras debilidades, de nuestros pecados, miremos a María, que dice a
nuestro corazón: 'Levántate, va hasta mi Hijo Jesús, en Él encontrarás buen
acogimiento, misericordia y nueva fuerza para continuar el camino'",
explicó.
Continuando, el Santo Padre
afirmó que "María es bienaventurada por su Fe en Dios", "porque
la mirada de su corazón siempre estuvo fija en Dios, en el Hijo de Dios que
trajo en su vientre y contempló en la Cruz".
En la Adoración del
Santísimo Sacramento, sintetizó el Papa, "María nos dice: 'Mira a mi Hijo
Jesús, mantén la mirada fija en Él, escúchalo, habla con Él. Él te mira con
amor. ¡No tengas miedo! Él te enseñará a seguirlo para dar testimonio de Él en
las grandes y pequeñas acciones de tu vida, en las relaciones familiares, en tu
trabajo, en los momentos de fiesta; te enseñará a salir de ti mismo, de ti
misma, para mirar a los otros con amor, como Aquel que te amó y te ama, no con
palabras, sino con obras'".
Concluyendo, el Pontífice
pidió la intercesión de la Bienaventurada Virgen María para "hacernos
sentir tu mirada de Madre", guiándonos hacia su Hijo, para construir, al
lado de Jesús, "su Reino de amor, de alegría y de paz".
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