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sábado, 29 de agosto de 2026

LA REFORMA DE LA LITURGIA!!!

 LEÓN XIV

AUDIENCIA GENERAL

Basílica de San Pedro
Miércoles, 26 de agosto de 2026


Catequesis - Los Documentos del Concilio Vaticano II III. Constitución Sacrosanctum Concilium 8. Las motivaciones de la reforma litúrgica

Queridos hermanos y hermanas:

En esta última catequesis sobre la Constitución Sacrosanctum Concilium, deseo reflexionar hoy sobre las razones por las cuales los Padres conciliares quisieron promover una reforma de la liturgia. Es iluminadora, en este sentido, la tercera carta desde el Concilio que el cardenal Giovanni Battista Montini, entonces arzobispo de Milán, envió el 28 de octubre de 1962 a los fieles de su propia diócesis. La liturgia —escribía— «es expresión sincera tanto de lo divino como de lo humano. Es lenguaje. Es vehículo de enseñanza divina, por un lado, es voz de coloquio con Dios. Está claro que ella no puede renunciar a su función didáctica, y no puede no ofrecer a la fe y a la piedad la posibilidad de expresarse con espontánea inteligibilidad». [1] Motivado por estas convicciones, el futuro papa san Pablo VI afirmaba que los fieles «no pueden ni deben permanecer mudos y pasivos. Su presencia material no puede conciliarse con su ausencia espiritual». [2]

Es evidente la consonancia de estas declaraciones con aquellas que aparecerán en el n. 48 de la Constitución conciliar: «la Iglesia, con solícito cuidado, procura que los cristianos no asistan a este misterio de fe como extraños y mudos espectadores, sino que comprendiéndolo bien a través de los ritos y oraciones, participen conscientes, piadosa y activamente en la acción sagrada, sean instruidos con la palabra de Dios, se fortalezcan en la mesa del Cuerpo del Señor, den gracias a Dios, aprendan a ofrecerse a sí mismos al ofrecer la hostia inmaculada no sólo por manos del sacerdote, sino juntamente con él, se perfeccionen día a día por Cristo mediador en la unión con Dios y entre sí». Se percibe en estas palabras una renovada conciencia del valor de la liturgia. A través de las acciones rituales de la Iglesia, mientras se realiza el memorial de la obra de la salvación, se da la posibilidad de vivir la verdadera relación con Dios, entrando en contacto con el evento salvífico. Puesto que los gestos, las palabras de la sagrada liturgia son decisivos para realizar esta experiencia, la participación de los fieles no puede ser pasiva.

La reforma conciliar, al poner en el centro lo que constituye el corazón de la experiencia eclesial, quiso hacer resplandecer la liturgia como «la primera fuente de la vida divina que se nos comunica» [3]. De tal convicción nació la exigencia de hacer más accesible a todos los fieles la riqueza de los textos bíblicos y de las oraciones, y de hacer más lineal el ordenamiento celebrativo respecto al previsto en los libros litúrgicos entonces vigentes.

La liturgia, en efecto, al ser una realidad viva, siempre ha estado sujeta a lo largo de los siglos a desarrollos y cambios. El magisterio ha adaptado sus formas a las exigencias de las diversas épocas. No sorprende entonces que también el Concilio Vaticano II, con el máximo respeto por el patrimonio de la tradición, y precisamente con el fin de hacerlo más accesible, haya considerado necesaria una revisión de los libros litúrgicos.

El objetivo que los padres tenían en el corazón se explicita en el n.21 de la Constitución Sacrosanctum Concilium: «Para que en la sagrada Liturgia el pueblo cristiano obtenga con mayor seguridad gracias abundantes, la santa madre Iglesia desea realizar una esmerada reforma general de la misma Liturgia. Porque la Liturgia consta de una parte que es inmutable por ser la institución divina, y de otras partes sujetas a cambio, que en el decurso del tiempo pueden o incluso deben variar, si en ellas se han introducido elementos que no responden bien a la naturaleza íntima de la misma Liturgia o han llegado a ser menos apropiados. En esta reforma, los textos y los ritos se han de ordenar de manera que expresen con mayor claridad las cosas santas que significan y, en lo posible, el pueblo cristiano pueda comprenderlas fácilmente y participar en ellas por medio de una celebración plena, activa y comunitaria». Se remonta a la Encíclica Mediator Dei del papa Pío XII la distinción, en la liturgia, entre elementos divinos, inmutables, y elementos humanos, que en cambio «pueden sufrir diversas modificaciones, aprobadas por la sagrada Jerarquía asistida por el Espíritu Santo, de acuerdo con las necesidades de los tiempos, de las cosas y de las almas» (Acta Apostolicae Sedis 39, 1947, 541-542).

