● Continuamos en el capítulo
13 de Mateo, dedicado a las parábolas de Jesús. Hoy encontramos tres: el trigo
y la cizaña (24-30), el grano de mostaza (31-32) y la levadura (33).
● Recordémoslo: una
parábola es una metáfora en forma de narración, que parte generalmente de las
acciones de la vida cotidiana. Jesús las usa como un instrumento de diálogo con
sus oyentes con el fin de manifestar quién es Dios y cómo actúa y, por tanto,
cuál es el Reino que él anuncia. Las parábolas ayudan a situarse en el punto de
vista de Jesús e invitan a tomar una decisión y a efectuar un cambio de
comportamientos y actitudes. La parábola debe distinguirse de la alegoría, en
la que cada uno de los elementos del relato tiene un significado simbólico
particular; en la parábola hay un único mensaje, que toca a los oyentes y
quiere hacerles reaccionar.
● El Nuevo Testamento
recoge las parábolas de Jesús pero a menudo las interpreta de manera alegórica
para acentuar la enseñanza sobre determinados aspectos de la vida cristiana.
Esto pasa en la del sembrador (Mt 3-9.18-23) y también en esta del trigo y de
la cizaña, narrada (24-30) y explicada (37-43).
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