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lunes, 12 de octubre de 2026

LA VIRGEN DEL PILAR!!!

 

Esta es la historia de la Virgen del Pilar

primera aparición mariana de todos los tiempos

La Basílica del Pilar

La Basílica del Pilar es una de las más antiguas de España, en su interior se encuentra la columna sobre la cual la Virgen se apareció al Apóstol Santiago durante la evangelización de España en el año 40 después de Cristo, y que es la aparición mariana más antigua reconocida por la Iglesia.

La Basílica del Pilar

El lugar, ha sobrevivido a invasiones de diferentes pueblos y a la Guerra Civil española de 1936-1939, cuando tres bombas cayeron sobre el templo y no estallaron. También se cree que la Virgen le dio al Apóstol una pequeña estatua de madera.

El Apóstol, desanimado por las grandes dificultades que estaba atravesando para evangelizar España pidió una señal, “fue entonces cuando se le apareció la Virgen quien le animó a seguir adelante y le hizo la promesa, que todavía se mantiene, por la que mientras estuviera ese pilar en pie, habría verdaderos discípulos de su Hijo en España”, explicó en una entrevista a ACI Prensa en el año 2017, el P. José Maria Bordetas, capellán de la Virgen del Pilar y encargado del cuidado de esta imagen de la Virgen.

Según explicó el capellán “esta grandísima devoción se apoya en la tradición porque no hay documentos escritos de esta aparición mariana, que además tiene la particularidad de que cuando la Virgen se le aparece al Apóstol Santiago, ella todavía está viva, pero en Tierra Santa”.

“Santiago y sus discípulos recogieron el regalo de la Virgen, guardaron esa columna que se convirtió en el centro religioso de esa pequeña comunidad en Zaragoza”, aseguró a ACI Prensa el P. Bordetas.

Aunque muchos piensen que la patrona de España es la Virgen del Pilar, no es así. Según explicó el P. José María Bordetas, “la patrona de España es la Inmaculada Concepción de María, porque en España fue una abanderada en que la Iglesia proclamara este dogma. Sin embargo fue en el siglo XVIII cuando se nombró a la Virgen del Pilar como patrona de todos los pueblos Hispanoamericanos”.

“Esta unión bajo la Virgen del Pilar la relaciono con el descubrimiento de América, es muy probable que llevaran esta gran devoción a la Virgen del Pilar en España al Nuevo Mundo”, apuntó el capellán a ACI Prensa.

La Basílica de Nuestra Señora del Pilar, Zaragoza, España

De hecho, el P. Bordetas precisó que desde finales del siglo XVIII y principios del XIX “diversos gobiernos de Hispanoamérica tomaron la determinación de enviar sus banderas a la basílica del Pilar para que estuvieran colocadas en el templo, tal y como actualmente todavía hoy adornan a la Virgen y ella les da su protección”.

Horario de una celebración histórica

Ante la histórica celebración de la Virgen del Pilar, que se celebra de manera oficial desde el año 1642, el capellán de la Virgen animó a vivir estos días de fiesta especialmente unidos a esta devoción mariana y que “las celebraciones civiles no oculten la verdadera fiesta que es la de Nuestra Madre”.

Desde la Archidiócesis de Zaragoza precisan que desde el 3 al 11 de octubre tiene lugar la solemne novena en el honor de la Virgen del Pilar, organizada por el Cabildo metropolitano.

El 11 de octubre, víspera del día de la Virgen del Pilar comienzan los festejos más solemnes, entre los que destaca la procesión hasta la Santa Capilla, llamada ‘Claustro Magno’ en donde se reza a la Virgen.

Conoce los grandes milagros de la Virgen del Pilar

Sin embargo, la celebración del Día de la Virgen del Pilar comienza en la madrugada del 12 de octubre, a las 4.30 de la madrugada se celebra en la capilla de la Virgen del Pilar (la Santa Capilla) la Misa de Infantes, una celebración en la que los niños cantores de la catedral, también conocidos como los ‘infanticos’, son los primeros en Cantar a la Virgen en su día.

Según explica el capellán de la Virgen, “a pesar de que es muy temprano, se trata de una Misa con una gran participación de fieles ya que vienen de los barrios y poblaciones próximas. En algunos se pasan toda la noche en camino para llegar a la Eucaristía y honrar a la Virgen”.

Cuando termina la Misa, según explica el capellán de la Virgen, comienza “el Rosario de la Aurora. Se trata de una procesión que sale de la parroquia de San Pablo a las 5 de la madrugada y que llega unos 45 minutos más tarde a la Basílica del Pilar, cantan la Salve en la capilla. Es un momento precioso”.

