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domingo, 28 de junio de 2026

MANIFESTACIÓN ANTE EL MUNDO


Domingo de la aceptación de la cruz

 


El Evangelio forma parte todavía del "discurso de la misión" y es su conclusión.

Quien no esté dispuesto a tomar la cruz, dice el Señor, para seguirle a Él, no arriesga nada.

Tomar la cruz es lo que acredita al discípulo de Jesús y lo manifiesta ante el mundo.

Dios lo ha dado todo en el Hijo: es así como se entiende que pueda exigir al discípulo que renuncie a todo lo que le es propio y le da seguridad, el hogar paterno.

Seguir a Cristo no es perder la vida, ya que no la pierde porque sí, inútilmente, sino gastarla por su causa; es decir, es reencontrarlo todo en Él, en plenitud: "el que pierda su vida por mí, la encontrarà".

No es posible seguir a Cristo y no arriesgar nada.

Creer es comprometerse.

En este sentido, según la Regla de los monjes, el cristiano "no debe anteponer nada al amor de Cristo" (cf. RB 4,21).

Y amar más a Cristo que al padre y la madre no es exclusivo, sino al contrario: es amarlos aún más en Cristo.

¡El lenguaje hiperbólico es evidente!

En la segunda parte del Evangelio se nos dice que acoger un profeta, un justo, o a uno de estos pequeños, es participar de su gracia, "no perderá su recompensa".

Esto lo debe saber el que acoge y el que es acogido.

En el mundo oriental, "un vaso de agua fresca" es un bien incalculable.

Darlo no pasa nunca desapercibido a los ojos de Dios.

Vemos pues que la última palabra o advertencia que Jesús dirige a quien envía en misión es la de la caridad.

Un ejemplo de ello se encuentra en la primera lectura: acoger al profeta Eliseo es acoger la gracia de Dios y ésta es siempre fecunda, "el año próximo, por esta época, tú estarás abrazando un hijo".

En la segunda lectura escuchamos la didascalia de San Pablo sobre el Bautismo: injertados en la Muerte y en la Resurrección de Cristo.

No olvidemos que este texto se proclama en la Vigilia Pascual.

sábado, 27 de junio de 2026

CÁRITAS CON VENEZUELA

 


El 24 de junio, dos fuertes terremotos de magnitud 7.2 y 7.5 en la escala de Richter sacudieron la franja centro-norte y centro-occidental de Venezuela, dejando un saldo de vidas perdidas, personas heridas y un panorama de destrucción que aún está siendo evaluado.

Edificaciones colapsadas, familias desplazadas y comunidades enteras buscan refugio en las calles, esto nos recuerda vez más, la fragilidad de la vida humana y la urgencia de la solidaridad fraterna.

Las Cáritas Diocesanas de las zonas afectadas están realizando la evaluación de daños. Esta tarea, silenciosa pero esencial, permite ir construyendo un mapa real de las necesidades del país. Cáritas Española ha movilizado 300.000 euros para atender a las víctimas de los terremotos en Venezuela.

Ante la magnitud de los hechos, el gobierno venezolano ha declarado el Estado de Emergencia Nacional, en virtud de los daños severos ocasionados a edificios, viviendas e infraestructuras críticas en el Distrito Capital, La Guaira y los estados Falcón, Carabobo, Yaracuy, Aragua, Miranda, Trujillo y Lara.

Venezuela necesita tu ayuda. Cada momento cuenta. Puedes realizar tu donativo en nuestras cuentas de Cáritas Diocesana de Teruel y Albarracín en los bancos o por Bizum

  • Ibercaja ES56 2085 3852 1603 0005 4319
  • Caja Rural ES93 3080 0001 8310 0053 4519
  • Caixa ES33 2100 1943 3202 0003 6030
  • Santander ES37 0049 2700 1626 1457 8856
  • Bizum 04207

viernes, 26 de junio de 2026

DIOCESIS DE TERUEL

Uno de los rasgos de la política eclesiástica de Felipe II fue la reorganización del mapa diocesano español, que afectó sobre todo a Aragón:

