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jueves, 6 de agosto de 2026

APROVECHAR LAS VACACIONES!!!

 


La revista digital Selecciones, editada por la Comisión Episcopal para las Comunicaciones Sociales, propone en su número de agosto una amplia recopilación de artículos, ensayos y recomendaciones literarias para aprovechar las vacaciones no solo como tiempo de descanso, sino también de lectura, reflexión y conversación.

Agosto permite, al menos en teoría, bajar el ritmo, recuperar lecturas pendientes y mantener esas conversaciones para las que durante el curso casi nunca encontramos tiempo. Con este espíritu llega el número 48 de Selecciones, la revista digital de la Comisión Episcopal para las Comunicaciones Sociales de la Conferencia Episcopal Española. La publicación reúne textos aparecidos previamente en medios especializados y los pone al alcance del lector en formato PDF y ePub.

La propuesta comienza con un buen número de recomendaciones literarias. Entre ellas figura una selección de diez ensayos y treinta novelas para leer durante el verano, junto a una sugerente defensa de esos libros todavía no leídos que se acumulan en nuestras estanterías. Frente a un mercado editorial acelerado, en el que las novedades desaparecen pronto de las librerías, la revista invita a recuperar una relación con los libros menos condicionada por la actualidad y las prisas.

Cuando hay más tiempo de ocio, tenemos la oportunidad de leer con calma libros que enriquezcan nuestra visión del mundo.

Preguntas que no deberían aplazarse

El número de agosto se detiene también en cuestiones muy cercanas a la vida cotidiana. La memoria y la capacidad de atención, la tendencia a convertir cualquier dificultad personal en un diagnóstico clínico o las conversaciones que conviene mantener cuando nuestros padres envejecen son algunos de los asuntos abordados.

No todas son lecturas cómodas. También se analiza la mayor incidencia del suicidio consumado entre los hombres y las dificultades que muchos encuentran para pedir ayuda. Son textos que invitan a mirar con mayor atención determinadas heridas sociales y personales que con frecuencia permanecen ocultas.

Economía, democracia y convivencia

La publicación abre además espacios para pensar algunos de los grandes debates de nuestro tiempo: la relación entre capitalismo, moral y religión; el equilibrio entre prosperidad y justicia social; los vínculos históricos entre catolicismo y democracia; la libertad de expresión o las transformaciones demográficas y migratorias.

Junto a ellos aparecen reflexiones sobre el personalismo, la presencia de la fe en el mundo educativo y la mirada cristiana ante la inmigración. No se ofrecen respuestas rápidas, sino materiales que pueden ayudar a formar un juicio propio y a conversar desde perspectivas distintas sobre cuestiones complejas.

La belleza y el desafío de seguir siendo humanos

Uno de los textos destacados lleva por título «La belleza como gramática del misterio». Su autor, el cardenal Gianfranco Ravasi, defiende que el arte sacro no puede reducirse a una pieza de museo o a una simple decoración piadosa. La luz, el silencio, la música, la proporción o el propio espacio litúrgico pueden volver a convertirse en un lenguaje capaz de abrir al ser humano al misterio.

El impacto de la inteligencia artificial ocupa igualmente un lugar relevante. Varios artículos analizan la encíclica Magnifica humanitas de León XIV y su defensa de la dignidad humana ante el crecimiento de los algoritmos, la automatización y el poder de las grandes compañías tecnológicas. El interrogante de fondo resulta especialmente actual: cómo aprovechar las posibilidades de la tecnología sin perder aquello que nos hace verdaderamente humanos.

La revista completa su propuesta con dos conferencias para quienes prefieran escuchar y ver: una intervención del presidente de la Conferencia Episcopal Española, monseñor Luis Argüello, sobre la respuesta de las democracias a los desafíos éticos y antropológicos, y otra del nuncio apostólico en España, monseñor Piero Pioppo, acerca del consenso moral como fundamento de la sociedad democrática.

Selecciones ofrece así un amplio menú para acompañar los días de vacaciones. Lecturas para disfrutar, pero también para mirar la realidad con mayor profundidad y convertir una sobremesa, un paseo o una tarde tranquila en ocasión para pensar y conversar.

miércoles, 5 de agosto de 2026

LA ORACIÓN DE LA IGLESIA!!!

 LEÓN XIV

AUDIENCIA GENERAL

Basílica de San Pedro
Miércoles 5 de agosto de 2026


Los Documentos del Concilio Vaticano II. Constitución Sacrosanctum Concilium. 

