Tu que eres madre,
comprendes perfectamente la angustia de mi corazón que aunque me sienta indigno
de tu misericordia me impele a recurrir a tu corazón de madre con confianza de
hijo.
Tu corazón siempre rico en
misericordia nos ha abierto una nueva fuente de gracias en estos tiempos de
tantas miserias.
De lo profundo de mi bajeza
elevo a ti mi voz, oh Madre bondadosa, a ti recurro, Madre llena de piedad, e
imploro el bálsamo consolador de tus lágrimas y de tus gracias sobre mi corazón
abrumado por el dolor.
Tu llanto materno me da la
esperanza de que me has de escuchar benignamente.
Oh Corazón acongojado de
María, obténme de Jesús aquella fortaleza con que soportaste las grandes penas
de tu vida a fin de que cumpla siempre, con resignación cristiana y aun en
medio del dolor, la voluntad divina.
Obténme, oh dulce Madre,
que crezca mi esperanza, y si es conforme a la voluntad divina, obténme
también, por tus lágrimas inmaculadas, la gracia que con tanta fe y viva
esperanza te pido ahora....
Oh Virgen de las Lágrimas,
vida, dulzura y esperanza mía, en ti pongo hoy y para siempre toda mi
confianza.
Corazón inmaculado y
dolorido de María, ten compasión de mi.
No hay comentarios:
Publicar un comentario