Aquello que dicen que el camino se disfruta
también en cada paso y no solo cuando se llega a la meta, nos lo tienen que
decir a nosotros. Cada uno hemos venido buscando distintas cosas, cada uno en
diferentes puntos quizás de nuestra fe, pero en cualquiera que sea el final de
nuestra búsqueda seguro ya sabemos que un hermano estará a nuestro lado en el
proceso. No tardamos en demostrar esto, desde que subimos al bus en Teruel,
desde que bajamos del avión en Berlín, desde que salimos a caminar por la ciudad,
desde que empezamos a juntarnos con otros jóvenes de otros lugares, se ha
respirado entre nosotros la alegría del encuentro con Dios.
Apenas llevamos tres días aquí y ya se nos
ha dejado ver la fuerza que nosotros los jóvenes, junto con el Padre, tenemos.
En el encuentro que tuvimos ayer día 25 en Chestokowa ¡ni la lluvia nos logró
parar! Reímos, bailamos, celebramos en oración la presencia del amor de Dios
entre nosotros. Pero si este solo fue el encuentro de españoles.. ¡No nos
queremos imaginar cuando nos encontremos con el resto de hermanos que también,
desde todas partes del mundo, han peregrinado hasta Cracovia!
Las experiencias tenidas hasta hoy ya se
pueden quedar guardadas en nuestro corazón, y eso no os lo podemos negar. Un
gran ejemplo ha sido hoy con la visita a Auschwitz, algo duro de ver, pero que
a la vez nos ha mostrado que es justo ahí, donde Dios más presente está.
Estamos deseando ver con qué más nos dejamos
sorprender estos días, pero desde luego, visto lo visto ¡solo puede ser algo
bueno!
¡Viva Cristo! ¡Viva el Papa! ¡Viva la
juventud del Papa!
Mª José Soriano
Delegación de Pastoral Juvenil
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