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jueves, 18 de abril de 2019

LA CENA DEL SEÑOR




"Con la Misa que tiene lugar en las horas vespertinas del jueves de la Semana Santa, la Iglesia comienza el Triduo Pascual y evoca aquella última cena, en la que el Señor Jesús, la noche en que fue traicionado, habiendo amado a los suyos hasta el extremo (los suyos que estaban en el mundo), ofreció a Dios Padre su Cuerpo y su Sangre bajo las especies del pan y del vino, y las entregó a los apóstoles para que las sumieran, mandándoles que ellos y sus sucesores en el sacerdocio también las ofrecieran" (Caeremoniale episcoporum, n. 297).

De la mistagogía de los Padres:

"Fue una tarde perfectísima, en la que Cristo cumplió la verdadera Pascua; fue una tarde, la última tarde, en la que Cristo selló su doctrina; tarde, cuyas tinieblas fueron iluminadas; tarde, que hizo nueva la décima cuarta luna del día del sol; Dios mandó aquel día que la sinagoga inmolara el cordero de la décima cuarta luna de Nissan y que cada año fueran preparados los ácimos.

En la noche, pues, de aquella Pascua, otorgó a su Iglesia el mandato que renovara la memoria del Cordero, Hijo de nuestro Dios.

El cual, antes que para nosotros fuera entregado a la muerte, dio su Cuerpo y su Sangre. Aquella tarde, en la que los judíos usaban los ácimos, Jesús constituyó la Iglesia heredera de su Sangre ante el mundo.

Oh tarde gloriosa, ¡en la que se cumplieron misterios tan grandes!

¡Fue sellada la antigua alianza, y la Iglesia de los gentiles fue enriquecida!

Tarde bendita, tiempo bendito, en el que la Cena fue consagrada; mesa bendita que se convirtió en altar para los apóstoles.

En aquella Cena el Señor nos dio el alimento espiritual y la

bebida espiritual, como lo había predicho Isaías".

San Efrén (sermón IV)

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