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domingo, 24 de mayo de 2026

PENTECOSTÉS



Pentecostés es la plenitud de la celebración de Pascua.

Es la Pascua consumada y continuada, perenne.

Pentecostés es el último día de la fiesta, el día que hace cincuenta después de Pascua.

El último día es la memoria del Don del Espíritu Santo.

Los santos Padres enseñan que Cristo ha sufrido Pasión y Muerte y ha Resucitado "para entregar el Espíritu".

Santo Tomásdice que, dando el Espíritu, Dios no da un don inferior a  mismo, sino que se da a sí mismo.

El Espíritu convoca la Iglesia, laune en la diversidad y le regala los dones de la unidad, de la santidad y de la apostolicidad.

DesdeelprimerPentecostés,Cristo, Sacerdote eterno, es quien invoca incesantemente el Espíritu sobre la Iglesia.

El Espíritu es también el artífice de los sacramentos.

Del mismo modo que vivifica el pan y el vino para que sean el Cuerpo y la Sangre del Señor, vivifica el libro de la Escritura para que sea Palabra viva para nosotros.

Dentro de nosotros, en el corazón de cada creyente, es agua viva e impetuosa que clama: "Ven al Padre" (San Ignacio de Antioquía).

Por Él entramos en la comunión trinitaria ya en este mundo, aunque todavía no se ha manifestado la gloria de los hijos e hijas de Dios.

Mucho más: la Liturgia es la obra conjunta del Espíritu y de la Iglesia.

Sin el Espíritu no hay Liturgia cristiana.

"El amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones" (Rm 5,5).

Este mismo amor nos lleva siempre a los pobres: no sin razón, la "Secuencia" invoca al Espíritu como "Padre de los pobres" "Pater pauperum".

 

Misa del día: Hch 2,1-11; Sal103,1ab y 24ac.29bc-30. 31 y 34;1 Cor 12, 3b-7.12-13;Jn20,19-23

 

Lalecturaprimera,delosHechosdelos Apóstoles, narra el gran acontecimiento dePentecostés.

El Espíritu hace nacer la Iglesia.

Realmente hoy es su día fundacional.

El Espíritu se manifiesta contoda la riqueza simbólica bíblica,sonido, viento y       fuego.

Se revela también en forma de "lenguas, como llamaradas", sobre los apóstoles,     para que también sus palabras sean ardientes para anunciar ya sin miedo, y a todos los pueblos,la Resurrección de Jesucristo.

El Espíritu llena en su totalidad la Iglesia, y a cada uno de los discípulos y discípulas.

Comienza la misión universal de la comunidad apostólica.

Los destinatarios de la misión son todos los pueblos representados por "los extranjeros que se encontraban en Jerusalén".

El Espíritu Santo, a diferencia de Babel, hará comprensible todos los lenguajes en el idioma de una misma fe y de una misma caridad.

Ese mismo Espíritu, según enseña Pablo en la segunda lectura, se manifiesta en la diversidad de "carismes", de "ministerios" y de "actuacions" distribuidos a la comunidad.

Todos proceden de su unidad y tienden a su unidad.

Cada manifestación particular está al servicio de la plenitud de la unidad, ya que "lo mismo que el cuerpo es uno y tiene muchos miembros, y todos los miembros del cuerpo, a pesar de ser muchos, son un solo cuerpo, así es también Cristo".

En el Evangelio se relata la presencia del Señor Resucitado en medio de la comunidad apostólica.

El Señor de la gloria quese manifiesta con las marcas de su pasión y que comunica a los suyos la paz.

La paz de un mundo reconciliado con Dios en su persona.

Más todavía: Él que murió entregando su Espíritu al Padre, ahora expira el Espíritu a los discípulos.

Lo exhala sobre ellos, como una nueva creación; desde ahora la comunidad apostólica será "pneumatófora", portadora del Espíritu, y por eso podrá perdonar los pecados.

Este Espíritu no actúa sólo en el interior de la comunidad.

Actúa hacia lo exterior, en el relato del primer Pentecostés, para que la Iglesia, impulsada por el Espíritu se abra al mundo y predique que Jesús es el Señor.

Desde el primer Pentecostés siempre es Pentecostés en la casa de la Iglesia.

Allí donde los hombres confiesan que Jesús es el Señor, el Espíritu es regalado "ubi ecclesia, ibi Spiritus" y este mismo Espíritu enriquece al Cuerpo de Cristo con una gran abundancia de dones y carismas.

Así lo enseña san Pablo en la segunda lectura.

sábado, 23 de mayo de 2026

YO CUMPLÍ MI TAREA!!!

