PÁGINA PRINCIPAL

domingo, 9 de agosto de 2026

CAMINA SOBRE LAS AGUAS!!!


 

La era mesiánica ha comenzado, Jesús se manifiesta ya como elKýrios”.

Después de la multiplicación, “Jesús apremió a sus discípulos a que subieran a la barca y se le adelantaran a la otra orilla, mientras él despedía a la gente ¡qué delicadeza!

El Señor siempre nos manda “ir a la otra orilla”: esto tiene un profundo significado teológico y espiritual imposible de resumir aquí. Él “subió al monte a solas”, para la oración que dura toda la noche como en Getsemaní.

Los discípulos, en su travesía, se encuentran en una de las terribles tormentas del lago, las cuales, como se sabe, son imprevistas y temibles.

La barca iba ya muy lejos de tierra (lit: muchos estadios; el estadio era una medida métrica de aproximadamente 165 metros).

A la cuarta vigilia de la noche, a partir de las 3h y hasta la madrugada,  el Maestro sabe que la tormenta será útil a la fe de los discípulos y se pone en camino hacia ellos.

La creación se hace dócil a su servicio: Él es el rey Mesiánico, Señor de la creación.

¿Quién ha visto a un hombre caminar sobre el mar y no hundirse?

Nadie.

Los discípulos, como buenos hebreos, con un espíritu crítico acusado, dudan y se alarman: creen ver un fantasma.

Gritan horrorizados de miedo, al igual que cuando se les aparece Resucitado: Lc 23,47.

Entonces escuchan las palabras, también presentes en los relatos de Pascua:No tengáis miedo.

Pero no basta con estas palabras, es necesario que el Señor se a conocer:Soy yo”.

Es elYO SOY”, el “tetragrammaton JHWH”, nombre divino revelado a Moisés (Éx 3,14).

Es el Hijo de Dios, que con el Padre y el Espíritu Santo, es el único Dios (Dt 6,4).

Entonces Pedro, el primero entre los discípulos, le pide caminar él también sobre las aguas, pero se atemoriza y se hunde.

Eleva la oración tantas veces repetida en los Salmos: “Señor, sálvame”.

El discípulo reconoce que la salvación sólo está en Jesús y éste, al instante, “enseguida”, le da la mano y lo salva.

En cuanto subieron a la barca amainó el viento”: es el 9º prodigio osigno cumplido.

La presencia del Señor amaina el monstruo marino, Leviatán, que simboliza el mar mismo, y salva a los que quiere engullir.

Los discípulos, preocupados por su presente y su futuro, entienden que son hombres de poca fe y ante la Presencia del Señor se postran, lo adoran, y confiesan la fe pascual: “Realmente eres Hijo de Dios”.

Clarísimamente, el relato está impregnado de la teología pascual: Jesús caminando sobre las aguas tormentosas significa su victoria Pascual sobre el mal y el caos pavoroso.

Labarca”, la Iglesia, quese adelanta a la otra orilla”, el Reino, no debe temer nada ni a nadie, porque en la travesía el Señor Resucitado está, siempre dispuesto a ayudar a los que por falta de fe pueden sucumbir.

San Pablo, en el fragmento que hemos escuchado en la segunda lectura, también hace profesión de fe en la divinidad de Jesús: “de ellos procede el Cristo, según la carne (Israel); el cual está por encima de todo, Dios bendito por los siglos”.

Las enseñanzas de la Liturgia de la Palabra de hoy para la vida del cristiano y de la Iglesia son fecundas y múltiples.

sábado, 8 de agosto de 2026

CONVERSAR!!!

 

La revista digital Selecciones, editada por la Comisión Episcopal para las Comunicaciones Sociales, propone en su número de agosto una amplia recopilación de artículos, ensayos y recomendaciones literarias para aprovechar las vacaciones no solo como tiempo de descanso, sino también de lectura, reflexión y conversación.

Agosto permite, al menos en teoría, bajar el ritmo, recuperar lecturas pendientes y mantener esas conversaciones para las que durante el curso casi nunca encontramos tiempo. Con este espíritu llega el número 48 de Selecciones, la revista digital de la Comisión Episcopal para las Comunicaciones Sociales de la Conferencia Episcopal Española. La publicación reúne textos aparecidos previamente en medios especializados y los pone al alcance del lector en formato PDF y ePub.

La propuesta comienza con un buen número de recomendaciones literarias. Entre ellas figura una selección de diez ensayos y treinta novelas para leer durante el verano, junto a una sugerente defensa de esos libros todavía no leídos que se acumulan en nuestras estanterías. Frente a un mercado editorial acelerado, en el que las novedades desaparecen pronto de las librerías, la revista invita a recuperar una relación con los libros menos condicionada por la actualidad y las prisas.