  • En 1571 se crearon las diócesis de Jaca y de Barbastro.
  • En 1572 la sede de Burgos fue elevada a archidiócesis, a la que asignaron como sufragáneas Calahorra y La Calzada y Pamplona, que eran sufragáneas de Zaragoza.
  • En Segorbe-Albarracín se dividió en dos diócesis y se creó el obispado de Teruel.
  • En 1593 se erigió la sede de Solsona. Para mantener a los canónigos del cabildo catedralicio se le asignaron las rentas del monasterio gerundense de Vilabertrán, de canónigos regulares agustinos, que fue suprimido y convertido en colegiata. Desde el siglo XII estas rentas incluían los diezmos de los pueblos turolenses de Monforte de Moyuela, Otón (despoblado en la segunda mitad del siglo XVII), Piedrahita y Rudilla.

Se van a cumplir, pues, en julio de 2027, con pocos días de diferencia, los 450 años de la división de Segorbe-Albarracín y de la erección de la diócesis de Teruel.

  1. SEGREGACIÓN DE SEGORBE-ALBARRACÍN

Albarracín contó con obispo desde 1172. En 1258 se unió a Segorbe. Al ser Zaragoza elevada a archidiócesis (1318) se convirtió en sufragánea suya. El 21 de julio de 1577 Gregorio XIII decretó la división de la diócesis. Albarracín será sufragánea de Zaragoza y Segorbe lo sería de Valencia. Se aprovechó el traslado del obispo Francisco de Soto Salazar a Salamanca y se justificó la división en la necesidad de evangelizar a los moriscos (presentes en Albarracín, Gea y Bezas en el territorio aragonés) y el estado de abandono del culto en Albarracín porque los canónigos preferían llevar una vida más cómoda en Segorbe. La nueva diócesis de Albarracín incluyó, hasta 1956, un pueblo de Cuenca, Huélamo, y otro de Guadalajara, Motos. Segorbe conservó, hasta 1962, dentro de Aragón, Arcos de las Salinas y su caserío de La Hoya de la Carrasca, Torrijas y la aldea de Cervera (término de Abejuela)

Albarracín fue una sede pequeña y pobre, situación que empeoró con el paso del tiempo (del puesto 41 entre las diócesis españolas entre 1556-1749 pasó al 49 entre 1750-1834). Fue una diócesis de “entrada” en el episcopado para el 82% de sus obispos (algo menos que en Barbastro y Jaca). En su mayoría, fueron aragoneses y, en un alto número, religiosos, especialmente dominicos. Cuatro promocionaron a Teruel y otro, Alonso Gregorio, en 1593 pasó directamente a Zaragoza, donde había sido vicario general de los dos arzobispos anteriores. Los obispos nacidos en Aragón fueron:

  • Juan Trullo, de Luna (Zaragoza), obispo electo que murió antes de tomar posesión (1577).
  • Gaspar Juan de la Figuera, procedente de Jaca (1583-1585). Fue el último arcediano de Teruel. Su familia paterna y él era de Fraga (Huesca), mientras que su madre era de Caspe. Trasladado a Lérida, murió de forma sospechosa en su visita a los monjes de Montserrat. Tuvo como secretario a san José de Calasanz. En el archivo diocesano de Zaragoza se conserva un inventario de sus bienes, que muestra que poseía una rica biblioteca (con obras de Erasmo, san Juan Fisher y Enrique VIII cuando aún era rey católico, entre otras) y también una pinacoteca (con retratos de Erasmo y Gregorio XIII).
  • Bernardino Gómez Miedes (1586- 1589), de Alcañiz (Teruel)
  • Martín Terrer de Valenzuela (1593-1596), de Daroca (Zaragoza). Trasladado a Teruel, llegó al final de sus días a Zaragoza después de haber pasado también por Tarazona).
  • Pedro Jaime (1596- 1601), de Paracuellos de Jiloca (Zaragoza).
  • Isidoro Aliaga, O.P. (1608-1611), de Zaragoza.
  • Gabriel Sora Aguerri (1618-1622), de Zaragoza. Poseyó una importante biblioteca, cuyo catálogo se imprimió al ser nombrado obispo. El inventario de sus bienes hecho en esta ocasión se conserva en el archivo diocesano de Zaragoza.
  • Jerónimo Bautista Lanuza, O.P. (1622-1624). De Híjar. A su muerte se incoó en Zaragoza su proceso de beatificación, que se conserva en el Vaticano, y que no prosperó.
  • Pedro Apaolaza Ramírez (1625-1633). De Moyuela (Zaragoza). Durante su episcopado encargó para la iglesia parroquial de su pueblo el órgano, destruido por los revolucionarios en agosto de 1936, y fundó en ella tres capellanías. Luego fue obispo de Teruel y arzobispo de Zaragoza
  • Juan Cebrián Pedro, O. de M. (1633-1635), de Perales de Alfambra (Teruel), sucedió también al anterior en Teruel y Zaragoza.
  • Vicente Domec (1635-1644), de Jaca (Huesca).
  • Martín de Funes Lafiguera  (1645- 1653), de Bubierca (Zaragoza).
  • Jerónimo Salas Malo de Esplugas (1654- 1664), de Caminreal (Teruel). 
  • Antonio Agustín, O.S.H.  (1665-1670), de Zaragoza.
  • Iñigo Royo (1670-1673), de Calatayud (Zaragoza).  
  • Pedro Tris, O.Carm. (1673-3 de julio de 1682 falleció), también de Calatayud. 
  • Miguel Jerónimo Fombuena, O.P. (1683-1690), de Zaragoza. 
  • Luis Pueyo Abadía, O.Carm. (1700-1704), también de Zaragoza.
  • Juan Navarro Gilabert, O. de M.  (1704- 1727), de Calatayud. Austracista durante la guerra de Sucesión, se exilió a Viena, donde murió después de haber renunciado a su sede.
  • Juan Francisco Navarro Salvador y Gilabert (1727-1765), de Calatayud, sobrino y vicario general del anterior.
  • José Molina Lario y Navarro  (1765-1776), de Camañas (Teruel).
  • Lorenzo Lay Anzano, O.P. (1777- 1780), de Huesca.
  • José Talayero Royo, O.P. (1829-1839), de Villarluengo (Teruel). Último obispo.

La sede no volvió a ser provista y el concordato de 1851 estableció su supresión, pero esta medida no fue efectiva. Hasta 1878 fue regida por vicarios capitulares y luego se encomendó su administración apostólica a los obispos de Teruel. San Juan Pablo II en 1984 estableció la unión «aeque et principaliter» de las diócesis de Teruel y de Albarracín, en la misma fecha que, por otra bula, dispuso la unión de Pamplona y Tudela.








miércoles, 24 de junio de 2026

SAN JUAN!!!



Juan, hijo de Zacarías, de familia sacerdotal, el Precursor, debe ser visto como el dedo que señala de manera permanente al Señor: "Éste es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo" (Jn 1,29).

El Mesías es quien asume los pecados de todos los hombres y mujeres sin haberlos cometido, los lleva a la Cruz, y allí los destruye.

El profeta Juan es quien invita a todas las gentes a ser discípulos del Señor.

Juan Bautista es también quien recupera todo el Antiguo Testamento y se lo entrega a Jesús, el Señor.

Él es la voz de la Palabra, resplandor de la Luz y amigo del Esposo.

Él, como María, anuncia el misterio de la Iglesia predicando al Señor, no a él mismo: es el Señor quien debe crecer.

Es pertinente, pues, que se celebren ambos nacimientos, el de Juan y el de María –que en el iconostasio oriental forman la "Déisis", súplica.

Ambas figuras flanquean la imagen del "Pantocrátor", presidiendo la intercesión del Antiguo y del Nuevo Testamento.

Su nacimiento pertenece ya a los misterios de la Encarnación del Señor y nos introduce en su grandeza: véase el contenido de la oración sobre las ofrendas y la oración después de la comunión.