 


Con motivo de la proclamación por el papa León XIV del Año Jubilar en conmemoración del VIII Centenario del tránsito de San Francisco de Asís,
la tradicional VIGILIA DE PENTECOSTÉS tendrá lugar el próximo sábado, 23 de mayo, a las 20:00 horas, en la iglesia conventual franciscana de Teruel.

La colecta se destinará a los cristianos de Tierra Santa, como signo de comunión y cercanía, y la celebración continuará con una cena fraterna.

La delegación de Apostolado Seglar os invita a unirnos todos en oración para que, como san Francisco, nos dejemos guiar por el Espíritu Santo y, así, descubramos a lo que el Señor nos llama.

viernes, 22 de mayo de 2026

DIA DE LA ACCIÓN CATÓLICA Y APOSTOLADO SEGLAR

 

La Iglesia celebra el día de Pentecostés, este año el domingo 24 de mayo, el Día de la Acción Católica y del Apostolado Seglar, este año bajo el lema «Pueblo de Dios que sale al encuentro». Los materiales han sido elaborados por la Comisión Episcopal para los Laicos, Familia y Vida.

En esta Jornada proponen conjugar en el horizonte del laicado en España dos elementos: la implementación del Sínodo y la reflexión sobre la presencia de los cristianos en la vida pública.

Materiales para el Día de la Acción católica

La Comisión Episcopal para los Laicos, Familia y Vida ofrece para la celebración de esta Jornada, junto con el mensaje de los obispos, materiales para la reflexión, subsidio litúrgico para el monitor y el celebrante, material para la celebración de la vigilia de Pentecostés, además de materiales de formación para adultos, jóvenes y niños.Mensaje de los obispos

En el mensaje para este Día los obispos explican el contexto en el que se celebra la Jornada, que sigue la estela del  Congreso de Laicos «Pueblo de Dios en salida», celebrado en febrero de 2020.  En él se inició el proceso con las claves de trabajo  basadas en el discernimiento y la sinodalidad, confirmadas en el último Sínodo. Uno de los cuatro itinerarios propuestos en el Congreso fue la presencia en la vida pública, que ahora aborda este Día de la Acción católica.

Por ello, al subrayar la importancia de la presencia en la vida pública por parte de los cristianos, «estamos hablando de querer potenciar una conversión a la dimensión social del Evangelio como inherente a la propia vocación bautismal y a promover que nuestras comunidades sean auténtica Iglesia sinodal en salida, que existe para evangelizar, se constituye en instrumento de anuncio, liberación y promoción de la dignidad de toda persona», indican los prelados.

jueves, 21 de mayo de 2026

IMPULSO DE CÁRITAS

 


Cáritas Aragón acompañó durante 2025 a 2.960 personas en sus programas de empleo y logró que 775 accedieran a un puesto de trabajo, lo que supone una tasa de inserción laboral del 26,18 %, tres puntos más que el año anterior. Así se recoge en el Informe de Economía Solidaria 2025 presentado por la entidad, que pone el foco en una economía «centrada en las personas y el cuidado de la vida».

El informe subraya que el empleo sigue siendo una de las principales vías para recuperar la autonomía personal y combatir la exclusión social. En un contexto marcado por la precariedad laboral, el encarecimiento de la vivienda y la inestabilidad económica, Cáritas insiste en la necesidad de promover modelos económicos más humanos, sostenibles y solidarios.

Una inversión récord en economía solidaria

Las Cáritas aragonesas destinaron durante el pasado año más de seis millones de euros a iniciativas vinculadas a la economía solidaria, una cifra récord. De esa cantidad, más de 2,1 millones se dedicaron a programas de empleo y cerca de 3,9 millones a empresas de inserción y centros especiales de empleo.

Actualmente, Cáritas Aragón cuenta con cinco empresas de inserción y un centro especial de empleo vinculados a sectores como el reciclaje textil, la jardinería, la limpieza o la recuperación de muebles. Estas iniciativas proporcionaron contratos de inserción a 166 personas durante 2025.

El informe explica que muchas de las personas acompañadas presentan dificultades añadidas para acceder al mercado laboral: escasas competencias digitales, baja cualificación, problemas de conciliación familiar o situaciones de vulnerabilidad económica y emocional. Por ello, Cáritas apuesta por un acompañamiento integral y personalizado.

El trabajo digno, una cuestión de justicia social

El documento recuerda además que, según el Informe sobre Exclusión y Desarrollo Social en Aragón 2025, existen 66.100 hogares aragoneses afectados por problemas de exclusión social relacionados con el empleo, una situación que alcanza a más de 200.000 personas.

En este contexto, Cáritas reivindica el derecho a un trabajo digno y denuncia que tener empleo ya no garantiza necesariamente salir de la pobreza. La entidad desarrolla programas de orientación laboral, formación e intermediación con empresas, además de impulsar la iniciativa «Iglesia por el Trabajo Decente», centrada en la sensibilización y la defensa de los derechos laborales.

