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martes, 24 de febrero de 2026

CUARESMA!!!

 


En este primer domingo de Cuaresma, la portada de Iglesia en Aragón se convierte en espacio de pausa y profundidad. El profesor José Antonio Badiola, biblista y docente del CRETA, nos invita a mirar más allá de los ritos para adentrarnos en el corazón de este tiempo fuerte: una llamada a la introspección, a la autenticidad y al compromiso con los más frágiles. Desde la fuerza simbólica de un lienzo romántico hasta la urgencia de abrir puertas hoy cerradas, su reflexión nos sitúa ante una pregunta decisiva: ¿qué significa dejar entrar la luz de Dios en medio de nuestras propias sombras?

Carl Spitzweg, Aschermittwoch (Miércoles de Ceniza), c. 1873. Óleo sobre lienzo. Fuente: Wikimedia Commons.

Este maravilloso y elocuente lienzo de Carl Spitzweg, pintor del Romanticismo alemán del siglo XIX, tiene por título “Miércoles de Ceniza” y fue elaborado entre 1855 y 1860. En él no se presenta ningún rito litúrgico, sino que dentro de un calabozo vemos un arlequín encarcelado, símbolo del espíritu del Carnaval confinado mientras medita y reflexiona sobre los excesos y locuras de los días pasados.

Lo he elegido como base para esta reflexión de Cuaresma, tiempo de introspección para encontrar nuestra verdadera identidad en esta época de tantos disfracestiempo para vivir de acuerdo con esa identidad que nos conforma, siendo verdaderamente auténticos en esta época de tantas representacionestiempo para comprometernos en la acogida a los hermanos más débiles en esta época de tantos muros también mentales. 

Ahí, en medio de la escena, atosigado quizá por tantas ilusiones fatuas y tantos vacuos carnavales, se encuentra el arlequín, con aire de derrota resignada pero serena. Los colores de su traje no evitan su hieratismo y su parálisis. Han resultado inútiles para dejarle salir de una prisión ineludible, de una existencia encerrada, de una falta de futuro. El arlequín nos representa a todos, cuando nos sentimos solos y perdidos, abrumados por los problemas cotidianos, como arrepentidos de haber apostado por causas perdidas…

El arlequín -tú, yo, cualquiera- se sitúa entre una ventana abierta y una puerta cerrada. De la ventana abierta surge, abundante y poderosa, la luz, la luz del día, es decir, la luz de Dios. Esa luz difumina y casi hace desaparecer los barrotes de una vida encerrada y prisionera. Suena a libertad, invita a desperezarnos y a empezar a caminar. La Cuaresma puede ser en estos días la luz de Dios, la oportunidad de dejarle entrar en nosotros mismos para que veamos quienes somos en realidad y qué necesitamos en verdad. Con esa luz -ya interior- podemos abrir esa puerta cerrada que nos mantiene en una mazmorra derrotada, la puerta que nos abre a los otros, a los hermanos, y sobre todo a los hermanos más débiles, desasistidos y oprimidos. Salir a los demás es dejar atrás la mazmorra de nuestros estrechos y mezquinos intereses y afrontar el proyecto de una fraternidad decidida a ser universal. No hay encuentro con Dios sin encuentro con los demás y aún menos contra los demás. Salir por la puerta es caminar hacia la luz para poner la luz de Dios en la entenebrecida existencia de la injusticia y del sufrimiento.

Cuaresma, privilegio que se nos brinda para entrar en nosotros y ser nosotros mismos, experimentar en nuestro más íntimo yo la fuerza cálida y poderosa de Dios, y salir al encuentro del hermano para poder encontrarnos con Dios. ¡Qué buena oportunidad para salir vencedores y encontrar lo verdaderamente importante!  

José Antonio Badiola Saenz de Ugarte

domingo, 22 de febrero de 2026

LAS TENTACIONES

 


E
l apóstol Pablo, en la segunda lectura, proclama que la fe de los cristianos es la Resurrección de Cristo,m "Fides christianorum resurrectio Christi est".

San Agustín comenta el texto con las palabras: "Pregunta a un pagano si fue crucificado Cristo. Te responderá: «Ciertamente». Pregúntale si resucitó y te lo negará. Pregunta a un judío si fue crucificado y te confesará el crimen de sus antepasados. Pregúntale, empero, si resucitó de entre los muertos; lo negará, se reirá y te acusará.  Somos diferentes... Si nos distinguimos en la fe, diferenciémonos, del mismo modo, en las costumbres, en las obras, inflamándonos por la caridad" (Sermón 234,3).

La Cuaresma nos exige preparar la Pascua del Señor y se nos entregan los instrumentos cuaresmales: "la oración, el ayuno, el amor fraterno".

Con estos remos navega la barca de la Iglesia en la travesía cuaresmal hasta el puerto de la Pascua.

La Cuaresma es esencialmente catecumenal y penitencial.

Tiempo perfectivo de la vida cristiana.

Tiempo de preparar la profesión de fe para la renovación del Bautismo en la noche de Pascua, y tiempo de regreso a Dios, del que nos alejamos por el pecado.