Por lo demás, el deseo de una “reforma general” no nacía de improviso, sino que se había manifestado en la acción de los papas que se sucedieron desde el inicio del siglo XX, en sintonía con las demandas del Movimiento litúrgico. La afirmación de la necesidad de que los fieles no asistieran a las celebraciones «como extraños o mudos espectadores» ya había sido retomada por la Constitución apostólica Divini Cultus de papa Pío XI. Además, se pueden recordar las intervenciones de Pío XII sobre el ordenamiento de los ritos de la Semana Santa, los cuales reubicó en las horas correspondientes a los acontecimientos pascuales, después de que durante siglos se hubieran anticipado a las horas de la mañana. Tampoco se debe olvidar que san Juan XXIII consideró necesaria una simplificación de las rúbricas del Breviario y del Misal, aprobándola con el Motu proprio Rubricarum instructum, del 25 julio de 1960, en el cual remitía al anunciado Concilio Ecuménico la propuesta de los principios fundamentales para una reforma de la liturgia.

La reforma litúrgica promovida por el Concilio Vaticano II se sitúa, por lo tanto, en la línea de la tradición viva de la Iglesia. Su correcta comprensión permite también rechazar los abusos que se han verificado en algunos sectores de la Iglesia en la etapa postconciliar, y que lamentablemente a veces todavía hoy se verifican, absolutizando o comprendiendo mal algunos de los principios que estaban en la base de la misma reforma.

A este respecto, vale la pena recordar cómo la Constitución conciliar afirma que «Las acciones litúrgicas no son acciones privadas, sino celebraciones de la Iglesia, que es "sacramento de unidad", es decir, pueblo santo congregado y ordenado bajo la dirección de los Obispos.
Por eso pertenecen a todo el cuerpo de la Iglesia, influyen en él y lo manifiestan» (Sacrosanctum Concilium n. 26).

Es, por lo tanto, responsabilidad primordial de los pastores, de los obispos, pero también de cada sacerdote de manera individual, custodiar y promover una liturgia que, en el respeto de las normas litúrgicas, resplandezca por su noble sencillez (cfr. n. 34) y manifieste así a la Iglesia una, santa, católica y apostólica. Una liturgia de este tipo será también un vehículo fundamental de evangelización, el instrumento de gracia a través del cual, como enseña el Concilio, podremos aprender a ofrecernos a nosotros mismos y, por la mediación de Cristo, seremos perfeccionados en la unidad con Dios y entre nosotros (cfr. n. 48).
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[1] G. B. Montini, «Terza lettera dal Concilio», Rivista Diocesana Milanese 51 (1962) 921-923: 922.

[2] Ibid.

[3] Solemne Clausura de la II Sesión del Concilio, Alocución del Santo Padre Pablo VI (4 de diciembre de 1963).

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Saludos

Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española. Hoy celebramos la memoria de santa Teresa de Jesús Jornet e Ibars, religiosa española, patrona de la ancianidad. Por su intercesión, pidamos al Señor que bendiga a todos los ancianos, así como a las personas que los cuidan y acompañan. Que Dios los bendiga. Muchas gracias.
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Resumen leído en español por el Santo Padre

Queridos hermanos y hermanas:

En esta última catequesis sobre la Constitución Sacrosanctum Concilium, reflexionamos acerca de las razones que motivaron a los Padres conciliares para promover una reforma litúrgica. En primer lugar, ellos constataron la necesidad de una participación más consciente y activa de los fieles en la liturgia. Por eso, un ejemplo concreto fue proponer la revisión de los libros litúrgicos entonces vigentes, para adaptarlos mejor al presente, teniendo en cuenta con el máximo respeto las tradiciones del pasado.