Apuesta por el comercio justo

Coincidiendo con la reciente celebración del Día Mundial del Comercio Justo, Cáritas Aragón ha querido destacar también su compromiso con esta forma de consumo responsable. La organización mantiene cuatro tiendas abiertas al público y tres puntos de venta permanentes en Aragón, además de múltiples acciones de sensibilización.

El informe denuncia las condiciones abusivas que se esconden detrás de muchos productos cotidianos, como salarios precarios, explotación infantil o prácticas que dañan el medio ambiente, y defiende alternativas comerciales que garanticen salarios dignos, igualdad y sostenibilidad.

«Una economía que cuide»

El presidente de Cáritas Aragón, Carlos Gómez Bahillo, subraya en el informe que «es más necesaria que nunca una economía con valores, una economía que cuide». Añade además que la economía solidaria no es solo «una opción posible y deseable», sino «un modelo necesario para que todas las personas podamos tener un futuro».

El documento concluye reivindicando una economía «que escuche y atienda las necesidades de las personas», que cuide el medio ambiente y que promueva el bien común frente a la lógica exclusivamente económica.

miércoles, 20 de mayo de 2026

VOLVER A LA PLAZA PUBLICA

La Casa de la Iglesia de Zaragoza acogió este lunes una sesión de formación y reflexión sobre «La misión de los cristianos en la vida pública», organizada por la Delegación de Apostolado Seglar de la archidiócesis, en colaboración con las delegaciones de Aragón. El acto, que pudo seguirse también de forma online, reunió a numerosos asistentes en torno a una cuestión que, como señaló el propio ponente, «ya no es algo interno», sino un asunto que despierta un interés creciente en la sociedad.



El encargado de conducir la reflexión fue Fernando Vidal, sociólogo, profesor universitario y director de la Cátedra Amoris Laetitia, que ofreció una ponencia marcada por un tono profundamente espiritual, cultural y social. Lejos de plantear una intervención centrada en estrategias de influencia o presencia institucional, Vidal defendió que la principal aportación de los cristianos a la vida pública pasa por «el impoder», es decir, por la capacidad transformadora del amor, la esperanza, el perdón, la compasión y el servicio.

«No tenemos miedo», repitió en varios momentos de la intervención. «No tenemos miedo al autoritarismo. No tenemos miedo porque no podemos perder. Todo lo amado se salva». A partir de ahí, desarrolló una reflexión de fondo sobre la crisis cultural y antropológica que atraviesa Occidente, el aumento de las polarizaciones y la necesidad de que los cristianos vuelvan a ocupar el espacio público no desde la confrontación ni desde la búsqueda de poder, sino desde una presencia luminosa y profundamente humana.

«La más pequeña centella rompe la noche»

Durante más de una hora, Vidal fue entrelazando referencias evangélicas, análisis sociológicos, experiencias personales y ejemplos históricos para defender que los cristianos están llamados a ser «pequeñas centellas» capaces de romper la oscuridad de este tiempo.

«¿Qué pasaría si cada día nos propusiéramos que una sola persona se sintiera más amada?», preguntó al auditorio, antes de recordar algunos datos sobre la soledad y el sufrimiento emocional en la sociedad actual, especialmente entre los jóvenes.

En uno de los momentos más celebrados de la conferencia, utilizó la historia de Elías Valiña y las flechas amarillas del Camino de Santiago como metáfora de la misión cristiana en la vida pública. Recordó cómo aquel sacerdote gallego comenzó prácticamente solo a limpiar caminos olvidados y a señalizar rutas para los peregrinos, dando origen al gran renacimiento contemporáneo del Camino.

«Somos nosotros, cada uno de nosotros, una flecha amarilla en la vida pública», afirmó. «¿Señalamos a algún camino? ¿Señalamos al horizonte? ¿Señalamos a Cristo?».

A lo largo de la ponencia insistió repetidamente en la necesidad de recuperar la experiencia de pueblo frente a la desvinculación social y el individualismo contemporáneo. A su juicio, el neoliberalismo ha fragmentado la vida común y ha debilitado los vínculos sociales, culturales y políticos.

«Nunca debemos abandonar la plaza a la que hemos sido enviados desde Pentecostés», señaló.

Cuatro polarizaciones y una crisis de civilización

Fernando Vidal describió el momento actual como una «crisis de civilización» marcada por una cuádruple polarización: económica, social, cultural y política. Según explicó, el debilitamiento de los fundamentos éticos y espirituales de las democracias occidentales ha favorecido el auge del autoritarismo, la desigualdad y la fragmentación social.