Cuando hay más tiempo de ocio, tenemos la oportunidad de leer con calma libros que enriquezcan nuestra visión del mundo.

Preguntas que no deberían aplazarse

El número de agosto se detiene también en cuestiones muy cercanas a la vida cotidiana. La memoria y la capacidad de atención, la tendencia a convertir cualquier dificultad personal en un diagnóstico clínico o las conversaciones que conviene mantener cuando nuestros padres envejecen son algunos de los asuntos abordados.

No todas son lecturas cómodas. También se analiza la mayor incidencia del suicidio consumado entre los hombres y las dificultades que muchos encuentran para pedir ayuda. Son textos que invitan a mirar con mayor atención determinadas heridas sociales y personales que con frecuencia permanecen ocultas.

Economía, democracia y convivencia

La publicación abre además espacios para pensar algunos de los grandes debates de nuestro tiempo: la relación entre capitalismo, moral y religión; el equilibrio entre prosperidad y justicia social; los vínculos históricos entre catolicismo y democracia; la libertad de expresión o las transformaciones demográficas y migratorias.

Junto a ellos aparecen reflexiones sobre el personalismo, la presencia de la fe en el mundo educativo y la mirada cristiana ante la inmigración. No se ofrecen respuestas rápidas, sino materiales que pueden ayudar a formar un juicio propio y a conversar desde perspectivas distintas sobre cuestiones complejas.

La belleza y el desafío de seguir siendo humanos

Uno de los textos destacados lleva por título «La belleza como gramática del misterio». Su autor, el cardenal Gianfranco Ravasi, defiende que el arte sacro no puede reducirse a una pieza de museo o a una simple decoración piadosa. La luz, el silencio, la música, la proporción o el propio espacio litúrgico pueden volver a convertirse en un lenguaje capaz de abrir al ser humano al misterio.

El impacto de la inteligencia artificial ocupa igualmente un lugar relevante. Varios artículos analizan la encíclica Magnifica humanitas de León XIV y su defensa de la dignidad humana ante el crecimiento de los algoritmos, la automatización y el poder de las grandes compañías tecnológicas. El interrogante de fondo resulta especialmente actual: cómo aprovechar las posibilidades de la tecnología sin perder aquello que nos hace verdaderamente humanos.

La revista completa su propuesta con dos conferencias para quienes prefieran escuchar y ver: una intervención del presidente de la Conferencia Episcopal Española, monseñor Luis Argüello, sobre la respuesta de las democracias a los desafíos éticos y antropológicos, y otra del nuncio apostólico en España, monseñor Piero Pioppo, acerca del consenso moral como fundamento de la sociedad democrática.

Selecciones ofrece así un amplio menú para acompañar los días de vacaciones. Lecturas para disfrutar, pero también para mirar la realidad con mayor profundidad y convertir una sobremesa, un paseo o una tarde tranquila en ocasión para pensar y conversar.

jueves, 6 de agosto de 2026

APROVECHAR LAS VACACIONES!!!

 


La revista digital Selecciones, editada por la Comisión Episcopal para las Comunicaciones Sociales, propone en su número de agosto una amplia recopilación de artículos, ensayos y recomendaciones literarias para aprovechar las vacaciones no solo como tiempo de descanso, sino también de lectura, reflexión y conversación.

Agosto permite, al menos en teoría, bajar el ritmo, recuperar lecturas pendientes y mantener esas conversaciones para las que durante el curso casi nunca encontramos tiempo. Con este espíritu llega el número 48 de Selecciones, la revista digital de la Comisión Episcopal para las Comunicaciones Sociales de la Conferencia Episcopal Española. La publicación reúne textos aparecidos previamente en medios especializados y los pone al alcance del lector en formato PDF y ePub.

La propuesta comienza con un buen número de recomendaciones literarias. Entre ellas figura una selección de diez ensayos y treinta novelas para leer durante el verano, junto a una sugerente defensa de esos libros todavía no leídos que se acumulan en nuestras estanterías. Frente a un mercado editorial acelerado, en el que las novedades desaparecen pronto de las librerías, la revista invita a recuperar una relación con los libros menos condicionada por la actualidad y las prisas.

Cuando hay más tiempo de ocio, tenemos la oportunidad de leer con calma libros que enriquezcan nuestra visión del mundo.

Preguntas que no deberían aplazarse

El número de agosto se detiene también en cuestiones muy cercanas a la vida cotidiana. La memoria y la capacidad de atención, la tendencia a convertir cualquier dificultad personal en un diagnóstico clínico o las conversaciones que conviene mantener cuando nuestros padres envejecen son algunos de los asuntos abordados.

