Uno de los actos más solemnes y
relevantes de las Fiestas del Pilar es sin duda la procesión del Rosario de
Cristal, celebrada cada tarde-noche del 13 de octubre. Se trata de un evento
religioso con gran dimensión histórica, artística, social y cultural. Su origen
se remonta al siglo XIX.
En el año 1889 se funda la Cofradía del Santísimo Rosario de Nuestra Señora del Pilar. A partir de ese momento se incorporan a la procesión del rezo del Rosario una serie de faroles portados por los fieles que simbolizan cada una de las partes de la oración del Rosario: los Misterios, los Padrenuestros, las Avemarías, Los Glorias y la Letanía. También unas espectaculares carrozas de cristal emplomado que, alternadas entre los faroles de mano, dan un especial esplendor a la procesión.
Es una
procesión dedicada a la Virgen del Pilar que recorre el centro histórico de
Zaragoza cada 13 de octubre desde el siglo XIX. Treinta carrozas de cristal
iluminadas, alusivas a los misterios del Rosario y a la presencia de la Virgen
del Pilar, ponen luz y fervor en las calles y en el medio millón de personas
que participan, que rezan el rosario o que la ven pasar sobrecogidos y entre
lágrimas de emoción y aplausos espontáneos.
Abre
el desfile la carroza con la cruz de guía. Luego, quince carrozas representan
los misterios gloriosos, gozosos y dolorosos. Una carroza pentagonal, de estilo
cubista, es la más tardía en incorporarse, pues representa los 5 misterios
luminosos que Juan Pablo II incluyera en el Rosario. Tras ellas, vienen las
carrozas monumentales. Algunas miden más de cinco metros de altura. Representan
la Salve, el Ángelus, la Asunción, Santo Dominguito de Val… La más antigua es
la que reproduce la Santa Capilla de la Virgen. Y una de las más queridas es la
que reproduce en cristal la gran Basílica del Pilar. La de los Santuarios
Marianos arranca numerosos aplausos, pues muestra, en el centro una gran imagen
de Nuestra Señora del Pilar. Y cierra el desfile la carroza más impactante. Es
la de la Reina de la Hispanidad. Una gran carabela de cristal evoca el
descubrimiento de América; la imagen de la Virgen del Pilar va en la proa de la
nave y la vela principal luce en todo su alrededor las diferentes banderas de
todos los países latinoamericanos. La parte trasera de la carroza es un retablo
clasicista en el que se ve la Virgen sobre su columna en el cielo, rodeada de
nubes, y venerada por todos desde la tierra.




