Las parábolas del grano de
mostaza y de la levadura acentúan el contraste entre la pequeñez de los inicios
y la grandeza del final: la actividad de Jesús ha empezado de forma sencilla,
pero vendrá un momento en que Dios establecerá plenamente su Reino. Pero el
contraste entre la pequeñez del grano de mostaza y la gran planta que resulta
al final no sólo habla del futuro, sino también del presente: ya ahora se
manifiesta el gran vigor del Reino en la sencillez de los hechos y las palabras
de Jesús.
La referencia a los
pájaros (32) es del Salmo 104[103],12. Esta imagen aparece en otros textos
proféticos que anuncian el futuro que Dios construirá con su pueblo enviándole
al Mesías (Ez 17,23;31,6; Dn 4,9.18).
La imagen de la levadura
(33) también podemos encontrarla en san Pablo (1Co 5,6; Ga 5,9).
El evangelista da una
explicación del por qué las parábolas (35) citando el Salmo 78[77],2. La cita
de este texto quiere indicar que las parábolas son el medio para revelar el
plan de Dios. No olvidemos, de todas formas, lo que encontramos unos versículos
antes (Mt 13,11-17), donde queda claro que sólo entiende quien tiene
predisposición a escuchar y a dejarse convertir. Si no hay esta actitud, no hay
pedagogía que valga.
"Los ciudadanos del
Reino" (38), literalmente los hijos del Reino, son los justos citados más
adelante (43). Las dos expresiones no tienen nada de sectario, de excluyente,
como se desprende del conjunto de la página evangélica.
”Los partidarios del
Maligno" (38), los hijos del Maligno, son "los que obran el mal",
citados también más abajo (41) y en otras páginas (Mt 5,37; 6,13; 13,19).
La siega (30.39) y la
separación del grano (Mt 3,12) es frecuente en la Biblia para hablar del juicio
del fin de los tiempos (Is 27,12; Jl 4,13).
El "horno
encendido" (42) también aparece otras veces (Mt 13,50; Dn 3,6).
El "rechinar de
dientes" (42) es una imagen bíblica que expresa la indignación de los
malvados ante la felicidad de los justos. El Evangelio según Mateo la utiliza a
menudo (Mt 8,12; 13,42.50; 22,13; 24,51; 25,30).
Consecuentes con lo que
pretende la parábola (24-30) y su interpretación (37-43), no podemos manipular
el texto para juzgar a nadie, ya que el juicio solamente corresponde al Señor.
Si lo hiciéramos, caeríamos en integrismos excluyentes. Pero sí que a su luz
podemos descubrir la importancia de continuar en nuestro sitio (29) a pesar de la constatación de que existen
injusticias (27-28), frutos de lo que ha sembrado el "Maligno". Esta
permanencia fiel en la militancia, por pequeña (31-32) y escondida (33) que
sea, tiene una gran fuerza y hará crecer el Reino de Dios (43), porque irá
atacando las causas del mal y la injusticia sin atacar a las personas que,
quizás equivocadamente, habremos juzgado -y no nos corresponde a nosotros
juzgar- como injustas.
“El Evangelio en
medio de la vida”
(Domingos y fiestas
del Ciclo-A)
Josep Maria
Romaguera
Colección Emaús
Centro de Pastoral
Litúrgica
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