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lunes, 27 de julio de 2026

REMAR JUNTOS!!!

 


Más de 1.200 personas de 50 diócesis participaron, del 24 al 26 de julio, en el Encuentro de Laicos de Parroquia organizado por la Acción Católica General. La cita, precedida por la V Asamblea General de la asociación, dejó una llamada clara: formar comunidades capaces de acompañar, compartir la fe y anunciar el Evangelio en la vida cotidiana.


Málaga se cJOVonvirtió durante cuatro días en una gran parroquia formada por personas de todas las edades y procedencias. Niños, jóvenes y adultos compartieron oración, formación, talleres, celebraciones y momentos de convivencia bajo el lema «Compartiendo caminos, acompañando esperanzas». Entre ellos hubo una nutrida representación de las diócesis aragonesas, que regresa con nuevos retos, proyectos y el deseo de seguir impulsando la Acción Católica General en sus comunidades.

El Encuentro reunió a más de 1.200 participantes procedentes de 50 diócesis españolas. Más de 900 llegados de fuera de Málaga se alojaron en distintos centros de la ciudad. También estuvieron presentes representantes de Argentina, Malta y Rumanía, mostrando la dimensión internacional de una asociación que quiere ayudar a los laicos a vivir su vocación cristiana en la parroquia y en medio del mundo.

La generosidad y entrega de tantos hermanos dispuestos a servir al Señor es un regalo del Espíritu Santo

Una Asamblea para decidir juntos el futuro

La actividad comenzó el jueves 23 de julio con la V Asamblea General de la Acción Católica General, celebrada en la Casa Diocesana de Málaga. Más de 300 laicos, religiosos, sacerdotes, seminaristas y obispos participaron en una jornada destinada a revisar el camino recorrido y definir las prioridades de la asociación para los próximos años.

Aragón tuvo una presencia significativa en esta Asamblea. El arzobispo de Zaragoza y presidente de la Comisión Episcopal para los Laicos, Familia y Vida, Carlos Escribano, participó en la jornada. La presidenta de ACG Zaragoza, María Ángeles Ciudad Ladrero, intervino posteriormente en uno de los diálogos centrales del Encuentro, mientras que Emma Querol, de Huesca, y Javier Tejedor, de Zaragoza, formaban parte de la Comisión Permanente de la asociación como responsables de los sectores de Jóvenes e Infancia. La mesa de diálogo de la Asamblea fue conducida por David López, director de la Oficina de Comunicación de la Iglesia en Aragón.

Toño Maluenda, de la ACG de Tarazona, resume así lo vivido:

«Para Tarazona es una gran riqueza compartir con otras diócesis los momentos de la asamblea y los diferentes puntos de vista en favor de una misión común. Este encuentro define nuestros retos para los próximos años: trabajar por la Iglesia y llevar el mensaje de Jesús a todas las personas. Asimismo, la generosidad y entrega de tantos hermanos dispuestos a servir al Señor es un regalo del Espíritu Santo, especialmente el ejemplo de quienes dan su vida para guiar nuestra asociación desde la Comisión Permanente».

La Asamblea no fue únicamente una reunión organizativa. Mostró una manera concreta de vivir la Iglesia: discernir juntos, asumir responsabilidades y poner los propios dones al servicio de una misión compartida.

El arzobispo de Zaragoza, D. Carlos Escribano, preside la oración inicial de la Asamblea de la ACG.

Una Iglesia en la que caben todas las edades

La apertura oficial del Encuentro tuvo lugar el viernes en el polideportivo Ciudad Jardín. Allí se fueron colocando sobre un gran mapa de España representantes de las distintas diócesis, unidos por una misma fe. La diversidad quedó también reflejada en las edades: el participante más joven tenía apenas tres meses y la mayor, llegada desde Santander, 90 años.