La Oración de la Iglesia




Hermanos y hermanas, ¡buenos días y bienvenidos!

En esta catequesis retomamos la reflexión sobre la Constitución conciliar sobre la liturgia Sacrosanctum Concilium  (SC). Hoy nos detenemos en la dimensión eclesial de la oración litúrgica.

Como sugiere el Apóstol Pablo, es el Espíritu Santo el que nos enseña a rezar. Desde el día de Pentecostés, el Espíritu habita en la Iglesia, inspirando cada una de sus actividades y, en particular, la oración. La vida de la primera comunidad, nacida en Jerusalén después de la Pascua de Jesús es una vida en el Espíritu entregado por el Señor resucitado. «Desde entonces, – dice el Concilio – la Iglesia nunca ha dejado de reunirse para celebrar el misterio pascual: leyendo “cuanto a él se refiere en toda la Escritura” (Lc., 24,27), celebrando la Eucaristía, en la cual “se hacen de nuevo presentes la victoria y el triunfo de su muerte”, y dando gracias al mismo tiempo “a Dios por el don inefable” (2 Cor., 9,15) en Cristo Jesús, “para alabar su gloria” (Ef., 1,12), por la fuerza del Espíritu Santo» (SC, 6).

En nuestro tiempo, en los contextos dominados por una mentalidad centrada en la eficiencia y en el consumismo, la oración puede parecer algo inútil e irrisorio. En un mundo donde la ciencia y la técnica pretender dar todas las respuestas, rezar puede parecer una forma de evasión. Además, incluso en muchas familias cristianas ya no se transmite la oración, mientras que numerosas personas corren el riesgo de confundirla con una técnica más, de naturaleza psicológica y orientada al bienestar personal. La oración, en cambio, en cuanto dimensión fundamental de nuestra humanidad, merece volver a ser descubierta en su verdad.

La Constitución Sacrosanctum Concilium tomó en serio esta exigencia. Y esto alegraba profundamente al Papa San Pablo VI, que, promulgando este primer documento aprobado por el Concilio Vaticano II, afirmó: «Dios en el primer puesto; la oración, nuestra primera obligación; la liturgia, la primera fuente de la vida divina que se nos comunica, la primera escuela de nuestra vida espiritual» (Discurso), Basílica de San Pedro, 4 de diciembre de 1963).

En la Constitución, de hecho, el término “la oración” designa toda la liturgia. Esta perspectiva es decisiva, porque orientó la reforma litúrgica dándole como eje portante la participación activa de los fieles. La liturgia se presenta ante todo como el lugar del encuentro, de la iniciativa de Dios que se hace cercano a la humanidad en su Hijo, «el Verbo hecho carne, ungido por el Espíritu Santo» (SC, 5), al que podemos responder «por Cristo, con Cristo y en Cristo, en la unidad del Espíritu Santo», es decir, gracias a la «la oración de Cristo, con su Cuerpo, al Padre» (SC, 84).

Por eso, San Pablo VI deseaba ardientemente que la Liturgia de las Horas, es decir, la oración pública cotidiana de la Iglesia, inseparable de la Eucaristía, impregnara profundamente, reavivara, guiara y expresara toda la oración cristiana y alimentara eficazmente la vida espiritual del pueblo de Dios (cf. Const. ap. Laudis canticum). 

Para que tal deseo se haga realidad, la Liturgia de las Horas debe acogerse y vivirse cada vez más en la vida ordinaria de los bautizados y de las comunidades. A tantas personas que quieren aprender a rezar, en particular, a los catecúmenos, les puede ofrecer el camino y la escuela de la oración cristiana.

Cada semana y cada día, la Eucaristía y la Liturgia de las Horas son el aliento de la vida de la Iglesia que hace circular al Espíritu Santo a través de su Cuerpo. En esta oración, Cristo «une a Sí la comunidad entera de los hombres y la asocia al canto de este divino himno de alabanza» (SC, 83); así, día a día, estamos asociados cada vez más al misterio pascual y conformados a Él.

Afirma San Agustín: «Cuando hablamos a Dios en la oración, no debemos separar de Él al Hijo; y cuando reza el cuerpo del Hijo, que no separe de sí mismo su cabeza; que sea, por lo tanto, el mismo único salvador de su cuerpo, que el Señor nuestro Jesús Resucitado, Hijo de Dios, el que reza por nosotros, que reza en nosotros y que es rezado por nosotros. Reza por nosotros como sacerdote nuestro; reza en nosotros como cabeza nuestra; le rezamos nosotros como nuestro Dios. Reconocemos, entonces, en él nuestra voz y su voz en nosotros» (Enarr. in psalmum LXXXV: PL 37, 1081).