No todas son lecturas cómodas. También se analiza la mayor incidencia del suicidio consumado entre los hombres y las dificultades que muchos encuentran para pedir ayuda. Son textos que invitan a mirar con mayor atención determinadas heridas sociales y personales que con frecuencia permanecen ocultas.

Economía, democracia y convivencia

La publicación abre además espacios para pensar algunos de los grandes debates de nuestro tiempo: la relación entre capitalismo, moral y religión; el equilibrio entre prosperidad y justicia social; los vínculos históricos entre catolicismo y democracia; la libertad de expresión o las transformaciones demográficas y migratorias.

Junto a ellos aparecen reflexiones sobre el personalismo, la presencia de la fe en el mundo educativo y la mirada cristiana ante la inmigración. No se ofrecen respuestas rápidas, sino materiales que pueden ayudar a formar un juicio propio y a conversar desde perspectivas distintas sobre cuestiones complejas.

La belleza y el desafío de seguir siendo humanos

Uno de los textos destacados lleva por título «La belleza como gramática del misterio». Su autor, el cardenal Gianfranco Ravasi, defiende que el arte sacro no puede reducirse a una pieza de museo o a una simple decoración piadosa. La luz, el silencio, la música, la proporción o el propio espacio litúrgico pueden volver a convertirse en un lenguaje capaz de abrir al ser humano al misterio.

El impacto de la inteligencia artificial ocupa igualmente un lugar relevante. Varios artículos analizan la encíclica Magnifica humanitas de León XIV y su defensa de la dignidad humana ante el crecimiento de los algoritmos, la automatización y el poder de las grandes compañías tecnológicas. El interrogante de fondo resulta especialmente actual: cómo aprovechar las posibilidades de la tecnología sin perder aquello que nos hace verdaderamente humanos.

La revista completa su propuesta con dos conferencias para quienes prefieran escuchar y ver: una intervención del presidente de la Conferencia Episcopal Española, monseñor Luis Argüello, sobre la respuesta de las democracias a los desafíos éticos y antropológicos, y otra del nuncio apostólico en España, monseñor Piero Pioppo, acerca del consenso moral como fundamento de la sociedad democrática.

Selecciones ofrece así un amplio menú para acompañar los días de vacaciones. Lecturas para disfrutar, pero también para mirar la realidad con mayor profundidad y convertir una sobremesa, un paseo o una tarde tranquila en ocasión para pensar y conversar.

miércoles, 5 de agosto de 2026

LA ORACIÓN DE LA IGLESIA!!!

 LEÓN XIV

AUDIENCIA GENERAL

Basílica de San Pedro
Miércoles 5 de agosto de 2026


Los Documentos del Concilio Vaticano II. Constitución Sacrosanctum Concilium. 

La Oración de la Iglesia




Hermanos y hermanas, ¡buenos días y bienvenidos!

En esta catequesis retomamos la reflexión sobre la Constitución conciliar sobre la liturgia Sacrosanctum Concilium  (SC). Hoy nos detenemos en la dimensión eclesial de la oración litúrgica.

Como sugiere el Apóstol Pablo, es el Espíritu Santo el que nos enseña a rezar. Desde el día de Pentecostés, el Espíritu habita en la Iglesia, inspirando cada una de sus actividades y, en particular, la oración. La vida de la primera comunidad, nacida en Jerusalén después de la Pascua de Jesús es una vida en el Espíritu entregado por el Señor resucitado. «Desde entonces, – dice el Concilio – la Iglesia nunca ha dejado de reunirse para celebrar el misterio pascual: leyendo “cuanto a él se refiere en toda la Escritura” (Lc., 24,27), celebrando la Eucaristía, en la cual “se hacen de nuevo presentes la victoria y el triunfo de su muerte”, y dando gracias al mismo tiempo “a Dios por el don inefable” (2 Cor., 9,15) en Cristo Jesús, “para alabar su gloria” (Ef., 1,12), por la fuerza del Espíritu Santo» (SC, 6).

En nuestro tiempo, en los contextos dominados por una mentalidad centrada en la eficiencia y en el consumismo, la oración puede parecer algo inútil e irrisorio. En un mundo donde la ciencia y la técnica pretender dar todas las respuestas, rezar puede parecer una forma de evasión. Además, incluso en muchas familias cristianas ya no se transmite la oración, mientras que numerosas personas corren el riesgo de confundirla con una técnica más, de naturaleza psicológica y orientada al bienestar personal. La oración, en cambio, en cuanto dimensión fundamental de nuestra humanidad, merece volver a ser descubierta en su verdad.

