Este rechazo de unos y acogida de otros tiene un contrapunto a las puertas de
la Pasión, en la escena de la llegada de Jesús al templo de Jerusalén, donde él
toma la iniciativa y, al contrario de aquí, excluye de él a los que corrompen
lo que es símbolo de la presencia de Dios en medio del pueblo y lo llena con
ciegos, cojos y niños, los pequeños y rechazados (Mt 21,12-17).
Sobre el reparto de los panes y los peces, un detalle que ayuda a entender
la reacción de los discípulos, preocupados para que la gente
coma, es que la comida principal del día se hace "al atardecer".
En esta escena se combina la iniciativa de los discípulos con el hecho de que
Jesús pide su colaboración activa para alimentar a la gente.Y la organización
de aquellos que han visto el problema. Pero que cuenta, también, con la
iniciativa de aquél que nos ha llamado a estar con él y que convierte el fruto
del trabajo humano en don de Dios.
El relato tiene connotaciones eucarísticas: los gestos de Jesús en este momento
son muy parecidos a los que él mismo hará en la Última Cena (Mt 26,26).
*
En la Eucaristía hacemos el memorial de la muerte (rechazo) y resurrección de
Jesús, de su entrega para todo el mundo. Hace referencia, pues, a una vida
entregada. Repartir el pan, darse, la acción militante... alcanzan todo su sentido
en la Eucaristía; y, a la recíproca, la Eucaristía alcanza todo el sentido en
la vida repartida, multiplicada, dada.
La abundancia de alimento para todo el mundo, para la multitud "Comieron
todos...", en la Biblia es un signo de la llegada de los tiempos
mesiánicos. En Jesús se cumplen los anuncios proféticos (2Re 4,42-44; Ex 16; Dt 8,3.16; SI 78,24-25.29;
105,40; Sv 16,20-26).
“El Evangelio en medio de la vida”
(Domingos y fiestas del Ciclo-A)
Josep Maria Romaguera
Colección Emaús—Centro de Pastoral Litúrgica
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