Vinculada a la Eucaristía, cuya luz prolonga, la Liturgia de las Horas santifica el tiempo de nuestra vida cotidiana: por la mañana, empezamos el día con alegría y gratitud; a mediodía, pedimos la fuerza de la fidelidad en medio de la fatiga; por la tarde, una vez terminado el trabajo, las Vísperas acompañan en momento del atardecer; por la noche, nos dormimos encomendándonos a la paz de Dios. Cada hora es un acto de esperanza: durante nuestra peregrinación terrenal velamos con toda la Iglesia esperando el regreso glorioso del Señor.

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Resumen leído en español por el Santo Padre

Queridos hermanos y hermanas:

Retomamos hoy las catequesis sobre la Constitución Sacrosanctum Concilium, centrándonos en la dimensión eclesial de la oración litúrgica. La oración, como dimensión fundamental de nuestra humanidad, necesita ser redescubierta desde la verdad. En este sentido, el Papa Sacrosanctum Concilium afirmó: «Dios en el primer puesto; la oración, nuestra primera obligación; la liturgia, la primera fuente de la vida divina que se nos comunica, la primera escuela de nuestra vida espiritual» (Discurso, Basílica de San Pedro, 4 diciembre 1963).

El Pontífice, de feliz memoria, deseaba que la Liturgia de las Horas, que es inseparable de la Eucaristía, penetrara y orientara profundamente toda la oración cristiana, alimentando así la vida espiritual de todo el Pueblo de Dios (cf. Cost. ap. Laudis Canticum. A este respecto, podemos afirmar que la Eucaristía y la Liturgia de las Horas son el aliento de la vida de la Iglesia que hace circular al Espíritu Santo por todo su Cuerpo.

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Saludos

Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española. Los invito a valorar la Eucaristía y la Liturgia de las Horas como grandes tesoros milenarios de la Iglesia, y que, a través de nuestro amor a ellas, podamos día a día ir santificando nuestras vidas. Que Dios los bendiga. Muchas gracias.

martes, 4 de agosto de 2026

RESPUESTA HUMANITARIA!!!

 


La organización lamenta las muertes registradas en el mar, reconoce la solidaridad de la población ceutí y pide una protección especial para los menores y las personas que buscan refugio. También denuncia la utilización de la migración como instrumento de presión política y geoestratégica.

Cáritas Española ha expresado su «profunda preocupación y consternación» ante la situación vivida durante los últimos días en Ceuta, donde varias personas han perdido la vida mientras intentaban alcanzar a nado la ciudad autónoma.

La organización se ha unido así a los pronunciamientos realizados por la Iglesia en España y en Ceuta para llamar la atención sobre el sufrimiento humano que se esconde detrás de los movimientos migratorios y sobre la vulnerabilidad de quienes buscan protección, seguridad o un futuro mejor.

«Ninguna persona debería verse obligada a arriesgar su vida para buscar protección, seguridad o un futuro mejor», afirma Cáritas. La entidad recuerda que cada muerte en las fronteras constituye una tragedia que interpela al conjunto de la sociedad.

Reconocimiento a la solidaridad de la población ceutí

Cáritas también ha reconocido las consecuencias que la llegada de un elevado número de personas en pocas horas está teniendo sobre la vida cotidiana de Ceuta. La situación ha afectado a los vecinos, los servicios públicos y las instituciones locales, que han tenido que responder a una emergencia de gran complejidad.

Ante estas dificultades, la organización ha agradecido la respuesta solidaria de la ciudadanía ceutí y su capacidad de acogida y compromiso con las personas más vulnerables.

El comunicado reconoce igualmente el trabajo desarrollado sobre el terreno por las entidades sociales, las organizaciones humanitarias, las comunidades religiosas, los profesionales y el voluntariado, que están ofreciendo atención, acompañamiento y protección.

Especial atención a los menores

Cáritas insiste en la obligación de proteger a las personas que se encuentran en una situación de mayor vulnerabilidad, especialmente a los niños, niñas y adolescentes y a quienes huyen de sus países en busca de protección.

