Espero
que estéis bien al recibir esta carta. He seguido con dolor y esperanza a
aquellos que habéis perdido un ser querido.
Después de semanas sin expresar comunitariamente nuestra fe en nuestros
centros de culto, queremos recuperar progresivamente la normalidad de la vida
de nuestras comunidades diocesanas. Ya que hemos esperado con paciencia, no nos
precipitemos ahora y así evitemos el rebrote de la pandemia. Recordaros que
también en esta fase de transición, estamos eximidos del precepto de participar
en la Misa dominical y sugerimos a las personas de riesgo (mayores y enfermos)
que consideren la posibilidad de quedarse en casa y sigan las celebraciones por
los medios habituales.
A. Sobre los LUGARES DE LA
CELEBRACIÓN:
- Las
puertas abiertas de par en par para que nadie toque nada
acceso
limitado: aforo 1/3 en la primera fase, 2/3 en la segunda fase
- Los
fieles usen siempre mascarilla y (a ser posible) guantes
-
Marcar en el suelo con flechas las rutas a
pie en un solo sentido
-
Marcar donde se deben sentar para mantener
la separación de 2 m., evitar aglomeraciones: funerales, bodas, comuniones, …
-
Las pilas de agua bendita permanecen vacías
-
Desinfección continua del templo: bancos,
objetos litúrgicos se retiren objetos piadosos que habitualmente besaban los
fieles “servicios de seguridad” (se puede contar con jóvenes)
o
para ordenar la distribución de los fieles
en los distintos momentos:
§ Entrada:
ocupen los lugares de adelante a atrás
§ Comunión:
mantengan el orden y las distancias
§ Salidas:
procuren que se guarden las distancias
-
Para ofrecer gel hidroalcohólico o algún
desinfectante similar a la entrada y salida de los fieles
-
Para establecer una salida ordenada de la
iglesia
-
Las parroquias de la ciudad estudien nuevos
horarios de misa que se puedan complementar entre unas y otras
- En
los pueblos prevean misas al aire libre para el verano: ermitas…
B. Sobre la CELEBRACIÓN DE
LA EUCARISTÍA:
- Cumplir
las normativas sobre la distancia
-
No concelebraciones de varios sacerdotes.
Evitar los monaguillos
-
No habrá acompañamiento musical de coros
-
Puede haber un solista, apartado de todos
-
Los fieles no deben cantar (supone un
comportamiento arriesgado)
-
La consagración se debe hacer levantando
levemente el pan y el cáliz, pero tapados con una palia (para evitar las
invisibles gotículas respiratorias del celebrante)
-
No habrá colecta
-
Se prescinde del saludo de la paz o una leve
inclinación entre los fieles
-
Se prescinde del diálogo de donación: “El
cuerpo de Cristo” “Amén”
-
El ministro debe ponerse mascarilla para dar
la comunión
-
Si el sacerdote es muy mayor establecer
ministros extraordinarios de la comunión
-
Marcar en el suelo con una cinta dónde debe
ponerse el comulgante
-
Solo dar la comunión en la mano, en la boca
supone un riego para los demás. Es un acto de caridad hacerlo en la mano.
-
El comulgante y el ministro extienden las
manos a la distancia apropiada
-
El ministro que dé la comunión se lave las
manos a la vista de todos (antes y después) con gel hidroalcohólico
-
Las cestas para la colecta estarán en unas
mesas al final del pasillo o en las puertas de salida
- Tanto
el cáliz como la patena, se purifiquen en la sacristía y a poder ser con gel
hidroalcohólico
C. BREVEDAD EN LOS RITOS
Cuanto
más tiempo estemos juntos más peligro de contagio.
Siempre
lavarse las manos y guardar la distancia debida.
Las
fechas de las primeras comuniones se decidirán en cada parroquia entre el
párroco, los catequistas y los padres, estudiando cuándo y de qué manera se
podrán hacer. Aunque se prevé que la normalidad llegará para el mes de agosto,
o cuando se descubra la vacuna.
Las
confirmaciones intentaremos celebrarlas durante septiembre, octubre y
noviembre, como diseñen los arciprestes y sacerdotes de cada lugar. Siempre
teniendo en cuenta que no se dé un rebrote de la pandemia, como nos recuerdan
siempre las autoridades sanitarias.
Los Bautismos,
hágase el rito breve. Agua siempre nueva, de un solo uso. Unción con algodón
nuevo, incinerarlo al terminar la celebración. Guardar la separación debida.
El Matrimonio:
anillos y arras manipulados sólo por los contrayentes. Debida prudencia en las
firmas. Se puede ofrecer la posibilidad de hacerlo sin Eucaristía. Abreviar los
prolegómenos. No tirar arroz. Las flores puestas por una floristería
profesional. No tocarlas ni cogerlas.
La Unción de Enfermos,
rito breve. Unción con algodón de un solo uso. Los sacerdotes mayores o
enfermos eviten dar la Santa Unción a los enfermos del coronavirus. El Papa ha
dado “absolución general” para todos los enfermos. Se puede hablar por teléfono
con ellos y consolarlos.
Las Exequias:
mismas exigencias que las misas dominicales. Evitar el contacto personal, a
pesar del momento de dolor. Mantener la distancia de seguridad. No se lleven
flores a la iglesia, los traslados son peligrosos. Una floristería profesional
puede adornar la iglesia para el momento.
El sacramento del Perdón y la escucha de los fieles: hágase en
una sala con suficiente espacio de separación entre ambos y con suficiente
confidencialidad. Tanto el sacerdote como el penitente o la persona que desee
consultar algo lleven mascarilla. Siempre reiterar la limpieza de las manos y
de las superficies.
Nos
puede parecer todo esto muy exagerado, pero es cuestión de salud pública y no
de liturgia. Según las indicaciones de la autoridad sanitaria estas medidas
comenzarán el lunes 11 de mayo para poder tener durante los días de diario una
experiencia suficiente para las celebraciones del domingo 17 de mayo.
Que
el Señor, que es Buen Pastor, nos conduzca y aliente en este tiempo de Pascua.
¡Ánimo y adelante!
Obispo: Antonio Gómez Cantero
Diócesis de Teruel y Albarracín

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