“Protege, Santo Custodio, a
nuestro país. Ilumina a los responsables del bien común para que sepan, como
tú, preocuparse por las personas confiadas a los que tienen responsabilidad”.
“Dona la inteligencia de la
ciencia a cuantos buscan medios adecuados para la salud y el bien físico de los
hermanos.
Sostiene a quien se entrega
por los necesitados: los voluntarios, los enfermeros, los médicos, que están en
la primera línea del cuidado a los enfermos, también a costa de su propia
seguridad”.
“Bendice, San José, a la
Iglesia: a partir de sus ministros, hazla signo e instrumento de tu luz y de tu
bondad. Acompaña, San José, a las familias: con tu silencio orante, construyes
la armonía entre padres e hijos, de modo particular entre los más pequeños”.
“Preserva a los ancianos de
la soledad: haz que ninguno quede a merced de la desesperación del abandono y
del desánimo. Consuela a los más frágiles, fortalece a quien duda, intercede
por los pobres. Con la Virgen María, suplica al Señor para que libere al mundo
de toda pandemia. Amén”.
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