El respeto a la dignidad humana, al interés superior del menor y a las garantías reconocidas por el ordenamiento jurídico, señala la entidad, no puede quedar relegado en momentos de presión fronteriza.

La Iglesia en Ceuta y las Cáritas locales han puesto a disposición sus recursos de acogida y han expresado su voluntad de colaborar con las administraciones y organismos competentes para responder a las necesidades que puedan surgir. Esta colaboración deberá desarrollarse desde la coordinación institucional, la solidaridad y el respeto a todas las personas.

«Ningún ser humano debe ser utilizado»

Cáritas ha denunciado también la instrumentalización de las personas migrantes al servicio de intereses políticos o estratégicos, así como el empleo de la demografía como mecanismo de presión geopolítica.

«Ningún ser humano debe ser utilizado como medio de presión o confrontación», sostiene la organización, que recuerda que las personas migrantes son sujetos de derechos y deben ser tratadas con respeto, humanidad y justicia.

El comunicado recupera las palabras pronunciadas por el papa León XIV durante su reciente visita a España: las personas migrantes «no son números ni expedientes, sino personas con una dignidad que nadie tiene derecho a despreciar».

Cáritas se une también a la oración realizada por el pontífice durante el Ángelus del pasado domingo, en la que pidió, por intercesión de Nuestra Señora de África, patrona de Ceuta, que puedan encontrarse «soluciones de paz, de estabilidad y de justicia».

Vías seguras y cooperación internacional

La organización ha dirigido un llamamiento a las administraciones públicas, los responsables políticos, la Unión Europea y la comunidad internacional para que trabajen en soluciones basadas en la defensa de los derechos humanos, la cooperación entre países, el respeto a la legalidad y la creación de vías seguras para la movilidad humana.

Finalmente, Cáritas invita a la comunidad cristiana y al conjunto de la sociedad a no permanecer indiferentes y a reconocer en cada persona migrante a un hermano o una hermana.

«Solo desde el reconocimiento de la dignidad inviolable de toda persona podremos construir una sociedad más fraterna y cohesionada», concluye el comunicado.

domingo, 2 de agosto de 2026

LA EUCARISTÍA!!!



El Evangelio de la multiplicación de los panes 

es una figura de la Eucaristía prefigurada y anticipada.


Aparecen los cuatro verbos eucarísticos: "tomar el pan, dar gracias, partir y dar".

Es el signo que anuncia que el Señor multiplicará en abundancia su Pan en la Eucaristía para su Iglesia, como signo del Banquete del Reino.

Es así como el Señor convoca a su pueblo y lo alimenta en su peregrinación.

Cristo alimenta a una multitud de pobres que le seguían "en despoblado", desierto, como la peregrinación del pueblo de Dios hacia la tierra prometida a los Padres.

El milagro de las multiplicaciones de los panes es de los pocos relatos comunes a los cuatro Evangelios.

Es un don  sobreabundante, como la figura bellísima de los "doce cestos" que el Señor reserva para el nuevo Israel de Dios, la Iglesia.

Aparece siempre una ley cristiana: la persona humana tiene poco y Dios le da en abundància, como los cinco panes y los dos peces, o como el vino agotado en Caná.

De lo que es poco Dios hace un don superabundante para la multitud reunida, "unos cinco mil hombres, sin contar mujeres y niños".

No hay negocio entre Dios y su criatura, todo es dado gratuitamente  y con abundancia.

No se trata de una manifestación del poder de Dios sino de Dios que se ha hecho pobre para enriquecernos a todos.

No hay más negocio que el descrito en la primera lectura: "Oíd, sedientos todos, acudid por agua; venid, también los que no tenéis dinero: comprad  trigo y comed, venid y comprad, sin dinero y de balde, vino y leche".

Los dones de Dios son impagables.

Todo es gratis.

También en el Evangelio se dice: "Dadles vosotros de comer".

Cuando compartimos lo que tenemos, hay para todos y aún sobra.

El Señor multiplica el pan para una multitud de pobres, pero bendice nuestra generosidad para dar de comer a todo el mundo.

Lo pequeño, mínimo e insignificante, ofrecido al Señor, Él lo hace grande por su bendición.

El Salmo responsorial es muy apropiado: "Los ojos de todos te están aguardando, les das la comida a su tiempo".

El final del capítulo de la carta a los Romanos es una oda al amor de Cristo:"¿Quién nos separará del amor de Cristo?"

Son palabras que deben ser esculpidas en lo más íntimo del corazón.