Son los caminos de la gracia.

Caminos que no transitamos solos, vamos con los hermanos, con toda la Iglesia.

Esto es lo que suplicamos en la oración colecta de este primer Domingo.

 

Misa: Gén 2, 7-9; 3, 1-7; Sal 50, 3-4. 5-6ab. 12-13. 14 y 17; Rom 5, 12-19; (o bien, más breve: Rom 5, 12.17-19); Mt 4,1-11

 


El Leccionario dominical durante el tiempo de Cuaresma en el ciclo A es paradigmático.

Refleja la más antigua tradición litúrgica y manifiesta claramente como éste es un "tiempo fuerte", de intensa preparación tanto para los fieles como para los  catecúmenos.

Unos y otros recibirán la iluminación pascual.

Las primeras lecturas evocan las alianzas divinas.

Las segundas lecturas son fragmentos de la carta a los Romanos, excepto el Domingo II que es la Segunda carta a Timoteo, y el Domingo IV que pertenece a la carta a los Efesios: son textos escogidos, relevantes y que ilustran ya sea la primera lectura o el Evangelio.

La importancia del ciclo A se hace patente por su obligatoriedad cuando hay catecúmenos que preparan el Bautismo y en el hecho de que puede emplearse siempre.

Los otros dos ciclos, B y C, son, por decirlo así, opcionales.

En este primer Domingo cuaresmal escuchamos en la primera lectura el "relato de los orígenes".

El pecado de Adán está en el origen de la redención cristiana.

El pecado original permanece, pero al margen de lo incomprensible: urge excluir todo el revestimiento mitológico y entender que, desde el principio, la persona humana hace un mal uso de su libertad.

Una libertad creada: Dios no fosiliza al hombre ni a la mujer en el bien, pues entonces no serían libres.

Dios sabía que la persona caería, y cae aún en la tentación de "ser como Dios".

El ser humano, cuando sucumbe a las sugestiones del Maligno, pierde el gusto y el conocimiento para hacer el bien.

Se da cuenta de su desnudez cuando ha pecado, y queda excluido del paraíso de Dios.

Jesús es el nuevo Adán que en el desierto vence la tentación en nombre de la humanidad, por la que se ha encarnado.

Ninguna tentación ha sido más auténtica, más grave ni más decisiva para el destino del mundo que la suya.

En este sentido, las tentaciones de Jesús no son únicamente "ejemplares", sino principalmente son una acción salvífica: ¿Qué habría sido de la humanidad  si Jesús hubiese sucumbido a la tentación?

El cristiano, durante la Cuaresma, entra en el desierto.

Allí, a veces, "al fin siente hambre", del hambre del Dios vivo y cansado de su silencio, y en Cristo, nunca sin Cristo, supera la fascinación y el engaño, frutos de la concupiscencia del tener y del poder, de tentar a Dios.

San Pablo, en la carta a los Romanos, ilumina una y otra lectura con la doctrina de Jesús como "nuevo Adán".

No hay comparación entre el viejo Adán y el nuevo Adán: sólo la obediencia del Hijo de Dios perdona la desobediencia de todos.

En el Salmo se escucha la voz de la Iglesia que, en el "Miserere", suplica el perdón.

sábado, 21 de febrero de 2026

JAVIERADA 2026!!!


La Diócesis de Teruel y Albarracín, a través de su Delegación de Pastoral Juvenil, ha organizado una nueva peregrinación juvenil a las tradicioneles Javieradas, que se celebrarán los días 7 y 8 de marzo en Navarra. La propuesta está dirigida a jóvenes a partir de 15 años y busca ofrecer una experiencia de fe, convivencia y peregrinación.

Las Javieradas son una marcha hasta el Castillo de San Francisco Javier, en la Navarra, lugar natal del patrón de las Misiones. La peregrinación consta de tres momentos principales: la marcha desde el punto de origen hasta Sangüesa, el Vía Crucis hasta la explanada del castillo y la celebración de la Eucaristía.

Programa de la peregrinación

La salida será el sábado 7 de marzo a las 08:00 horas desde Bellas Artes, en Teruel. Tras la llegada a Lumbier, los participantes iniciarán la peregrinación a pie hasta Sangüesa, en un recorrido de unas tres o cuatro horas. La jornada continuará con dinámicas, cena y una vigilia de oración.

El domingo 8 de marzo comenzará con el rezo del Vía Crucis y culminará con la misa en la explanada del castillo. El regreso está previsto con llegada a Teruel por la tarde.

Inscripciones y condiciones

El precio de la actividad es de 50 euros e incluye desplazamiento en autobús, alojamiento en pabellón, cena del sábado y desayuno del domingo. Las plazas son limitadas y se asignarán por orden de inscripción hasta el 28 de febrero. La organización recomienda llevar saco de dormir, esterilla, ropa de abrigo, chubasquero, calzado cómodo y comida para el sábado, además de comunicar previamente cualquier problema de salud relevante.

Los interesados pueden inscribirse mediante con la Pastoral Juvenil a través del correo electrónico  pjuvenilte@gmail.com o del teléfono facilitado por la organización.