Cuando termina la Misa, según explica el capellán de la Virgen, comienza “el Rosario de la Aurora. Se trata de una procesión que sale de la parroquia de San Pablo a las 5 de la madrugada y que llega unos 45 minutos más tarde a la Basílica del Pilar, cantan la Salve en la capilla. Es un momento precioso”.

domingo, 11 de octubre de 2026

VAMOS DE BODA!!!

El texto evangélico se sitúa en la más plena teología esponsal de la Sagrada Escritura.

La comparación del Reino de Dios versa, en la parábola, sobre la celebración de la boda que el Rey prepara para su hijo.

Evidentemente, en la teología simbólica, se refiere a la boda que el Padre prepara para su Hijo con la Iglesia, y por extensión con toda la humanidad.

La expresión “todo está a punto. Venid a la boda” se repite con ternura.

Contiene todo el gozo y el amor del Rey por la boda de su Hijo, que contrasta con la fría indiferencia de los invitados.

Primero, hacen caso omiso, y luego incluso, rechazan y maltratan a los emisarios, en una referencia velada a los profetas.

Los invitados, “convidados”, prefieren sus posesiones y sus negocios.

Finalmente, en una visión universal, sin excepción, el rey manda a sus servidores o criados, “diakonos” a que, en los cruces de caminos, llamen a todos cuantos encuentren, los que se lo merecen y los que no, buenos y malos, conocidos y desconocidos, como la parábola “de la red que lo recoge todo”.

El rey tiene aún el gozo de ver que están todos, como el dueño de la viña que se alegra de ver a todos trabajando en su viña.

Pero se da cuenta, con pesar, de que uno no lleva el vestido de fiesta lit.: “el vestido nupcial o de boda”.

No se ha molestado siquiera en ponérselo, a pesar de que eran unos vestidos que el organizador de las bodas facilitaba y daba espléndidamente.

Le corrige delicadamente y lo saca fuera.

Éste se queda sin palabras, avergonzado.

Dirigirse a él como “amigo”, “compañero”, es una expresión que también encontramos en el caso del que había escondido el talento, del que había trabajado desde la primera hora, y de Judas Iscariote (Mt 26,50).

Y todos ellos callan, avergonzados por el amor con que han sido amados y por la falta de correspondencia al amor gratuito del Señor y Amigo.

Entonces son arrojados fuera, “a las tinieblas”, allí donde no está el amor de Cristo, donde ha quedado patente que están sus míseros corazones, sus mentes calculadoras y sus espíritus mezquinos.

El vestido nupcial tiene una clara significación bautismal “revestidos de Cristo”: Gál 3,27 y Rom 13,14) y es signo de novedad de vida (Col 3,10).

Las bodas del Esposo son celebradas en la sangre y en el amor, en la Cruz.

De esta boda se participa ya aquí en la tierra, y se accede a ella con la consigna de los vestidos bautismales, ungidos, reales y sacerdotales, que han sido blanqueados por la sangre del Cordero.

Hay que leerlo todo desde el cántico del Apocalipsis: “Han llegado las bodas del Cordero, y su esposa se ha preparado” (Ap 19,7).

Todos son invitados al banquete de boda, buenos y malos.

El don ya ha sido dado gratis, sin hacer excepción de personas.

El pecado es la indiferencia al Amor, el pecado es no haber conservado el traje nupcial recibido, o el aceite para las antorchas; en definitiva, no haber velado en la espera del regreso del Esposo (Mt 25, 1-13).

El banquete nupcial está anunciado en la preciosa primera lectura, Isaías, donde el Señor invita a todos los pueblos, en una visión ciertamente universal, a su monte santo, allí donde el Señor será liberado, por su Resurrección, del velo y del sudario de la muerte.

La muerte, como último enemigo (1 Cor 15,26), será vencida.

Entonces “el Señor enjugará las lágrimas de todos los pueblos”.

San Pablo en la segunda lectura, termina su carta a los Filipenses con una doxología a Dios Padre que manifiesta “la magnificencia, conforme a su riqueza en Cristo Jesús” en la caridad de la comunidad.

El banquete nupcial ya se anticipa en la Eucaristía y con el Salmo podemos cantar: “Preparas una mesa ante mí”.

La conclusión del gran Evangelio, como advertencia amorosa del Señor, es la siguiente: “Muchos (lit.: Todos) son los llamados, pero pocos los elegides”.