Este deseo de una reforma general no surgió de manera repentina en el Concilio Vaticano II, sino que ya venía manifestándose en la acción de los Papas de inicios del siglo XX, en sintonía con el Movimiento litúrgico. De dicha reforma se derivaron condiciones favorables para una mejor comprensión de la acción litúrgica y para una celebración más fructuosa de la Eucaristía y de los otros sacramentos.

miércoles, 26 de agosto de 2026

PEREGRINACIÓN A LA INDIA!!!

 


Un grupo de unas 35 personas participa del 24 de agosto al 2 de septiembre en este itinerario que combina cultura, espiritualidad y convivencia fraterna

La Delegación de Piedad Popular, Peregrinaciones y Cofradías de la Diócesis de Teruel y Albarracín está realizando un viaje de turismo religioso a la India bajo el atractivo itinerario del conocido «Triángulo Dorado». El viaje, que comenzó el pasado 24 de agosto y se prolongará hasta el 2 de septiembre, reúne a unas 35 personas en una experiencia que combina el descubrimiento cultural y patrimonial con la dimensión espiritual y la convivencia entre los participantes.

A lo largo de estos diez días, los peregrinos están recorriendo algunos de los lugares más emblemáticos del país asiático, acercándose a su historia, sus tradiciones y a la riqueza y diversidad de su patrimonio. El itinerario contempla las visitas a Delhi, Mandawa, la región de Shekhawati, Jaipur, Amber, Abhaneri, Fatehpur Sikri y Agra.

Uno de los momentos destacados del viaje será la visita a la casa de Santa Teresa de Calcuta, conocida mundialmente como Madre Teresa, un lugar especialmente vinculado a la dimensión espiritual de este viaje. Los participantes también tendrán la oportunidad de contemplar el imponente Taj Mahal, uno de los monumentos más reconocidos de la India y del patrimonio mundial.

El recorrido permite así descubrir la India desde diferentes perspectivas, combinando el conocimiento de sus ciudades y monumentos con el acercamiento a sus tradiciones y a su realidad espiritual. Todo ello se desarrolla en un ambiente de peregrinación y convivencia fraterna entre los miembros de la expedición diocesana.

La Delegación de Piedad Popular, Peregrinaciones y Cofradías ha compartido ya las primeras imágenes del viaje, que muestran algunos de los momentos vividos durante estos primeros días de recorrido.

martes, 25 de agosto de 2026

IET SAN JOAQUÍN ROYO!!!

 


Desde el próximo lunes, 31 de agosto, y hasta el jueves día 10 de septiembre, el IET San Joaquín Royo de Teruel abre la matricula del primer Trimestre del curso 2026/2027.

La matrícula se podrá formalizar de forma presencial en la sede del Instituto ubicada en el Seminario Conciliar de Teruel, Plaza Pérez Prado, 2, previa cita llamando al 629014681. También  informándose en la portería del Seminario de Teruel (978619970) y de forma telemática enviando la documentación al correo del instituto: ietsanjoaquinroyo@gmail.com.

El Instituto ofrece los siguientes planes de estudio:

1.- FORMACIÓN SISTEMÁTICA enfocada a todas aquellas personas que deseen tener una formación básica en Teología
Asignaturas: Experiencia Religiosa e Iniciación a la Antropología.

2- ESTUDIOS DECA para profesores de educación infantil y primaria que desean capacitarse para la asignatura de Religión.
Asignatura: Modulo I : Religión Cultura y Valores

lunes, 24 de agosto de 2026

PROCESIÓN DE LOS CAGONES!!!

 


El próximo dçia, 29 de agosto, Teruel vivirá un día muy especial con la celebración de la fiesta de los Santos Mártires, Juan de Perusa y Pedro de Saxoferrato, copatronos de la ciudad.

Se bendecirá el pozo del claustro del convento de los Franciscanos. La festividad propia arrancará mañana al mediodía con el volteo de campanas, que anunciará la festividad. A las 18:30 horas tendrá lugar la tradicional procesión de los cagones, en la que participan numerosos niños junto a sus familias. El recorrido saldrá de la iglesia de San Francisco y recorrerá distintas calles del centro histórico hasta regresar al convento franciscano.

Tras la procesión se realizará la bendición y la eucaristía en honor a los Santos Mártires, recordando así la devoción popular que desde hace siglos mantiene la ciudad hacia estos franciscanos italianos, martirizados en Valencia en 1228.