En ese contexto, defendió que el cristianismo tiene hoy una responsabilidad pública ineludible. Citó expresamente la figura del papa León XIV como uno de los principales referentes morales del momento actual por su defensa de la paz, los migrantes y el derecho internacional.

«Cada uno de nosotros en nuestro ámbito tenemos que ser ese faro de paz, de amor, de tolerancia y de serenidad», afirmó.

Frente a modelos defensivos o identitarios de presencia cristiana, Vidal contrapuso la imagen de Pentecostés. Rechazó tanto una Iglesia encerrada en sí misma como una actitud de confrontación cultural. «Nuestro modo de presencia en la vida pública debería ser más como el de los apóstoles de Pentecostés», explicó. «Hablar de forma que cualquiera lo entienda. Hablar al corazón del otro».

En esa línea, defendió la necesidad de «hablar explícitamente de Jesús», pero evitando cualquier tentación de superioridad o imposición.

Cinco caminos para reconstruir la vida pública

En la parte final de la conferencia, el director de la Cátedra Amoris Laetitia propuso cinco grandes líneas de compromiso para los cristianos en la sociedad actual.

La primera fue la «renaturalización», entendida como una reconciliación con la creación, con el propio cuerpo y con la realidad concreta frente a la virtualización de la vida.

La segunda, la «gran revinculación», es decir, la reconstrucción de vínculos personales, familiares, vecinales y comunitarios en una sociedad marcada por la soledad.

La tercera, la profundización sinodal de la democracia y de la participación social, apostando por espacios reales de conversación y discernimiento compartido.

La cuarta, la reconstrucción de la sociedad civil y de los espacios comunitarios capaces de transformar la vida.

Y la quinta, la recuperación del arte, la belleza y la narración de la esperanza como dimensiones fundamentales para sostener una cultura verdaderamente humana.

«La misión de los cristianos en la vida pública no consiste en buscar poder o reconocimiento», resumió. «Consiste en encender una luz de esperanza».

Un diálogo abierto con el público

Tras la conferencia se abrió un amplio turno de preguntas, tanto de los asistentes presentes en la sala como de las personas que seguían el acto a través de internet.

La primera intervención planteó si el primer paso para evangelizar una sociedad «salvaje» pasa precisamente por humanizarla a través del amor. Vidal respondió afirmativamente y subrayó que «el ser humano está hecho para amar». «Todo lo que no sea amor es tiempo perdido», afirmó.

Otro de los asistentes destacó que las palabras más repetidas durante toda la ponencia habían sido «amor» y «esperanza», preguntándole si eso significa que hoy faltan ambas realidades entre los propios cristianos. El sociólogo respondió vinculando el aumento de la polarización y del abandono social con una creciente sensación de desamparo colectivo.

«Lo que se ha extendido en la sociedad es la experiencia de abandono», señaló. A partir de ahí, defendió que la tarea de los cristianos pasa precisamente por reconstruir vínculos, devolver esperanza y generar espacios de acogida y fraternidad.

También hubo preguntas relacionadas con la polarización ideológica dentro de la propia Iglesia, el impacto de las redes sociales, el deterioro de la conversación pública o el reto de evangelizar en una sociedad crecientemente fragmentada.

En una de sus respuestas finales insistió en la necesidad de construir comunidades capaces de integrar sensibilidades distintas sin excluir a nadie. «Necesitamos transformar una mentalidad demasiado ideologizada», afirmó, apelando a permanecer «unidos a Pedro» y a discernir desde la comunión eclesial.

El cierre de Mons. Carlos Escribano

El arzobispo de Zaragoza, Mons. Carlos Escribano, fue el encargado de clausurar el acto agradeciendo la intervención de Fernando Vidal y situando esta reflexión dentro del camino iniciado en España tras el Congreso Nacional de Laicos de 2020.

Recordó que aquel congreso planteó cuatro grandes líneas de trabajo: el primer anuncio, el acompañamiento, la formación y la presencia en la vida pública. Sin embargo, explicó que la pandemia y posteriormente el impulso sinodal promovido por el papa Francisco alteraron profundamente el contexto e hicieron todavía más urgente esta cuestión.

«En un momento de discernimiento se entendió que era prioritario trabajar la presencia en la vida pública», señaló el arzobispo. «Y yo creo que es un acierto y lo creo plenamente».

Mons. Escribano retomó además una de las imágenes centrales de la conferencia, la de las flechas amarillas del Camino de Santiago, para agradecer a Vidal su aportación.

«Tú nos has ofrecido flechas amarillas indudablemente en el camino y las agradecemos profundamente», concluyó.

La conferencia de Fernando Vidal se enmarca en el nuevo ejercicio sinodal impulsado por la archidiócesis de Zaragoza sobre el protagonismo de los laicos en la vida pública y social.