La Constitución Sacrosanctum Concilium tomó en serio esta exigencia. Y esto alegraba profundamente al Papa San Pablo VI, que, promulgando este primer documento aprobado por el Concilio Vaticano II, afirmó: «Dios en el primer puesto; la oración, nuestra primera obligación; la liturgia, la primera fuente de la vida divina que se nos comunica, la primera escuela de nuestra vida espiritual» (Discurso), Basílica de San Pedro, 4 de diciembre de 1963).

En la Constitución, de hecho, el término “la oración” designa toda la liturgia. Esta perspectiva es decisiva, porque orientó la reforma litúrgica dándole como eje portante la participación activa de los fieles. La liturgia se presenta ante todo como el lugar del encuentro, de la iniciativa de Dios que se hace cercano a la humanidad en su Hijo, «el Verbo hecho carne, ungido por el Espíritu Santo» (SC, 5), al que podemos responder «por Cristo, con Cristo y en Cristo, en la unidad del Espíritu Santo», es decir, gracias a la «la oración de Cristo, con su Cuerpo, al Padre» (SC, 84).

Por eso, San Pablo VI deseaba ardientemente que la Liturgia de las Horas, es decir, la oración pública cotidiana de la Iglesia, inseparable de la Eucaristía, impregnara profundamente, reavivara, guiara y expresara toda la oración cristiana y alimentara eficazmente la vida espiritual del pueblo de Dios (cf. Const. ap. Laudis canticum). 

Para que tal deseo se haga realidad, la Liturgia de las Horas debe acogerse y vivirse cada vez más en la vida ordinaria de los bautizados y de las comunidades. A tantas personas que quieren aprender a rezar, en particular, a los catecúmenos, les puede ofrecer el camino y la escuela de la oración cristiana.

Cada semana y cada día, la Eucaristía y la Liturgia de las Horas son el aliento de la vida de la Iglesia que hace circular al Espíritu Santo a través de su Cuerpo. En esta oración, Cristo «une a Sí la comunidad entera de los hombres y la asocia al canto de este divino himno de alabanza» (SC, 83); así, día a día, estamos asociados cada vez más al misterio pascual y conformados a Él.

Afirma San Agustín: «Cuando hablamos a Dios en la oración, no debemos separar de Él al Hijo; y cuando reza el cuerpo del Hijo, que no separe de sí mismo su cabeza; que sea, por lo tanto, el mismo único salvador de su cuerpo, que el Señor nuestro Jesús Resucitado, Hijo de Dios, el que reza por nosotros, que reza en nosotros y que es rezado por nosotros. Reza por nosotros como sacerdote nuestro; reza en nosotros como cabeza nuestra; le rezamos nosotros como nuestro Dios. Reconocemos, entonces, en él nuestra voz y su voz en nosotros» (Enarr. in psalmum LXXXV: PL 37, 1081).

Vinculada a la Eucaristía, cuya luz prolonga, la Liturgia de las Horas santifica el tiempo de nuestra vida cotidiana: por la mañana, empezamos el día con alegría y gratitud; a mediodía, pedimos la fuerza de la fidelidad en medio de la fatiga; por la tarde, una vez terminado el trabajo, las Vísperas acompañan en momento del atardecer; por la noche, nos dormimos encomendándonos a la paz de Dios. Cada hora es un acto de esperanza: durante nuestra peregrinación terrenal velamos con toda la Iglesia esperando el regreso glorioso del Señor.

____________________

Resumen leído en español por el Santo Padre

Queridos hermanos y hermanas:

Retomamos hoy las catequesis sobre la Constitución Sacrosanctum Concilium, centrándonos en la dimensión eclesial de la oración litúrgica. La oración, como dimensión fundamental de nuestra humanidad, necesita ser redescubierta desde la verdad. En este sentido, el Papa Sacrosanctum Concilium afirmó: «Dios en el primer puesto; la oración, nuestra primera obligación; la liturgia, la primera fuente de la vida divina que se nos comunica, la primera escuela de nuestra vida espiritual» (Discurso, Basílica de San Pedro, 4 diciembre 1963).

El Pontífice, de feliz memoria, deseaba que la Liturgia de las Horas, que es inseparable de la Eucaristía, penetrara y orientara profundamente toda la oración cristiana, alimentando así la vida espiritual de todo el Pueblo de Dios (cf. Cost. ap. Laudis Canticum. A este respecto, podemos afirmar que la Eucaristía y la Liturgia de las Horas son el aliento de la vida de la Iglesia que hace circular al Espíritu Santo por todo su Cuerpo.

____________________

Saludos

Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española. Los invito a valorar la Eucaristía y la Liturgia de las Horas como grandes tesoros milenarios de la Iglesia, y que, a través de nuestro amor a ellas, podamos día a día ir santificando nuestras vidas. Que Dios los bendiga. Muchas gracias.