Espero que a los que han conocido esta realidad por primera vez les guste y les ayude a continuar comprometidos como laicos

La Eucaristía inaugural estuvo presidida por Luis Argüello, presidente de la Conferencia Episcopal Española, y concelebrada, entre otros, por el arzobispo de Zaragoza. Durante la jornada se profundizó en la importancia del acompañamiento, el discernimiento, la familia y la parroquia como lugares en los que aprender a amar, caminar juntos y unir la fe con la vida. También se celebraron talleres sobre compromiso político, ecología integral, redes sociales, trabajo, dignidad de la mujer y atención a las personas vulnerables.

Ese es uno de los rasgos que quedaron más claros en Málaga: la Acción Católica General no propone vivir la fe al margen de la realidad. Invita a llevarla a la familia, al trabajo, a los centros educativos, a la política, a las asociaciones, a los barrios y a todos aquellos lugares en los que se construye la sociedad.

Belén, de la diócesis de Barbastro-Monzón, confía en que la experiencia tenga continuidad:

«Espero que de este encuentro salga algún proyecto en común para hacer conjuntamente con alguna otra diócesis. También espero que a los que han conocido esta realidad por primera vez les guste y les ayude a continuar comprometidos como laicos».

Momento de la eucaristía en el pabellón Ciudad Jardín de Málaga.

Equipos para compartir la vida

El sábado estuvo dedicado especialmente a conocer la propuesta formativa de la Acción Católica General. Los participantes trabajaron por sectores y escucharon testimonios sobre los equipos de vida, los itinerarios de formación, las celebraciones y el compromiso de los cristianos en las realidades sociales.

La formación, se recordó durante las intervenciones, no consiste únicamente en acumular conocimientos. Es un camino para dejarse transformar por Cristo, revisar la propia vida a la luz del Evangelio y aprender a responder a lo que sucede alrededor. Los equipos permiten compartir la fe y la vida con otras personas, sostenerse en los momentos difíciles y descubrir que nadie está obligado a recorrer en solitario el camino cristiano.

Julio, de la diócesis de Teruel y Albarracín, destaca precisamente esa experiencia comunitaria:

«Creo que este encuentro nos ha permitido vivir la fraternidad, compartir la fe y profundizar en la corresponsabilidad de anunciar la buena noticia del Evangelio».

La jornada concluyó en la plaza del Santuario de la Victoria con una vigilia de oración centrada en la visita de María a su prima Isabel. Niños, jóvenes, matrimonios, sacerdotes, consagrados y obispos pidieron al Señor aprender a ser acompañantes en el camino de la fe. Tras la adoración al Santísimo, la música y la convivencia pusieron el broche a una intensa jornada.

Mª Carmen, una de las participantes aragonesas, lo expresó con sencillez: «Es una gozada ver a tantos laicos en camino».

La presidenta de ACG en Zaragoza, Marian Ciudad, participó en uno de los coloquios.

«Cristo necesita tus manos»

La Catedral de Málaga acogió el domingo el acto de clausura y la Misa de envío. La cultura malagueña sirvió para resumir lo vivido: la biznaga recordó la necesidad de ofrecer el buen aroma de Cristo; la jábega, la importancia de remar juntos; las redes, el trabajo comunitario y el discernimiento; y los cenachos, la misión de anunciar una Buena Noticia capaz de alimentar, liberar y sanar.

El mensaje fue directo: «Cristo necesita tus manos». La Iglesia queda incompleta cuando los laicos permanecen como espectadores y no se remangan para participar en la misión. El acompañamiento, además, no puede quedar reducido a una actividad ocasional, sino que debe integrarse en la vida ordinaria de las parroquias mediante procesos, equipos, formación y estructuras que faciliten el encuentro con Cristo.

El obispo de Málaga, José Antonio Satué, presidió la Misa de envío y propuso cuatro actitudes para acompañar las esperanzas de las personas desde la esperanza que ofrece Jesucristo: buscar, discernir, apostar y confiar. Animó a los participantes a no pensar que ya lo saben o lo hacen todo bien y a continuar confiando en Dios en medio de las luces y sombras de la sociedad y de la propia Iglesia.