La tradición de todas las Iglesias celebra de manera muy solemne la Natividad de Juan, el Bautista: "su nacimiento fue motivo de gran alegria", como canta el Prefacio de hoy.

En el rito bizantino es una fiesta importante y se celebra con una gran vigilia nocturna.

La fecha de la Navidad del Precursor se escogió con relación a la Navidad de Jesús, seis meses antes.

Todas estas fechas están relacionadas con el 25 de marzo.

No se puede demostrar en la historia de la liturgia que estas celebraciones dependen del solsticio de invierno y de primavera, como algunos sostienen.


 Misa del día: Is 49, 1-6; Sal 138, 1b-3. 13-14ab. 14c-15; Hch 13, 22-26; Lc 1,57-66. 80

 

El Prefacio propio es un bellísimo comentario a las lecturas de hoy y expresa excelentemente la misión del Precursor.

Toda su vida fue entregada a Cristo, sin disfrutar de su presencia.

Lo hizo en la oscuridad de la fe.

Se cumple aquello que él ya anunció: "Es necesario que Él crezca, y que yo disminuïa" (Jn 3,30).

Juan dio testimonio de Jesús desde antes de nacer, en el seno de Isabel, hasta su martirio cuando "mereció darle el supremo testimonio derramando su sangre".

La Liturgia aplica la vocación de Isaías a su persona: "Estaba yo en el vientre, y el Señor me llamó; en las entrañas maternas, y pronunció mi nombre".

El Salmo también se aplica a Juan: "Tú has creado mis entrañas, me has tejido en el seno materno".

En el Evangelio escuchamos el gozo y el estupor que su nacimiento provocó en los habitantes de la montaña de Judá y que hoy llena de alegría a toda la Iglesia.


lunes, 22 de junio de 2026

APADRINA UN ABUELO!!!

 



El alumnado del colegio Las Viñas de Teruel compartió este miércoles una mañana de convivencia con los residentes del centro de mayores del Seminario en un proyecto más amplio que Cáritas desarrolla bajo el lema Educar la mirada para establecer relaciones intergeneracionales.

Este es el tercer año que se desarrolla esta actividad coincidiendo con el fin de curso. “Es una actividad diocesana para trabajar las redes intergeneracionales entre los jóvenes y los mayores”, explicó Marta Sanz, coordinadora de Voluntariado de Cáritas, que recordó que durante el curso también realizan la actividad Apadrina un abuelo. “Se trata de actividades de sensibilización para concienciar a los jóvenes de realidades de exclusión social y que vean la importancia que tienen nuestros mayores”, indicó.

Durante la hora que permanecieron en la plaza del Seminario participaron 24 residentes del centro y el alumnado del colegio de las diferentes etapas educativas de Las Viñas, desde Educación Infantil hasta Secundaria. Los estudiantes realizaron estrellas con dibujos y mensajes que fueron colocando en un camino imaginario hacia un cielo que representaba cosas bonitas e importantes.

Nieves Adalid es una de las alumnas que acudió este miércoles a la plaza del Seminario con sus compañeros del colegio Las Viñas. Explicó que ella participar también en Apadrina un abuelo y acude una vez a la semana a la residencia San Hermenegildo. Apuntó que estas experiencias aportan “tranquilidad” porque “son personas que no conoces de nada, pero que sabes que tienes que tratarlas bien”. Su compañera Martina Robles ha estudiado tercera de la ESO y ha participado por primera vez en el programa Apadrina un abuelo, y ha visitado al residencia Rey Ardid. “Me ha gustado la experiencia”, dijo, porque “nos cuentan cómo era la vida antes”.

En el encuentro de ayer continuaron con este enriquecedor intercambio entre generaciones con los residentes del Seminario. La trabajadora social de la residencia, Vanessa Julián, explicó que los residentes habían estado trabajando en Terapia Ocupacional durante toda la semana una actividad en la que tenían que plasmar en unas chas qué era el cielo para ellos, una forma de hablar de cómo ayudar a los demás. Durante el encuentro intergeneracional de ayer se puso en común ese trabajo previo junto con sus jóvenes acompañantes.