El próximo viernes, 24 de abril, serán protagonistas
dos sacerdotes de nuestra diócesis de Teruel y Albarracín, Nacho y Héctor Abel,
que nos acercarán el día a día de dos curas en nuestra España vaciada.
Orientar la evangelización
y la acción pastoral en los pueblos poco habitados. Esa es la principal
finalidad de la carta pastoral 'Nazaret era un pueblo pequeño: La iglesia en
Aragón al servicio del mundo rural' que han elaborado los obispos de las seis
diócesis aragonesas y que ha sido presentada esta mañana en rueda de prensa. "La
despoblación es un tema candente y preocupante", ha señalado Vicente
Jiménez, arzobispo de Zaragoza. Respecto al contenido de la carta, ha señalado
que lo que hacen es "proponer unas pistas de actuación pastoral".
Además, la publicación sirve como "reconocimiento y agradecimiento de
todas las personas que han optado por permanecer en pequeños pueblos y
transmiten nuestra fe", ha afirmado Antonio Gómez, obispo de Teruel y
Albarracín. En la introducción conjunta todos los obispos señalan que
"quieren ofrecer un rayo de luz y esperanza ante la despoblación".
En total en Aragón hay 300
sacerdotes rurales a los que hay que añadir los que cada fin de semana se
desplazan de la ciudad más cercana para intentar que "ningún pueblo quede
abandonado". Además, han resaltado el "rostro femenino del mundo
rural", en especial en los animadores de la comunidad, que realizan una
labor de suplencia en aquellos grupos de parroquias que no pueden contar
regularmente con la presencia de ese sacerdote cada domingo. En concreto, Gómez
ha señalado que en Teruel, si hay 28 animadores, 18 son mujeres. Además, en la
carta muestran su preocupación por el envejecimiento del clero en las iglesias
locales, que alcanza los 70 años.

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