La tradición de la procesión se remonta a 1742, cuando una epidemia de infecciones intestinales afectó a muchos niños de Teruel, y según la creencia popular, estos sanaban al beber del agua del pozo de los mártires franciscanos. Por ello, cada año, numerosas familias turolenses mantienen viva esta costumbre de fe y agradecimiento.

Protagonistas: Numerosos niños y familias de la ciudad.

domingo, 23 de agosto de 2026

PROFESIÓN DE FE!!!



La profesión de fe de Pedro en laSinopsis es un momento culminante del ministerio de Jesús.

Su diálogo con los apóstoles termina con la pregunta decisiva:Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?

Esta es la opinión que realmente interesa al Señor.

Pedro confiesa  su fe en el Mesías, el Ungido  por el Espíritu Santo, en el Hijo del  Dios vivo, del Dios que es.

Su maestro no puede ser sino el Hijo de Dios: la profecía, que había sido interrumpida en Israel, rebrota en Él.

Compendia en cierto modo la función profètica, Juan Bautista, Elías, Jeremías o uno de los profetes, y es el paso del Antiguo al Nuevo Testamento a modo de culminación.

Por otro lado, Simón Pedro no hace otra cosa que hacerse eco de la voz de Dios en el Jordán:Este es mi Hijo amado (Mt 3,17).

El Padre está al inicio y al fin de la fe de los Doce.

Nótese que Jesús formula la pregunta en plural, y la respuesta es sólo de Simón Pedro, que se convierte, como le llaman las Iglesias orientales, en elcorifeo de los apóstoles, portavoz de todos, guía que va por delante.

Jesús le gratifica con la bienaventuranza de la fe.

Lo hace con una palabra solemne:Ahora yo te digo”.

El conocimiento que Pedro tiene de Jesús no viene de “la carne ni de la sangre”, del conocimiento humano, sino que es don y revelación del Padre del cielo: el ser humano por sí mismo no puede llegar al conocimiento del misterio divino, tan sólo por revelación.

Desde ahora él serála roca”, Pedro,Kéfas sobre la que el Señor edificará “su Iglesia”, es decir, la convocación final y salvífica de los hijos e hijas de Dios, que comenzará después de la Ascensión.

Esto que se dice a Pedro, se dice también por extensión a los demás apóstoles y a todos los creyentes.

El Señor no tiene otra piedra para edificar su Iglesia sino la fe de los creyentes, llamados a ser piedras vivas (cf. 1 Pe 2,1-10).

En el Nuevo Testamento se dice también que Cristo es la roca (1 Cor 10,4) y que posee las llaves del Reino (Ap 1,18).

Él se las da a Pedro, a la Iglesia.

Con el nuevo nombre le impone su función y ministerio: será una participación vicaria de la roca que es Cristo, fundamento, piedra fundamental y clave de bóveda.

Le delega, por decirlo así, su “exousia”, poder, autoridad o fuerza espiritual, con el símbolo de las llaves que, para  la  teología  simbólica,  significa “abrir y cerrar”.

Es decir: toda la capacidad para hacer entrar y hacer salir; no la capacidad de no hacer entrar y de no hacer salir.

La Iglesia es puerta abierta, nunca puerta cerrada hacia el Reino de la vida.

Cristo ha confiado, pues, su Iglesia a Pedro y, en él, a la Iglesia.

Toda la teología del primado de Pedro se fundamenta aquí.

El símbolo de las llaves, ilustrado en la primera lectura, implica “confiar”.

De hecho ¿a quién damos las llaves de nuestro hogar sino a quien nos merece confianza?

El poder del infierno no la derrotarà”,  a la Iglesia, porque Él ha Resucitado.

La iglesia se edifica por el Espíritu Santo, pero también se debe dejar edificar por el Espíritu Santo en una pasividad mística.

Con razón tenemos que cantar: “Señor, tu misericordia es eterna, no abandones la obra de tus manos”.

La Plegaria Eucarística II suplica: “Acuérdate, Señor, de tu Iglesia extendida por toda la tierra (…), llévala a su perfección [a su plenitud] por la caridad.

El texto de Pablo, segunda lectura, es una “doxologia a la sabiduría de Dios donde cabe destacar las palabras: “Porque de Él, por Él y para Él existe todo.

Él es el origen, el camino a transitar y la plenitud de todo.

De manera ordenada, todo debe volver a Él, único principio, medio y fin.