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jueves, 14 de mayo de 2026

COMULGAR CON JESÚS!!!


 

HA CUMPLIDO JESÚS SU PROMESA 

DE PERMANECER CON NOSOTROS 


Antes de ascender al cielo, Jesús hizo la promesa de que permanecería con nosotros todos los días hasta el fin del mundo, pero ¿cómo sabemos que lo ha cumplido?

En el capítulo 28 (vers. 20) del evangelio de san Mateo nos encontramos con una espectacular promesa de Jesús: los discípulos lo ven elevarse al cielo, pero les asegura que se quedará con nosotros todos los días hasta el fin del mundo. Pues bien, ¿cómo ha cumplido su promesa el Señor?

Su Presencia real en la Eucaristía


Lo más grande que tenemos en el mundo y que solo los cristianos católicos entendemos tal como lo reveló el Señor Jesús es el sacramento de la Eucaristía.

Tan inmenso misterio es difícil de comprender, pero es una realidad. El Señor dijo a sus discípulos:

                                        Jesús les respondió: «Les aseguro que si no comen la carne del Hijo del hombre y no beben su sangre, no tendrán Vida en ustedes. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene Vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día. Porque mi carne es la verdadera comida y mi sangre, la verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él (Jn 6, 53-56).

Jesús tuvo la delicadeza de quedarse en el pan y en el vino como alimento de salvación. Si solamente se hubiera tratado de una figura retórica, es decir, un simple símbolo, san Pablo no se hubiera molestado en repetirlo:

                                          Lo que yo recibí del Señor, y a mi vez les he transmitido, es lo siguiente: El Señor Jesús, la noche en que fue entregado, tomó el pan, dio gracias, lo partió y dijo: «Esto es mi Cuerpo, que se entrega por ustedes. Hagan esto en memoria mía». De la misma manera, después de cenar, tomó la copa, diciendo: «Esta copa es la Nueva Alianza que se sella con mi Sangre. Siempre que la beban, háganlo en memora mía». (1 Cor 11, 23-25)

 
Por eso estamos seguros de que cumplió su promesa

Está claro que san Pablo creía firmemente en que Jesús es el pan de vida y que se ha quedado en las especies de pan y de vino para dársenos en alimento de vida eterna. Por eso, tuvo mucho cuidado en hacer esta exhortación:


                        Por eso, el que coma el pan o beba la copa del Señor indignamente tendrá que dar cuenta del Cuerpo y de la Sangre del Señor. Que cada uno se examine a sí mismo antes de comer este pan y beber esta copa; porque si come y bebe sin discernir el Cuerpo del Señor, come y bebe su propia condenación  (1 Cor 11, 27 - 29).

Así es que, no nos queda ninguna duda: el Señor Jesús permanecerá con nosotros todos los días hasta el fin del mundo, mientras que haya sacerdotes que celebren la santa Misa y seres humanos que salvar, y seguirá cumpliendo con lo que nos prometió, solo por amor.

miércoles, 13 de mayo de 2026

REFLEXIÓN!!!

 

Conferencia “Cuando veo los cielos, obra de tus dedos” (Sal 8,4). 


La reflexión bíblica 

sobre el firmamento 

por Estela Aldave Medrano, doctora en Teología


28 de mayo

Conferencia Claustro del obispado, 19:30 horas

“Cuando veo los cielos, obra de tus dedos” (Sal 8,4). La reflexión bíblica sobre el firmamento

Estela Aldave Medrano, doctora en Teología y profesora de Sagrada Escritura en el Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón

No parece ser un hecho casual que el comienzo y final de la Biblia aludan a los cielos. El primer capítulo del Génesis presenta los cielos como fruto de la obra creadora de Yahvé, que pone orden al caos primigenio. Por su parte, el último libro de la Biblia, el Apocalipsis, describe en su última sección los nuevos cielos y la nueva tierra, una imagen que busca suscitar la esperanza en un nuevo comienzo, una nueva creación. La reflexión bíblica sobre el cosmos no es uniforme. Se presentarán algunos textos de distintas tradiciones (relatos de los orígenes, literatura sapiencial y Nuevo Testamento) para mostrar la riqueza de visiones y propuestas al tiempo que un motivo común a todas ellas: el firmamento es fruto de la obra creadora y amorosa de Dios.