Misa de clausura en la catedral malacitana.

Una propuesta para nuestras parroquias

Málaga no ha sido solo un gran encuentro. Ha mostrado lo que puede llegar a ser una parroquia cuando los laicos descubren su vocación, se forman, comparten la vida en pequeños equipos y asumen su responsabilidad en la evangelización.

La Acción Católica General ofrece un camino para niños, jóvenes y adultos que no quieren limitarse a recibir actividades o acudir ocasionalmente a la iglesia. Es una propuesta para quienes desean conocer mejor a Jesús, encontrar una comunidad con la que caminar y comprometerse en la transformación de su entorno.

Quienes han regresado a Aragón lo hacen con la alegría de haber formado parte de una gran familia y con una tarea por delante: llevar a sus parroquias lo aprendido, crear nuevos equipos, acompañar a quienes buscan y abrir espacios para que otras personas descubran que también ellas tienen un lugar y una misión en la Iglesia.

Porque siempre hay alguien a quien acompañar, algo nuevo que aprender, una red de la que tirar y una Buena Noticia que compartir.

domingo, 26 de julio de 2026

PREDICACIÓN POSITIVA!!!

 

Domingo de “las tres parábolas del Reino”.

Escuchamos la última parte del capítulo de las parábolas del Reino. Hoy todavía, otras “parábolas gemelas”: la del tesoro escondido que el agricultor encuentra en el campo, y la de la perla fina “de mucho precio” por la que el comerciante vende todo lo que tiene.

En la “sinopsis”, el Reino de Dios se identifica con la persona de Cristo: Él es el tesoro escondido y la perla de gran valor.

El “tesoro escondida es también la sabiduría de Dios:Es para los hombres un tesoro inagotable: quien sabe usar de ella, logra la amistad de Dios (Sb 7,14).

En el mismo escrito se lee: “Ninguna piedra preciosa me pareció igual a ella, pues frente a ella todo el oro es como un puñado de arena, y la plata vale tanto como el barro. La amé más que a la salud y a la belleza; la preferí a la luz del día, porque su brillo no se apaga (Sab 7, 9-10).

La Sabiduría es Cristo en el don de su Espíritu Santo: “Pues en Él están encerradas todas las riquezas de la sabiduría y del conocimiento”, escribe el Apóstol (Col 2,3).

En este tesoro hay que poner el corazón (Mt 6,21).

Tanto el campo como el comerciante se arriesgan a perderlo todo, porque lo han encontrado en Él.

San Pablo manifestará: “Aún más, a nada concedo valor cuando lo comparo con el bien supremo de conocer a Cristo Jesús, mi Señor. Por causa de Cristo lo he perdido todo, y todo lo considero basura a cambio de ganarlo a Él (Flp 3,8).

Las tres parábolas ciertamente manifiestan una gran belleza teológica y espiritual.

Son dignas de una predicación positiva y propositiva.

El encuentro con Cristo es el don más grande que la persona puede recibir.

Es encontrar la vida y la alegría más grandes.

La fe es el don y la riqueza más grande.

La Iglesia es la gran red que el Divino Pescador ha echado en el mar del mundo, que lo recoge todo, bueno y malo, y lo arrastra hacia el Reino de Dios.

La imagen ¡tan familiar para Jesús y los discípulos! de los pescadores que, llegando a la playa del mar de Galilea, separan el pescado bueno del malo, sirve al Maestro, como en la parábola del trigo y la cizaña,  para anunciar el juicio definitivo.

Sólo los ángeles de Dios,  Él mismo, pueden discernir en la totalidad de la existencia humana lo que es valioso para Dios.

San Pablo anuncia la predestinación de los hijos de Dios en la segunda lectura, con unos verbos que invitan a ser meditados:Y a los que predestinó, los llamó; a los que llamó, los justificó; a los que justificó, los glorifico”.