Mayo es el mes de las
flores, de la primavera. Muchas familias esperan este mes para celebrar la
fiesta por la recepción de algún sacramento de un familiar. También, Mayo es el
mes en el que todos recuerdan a su mamá (el famoso 10 de Mayo) y las flores son
el regalo más frecuente de los hijos para agasajar a quien les dio la vida.
Por otro lado, todos saben
que este mes es el ideal para estar al aire libre, rodeado de la belleza
natural de nuestros campos. Precisamente por esto, porque todo lo que nos rodea
nos debe recordar a nuestro Creador, este mes se lo dedicamos a la más delicada
de todas sus creaturas: la santísima Virgen María, alma delicada que ofreció su
vida al cuidado y servicio de Jesucristo, nuestro redentor.
Madre
de la Divina Gracia
Meditación: “Mujer, ahí
tienes a tu hijo, después dijo al discípulo, he ahí a tu Madre” (Juan
19,26-27). Madre no sólo adoptiva sino que nos da la Vida, nos da a Cristo, más
exactamente nos da la gracia santificante, la vida sobrenatural, algo físico y
real que consiste en la unión con Cristo.
Oración: ¡Oh Madre de la
Divina Gracia, que nos llevas a la Vida!. Muéstranos como Manantial de Gracia
el camino hacia la verdadera Patria. Tu, llena de Gracia, sed la Salvación de
nuestras pobres almas. Amén.
Decena del Santo Rosario
(Padrenuestro, diez Avemarías y Gloria).
Poner los medios para estar
en gracia de Dios.
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