Dentro del ciclo «Entre la Tierra y el Cielo»

martes, 12 de mayo de 2026

EDUCAR EN VALORES!!!


 

Educar en valores para otra forma de vivir


Dentro de la iniciativa La Iglesia, un proyecto que busca acercar a la sociedad, la vida y la misión de la Iglesia en España, la tercera semana esta dedicada a la educación que transforma la vida personal y social y contribuye a construir una sociedad más justa, solidaria y verdaderamente humana.

Bajo el lema “Educar en virtudes”, se propone una educación que no sólo transmite conocimientos, sino que formar personas íntegras y coherentes con los valores del evangelio. Personas capaces de hacer el bien de manera habitual, incluso en medio de la dificultad. Porque la educación en virtudes transforma la vida personal y social y contribuye a construir una sociedad más justa, solidaria y verdaderamente humana.

El contenido de la semana se articula en torno a ideas principales que ayudan a comprender la propuesta de educar en virtudes. Entre ellas, se destacan:

  • no se limita a transmitir conocimientos;
  • enseña a la persona a ser persona;
  • enseña a llevar una vida humana plena y feliz;
  • fortalece la vida comunitaria;
  • y ordenan nuestras pasiones y guían nuestra conducta según la razón y la fe.

Más allá de las soft skills: la educación en virtudes al servicio del bien común

El director del secretariado de la Comisión Episcopal para la Educación y Cultura, Antonio Roura, firma la reflexión de esta semana, «Más allá de las soft skills: la educación en virtudes al servicio del bien común«. En un mundo acelerado, hiperconectado y cambiante, en el que la educación vive una transformación profunda, cada vez se habla más de soft skills: habilidades como la empatía, el trabajo en equipo, la resiliencia, el pensamiento crítico o la capacidad de comunicación. Las soft skills suelen presentarse como herramientas para adaptarse mejor al entornoLa educación en virtudes, en cambio, apunta más alto. No busca únicamente la eficacia, sino la excelencia humana. No se pregunta solo “¿qué sabe hacer esta persona?”, sino “¿qué tipo de persona está llegando a ser?”. Esta concepción introduce un elemento diferencial fundamental respecto al enfoque habitual de las soft skills: la unidad interior de la persona y la orientación teleológica hacia la plenitud humana.

Respondiendo interrogantes

¿Qué valor tiene la educación para afrontar la vida? ¿Para qué sirve la asignatura de Religión? ¿Cuál es la aportación de la educación católica a la sociedad? Estas son algunas de las cuestiones que aparecen en este tercer episodio del podcast de la Iglesia en 12 semanas 2026. Además, el episodio cuenta con la participación de José Fernando Juan Santos, profesor y coordinador de la Pastoral de un colegio de Madrid, y Miriam Dueñas, profesora de Religión en la escuela pública.

La iniciativa concluye destacando que aprender a mirar el mundo permite conducir tu vida hacia las metas que te has propuesto y que te han sido dadas. De entre todas las educaciones, la más valiosa es la educación en virtudes: que enseña al hombre a ser hombre, plenamente hombre. A llevar una vida humana plena y feliz sean cuales sean las circunstancias de la vida. En definitiva, educar en virtudes es formar hombres y mujeres cuya vida es coherente con el Evangelio, capaces de amar, servir y actuar con responsabilidad. Cada gesto, cada decisión cotidiana, es una oportunidad para crecer en humanidad y santidad, dejando que la luz de Cristo ilumine nuestra vida y la de quienes nos rodean.

Además, en esta tercera semana de La Iglesia en 12 semanas 2026  se ofrecen doce virtudes para la vida personal y social.

lunes, 11 de mayo de 2026

MIRANDO AL CIELO!!!

 

Inauguración de la exposición fotográfica 

Mirando al cielo


13 de mayo Claustro del obispado, 19:30 horas

Inauguración de la exposición fotográfica Mirando al cielo

Fray Fernando Ruiz Valero y Pedro Blesa Jarque, miembros de la Sociedad Fotográfica Turolense, coords.

La exposición será visitable del 13 al 29 de mayo.

Amaneceres, atardeceres y cielos nocturnos de la provincia de Teruel retratados por miembros de la Asociación Sociedad Fotográfica Turolense compondrán esta muestra, que nos hará sentir privilegiados de tener estos cielos a los que poder levantar la mirada y admirarlos.

Dentro del ciclo «Entre la Tierra y el Cielo».

domingo, 10 de mayo de 2026

ESTA SIEMPRE CON NOSOTROS!!!


 

Como primera lectura se lee la asignada al Domingo VI de Pascua, con su correspondiente Salmo responsorial; en cambio la segunda lectura y el Evangelio pueden ser o bien los de este Domingo VI o bien los correspondientes al Domingo VII.

Con la no muy feliz solución, desde el punto de vista litúrgico, de trasladar la Ascensión del Señor al Domingo, hay que advertir que es grave omitir por defecto las lecturas del VII Domingo de Pascua, pues en este Domingo se lee parte de la "Oración sacerdotal" de Jesús.

Es recomendable leer la segunda lectura y el Evangelio del VII Domingo de Pascua, en años alternativos, por ejemplo, para que la asamblea pueda escuchar este importante y decisivo texto del Evangelio en el cual, como sacerdote de la nueva alianza, el Señor pide epicléticamente al Padre el don del Espíritu Santo.

Es su "epiclesis" sobre la Iglesia.

La "Oración sacerdotal" de Jesús nos introduce en el Misterio de Pentecostés.


 Misa: Hch 8, 5-8. 14-17; Sal 65, 1b-3a. 4-5. 6-7a. 16 y 20; 1 Pe 3, 15-18; Jn 14, 15-21

 

Domingo de la promesa del Espíritu Santo.

"Entonces sabréis que yo estoy en mi Padre": por la donación del Espíritu Santo, los discípulos comprenderán la unidad de amor entre el Padre y el Hijo.

Con el "Espíritu de la verdad", la verdad es Dios-Amor, Él volverá a ellos y no quedarán "huérfanos".

Así le volverán a ver y, además, "dentro de poco", a diferencia del mundo.

Ensanchará aún más el círculo: no sólo comprenderán la unidad de amor entre el Padre y el Hijo, sino que sabran,  y ¡esto es sublime!, que ellos mismos entran en la unidad trinitaria "yo estoy en mi Padre, y vosotros en mí, y yo en vosotros".

Esta unidad es realizada en el Espíritu Santo: Él mismo es unidad, y Él mismo la crea.

De aquí brota la antropología cristiana: la condición del hombre nuevo es "ser en Cristo".

San Pedro, en la lectura continuada de la carta de estos Domingos, segunda lectura, nos exhorta a dar "razón de nuestra esperanza".

Hay que hacerlo, no desde la arrogancia y la prepotencia, sino "con delicadeza y con respeto".

Un testimonio acompañado de la "buena conducta en Cristo", de modo que queden confundidos, "en ridículo", los que despotrican, pero también acompañada de la capacidad de sufrir por amor a la verdad: sólo así se realiza la semejanza con Cristo que, siendo "justo, murió por los injustos, para conducirnos a Dios".

Sólo podemos dar testimonio si el Espíritu anima nuestra vida.

Nadie puede evangelizar si no lleva el Espíritu Santo en su corazón.

Si no está el Espíritu Santo, el testimonio es apologética vacía e ideológica.

En el libro de los Hechos, primera lectura, los apóstoles Pedro y Juan van a confirmar la fe de los que habían sido sólo bautizados.

Este texto es fundamental en la teología del sacramento de la Confirmación.

La Confirmación es, en relación con el Bautismo, lo que es Pentecostés en relación con la Pascua: su plenitud y madurez.

El Salmo 65 es pascual: "Aclamad al Señor, tierra entera", por las maravillas que Él ha hecho, siendo la más grande de todas la Resurrección del Hijo.

El salmista, lleno de estupor, canta: "Venid a ver las obras de Dios, sus temibles proezas en favor de los hombres".

Los ha salvado y por el Bautismo los ha hecho hijos e hijas de Dios.La oración de Jesús, llamada "Plegaria sacerdotal" es culminante porque se sitúa en el momento, "la hora" del tránsito de este mundo al Padre. En el Evangelio de este ciclo A aparece esta oración (Jn 17, 1-11a). Nosotros debemos comprenderla como la oración de su éxodo de este mundo al Padre por la Muerte y la Resurrección.También por su Ascensión y donación del Espíritu Santo.La plegaria sacerdotal de Cristo es su "anàfora" antes de la oblación de su propia persona; Él, que, en la Cruz, es "altar, víctima y sacerdote".