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domingo, 12 de abril de 2026

DIVINA MISERICORDIA

                                                     OCTAVA DE PASCUA

 


Este Domingo se conocía en los libros litúrgicos antiguos como "Dominica in albis",  ya que los neófitos se desvestían de la túnica blanca, la que se les había impuesto en la noche de Pascua como signo de que habían sido revestidos de Cristo en el Bautismo.

La oración colecta es de las más bellas del Misal: se pide que todos comprenda mejor "qué Bautismo nos ha purificado, qué Espíritu nos ha hecho renacer y qué Sangre nos ha redimido".

Se mencionan así los tres sacramentos de la "Iniciación cristiana".

La antífona de entrada obedece a esta misma Liturgia bautismal: "Como niños recién nacidos".

San Juan Pablo II dio un título nuevo al Domingo de la Octava, designándole también como Domingo de la Divina Misericordia.

"No es posible pensar en la Divina Misericordia sin la Resurrección del Señor, porque la Resurrección del Señor, la Pascua del Señor, es el culmen de la revelación de la Misericordia de Dios, es la apertura a la vida, a la vida eterna. Es un don supremo que Dios ofrece al hombre en Cristo" (Carta apostólica "Misericordia  et misera" del Papa Francisco).

Litúrgicamente, la Divina Misericordia es el resplandor de este Domingo, pero no ocupa el lugar central: éste no puede ser otro sino la Resurrección gloriosa del Señor.

San Basilio habla del "santo Domingo, honrado por la Resurrección del Señor, primicia de todos los demás días" y San Agustín llama al Domingo "sacramento de la Pascua". 


    Misa: Hch 2, 42-47; Sal 117, 2-4. 13-15. 22-24; 1 Pe 1, 3-9; (secuencia opcional); Jn 20, 19-31

 

Jesús se manifiesta de manera gloriosa "ocho días después" y trae de su regreso de la Cruz, de la muerte y de los infiernos, la paz.

También entrega a los discípulos, exhalando sobre ellos, el Espíritu Santo y los capacita  para el perdón de los pecados.

La comunidad apostólica será siempre "pneumatófora", portadora del "Pneuma" divino,  por ello podrá perdonar los pecados.

La duda de Tomás es motivo para que el Señor proclame la última bienaventuranza, la más nuestra, la de quienes, sin ver, hemos creído: "Bienaventurados los que crean sin haber visto".

También la profesión de fe de Tomás en la divinidad de Jesús es uno de los puntos culminantes del IV Evangelio: Jesús, Crucificado y Resucitado, es Dios,  "¡Señor mío y Dios mío!".

Tomás, por su falta de fe se había alejado de la comunidad: aquello que mantiene la comunidad de fe es la Eucaristía celebrada cada ocho días.

Como canta el Salmo: "Dad gracias al Señor porque es bueno, porque es eterna su misericòrdia".

 

CONTINUACIÓN DE LA CINCUENTENA PASCUAL

 

Pasada la octava de Pascua continúa el "gran Domingo" de la Cincuentena Pascual, que conviene que se diferencie de todos los otros ciclos por su carácter extraordinario y por el conjunto de sus signos festivos.

Los cincuenta días se celebrarán y se han de vivir, también en cuanto a  los signos litúrgicos, como un solo Domingo prolongado.

Este "gran Domingo" constituye como una invitación a intensificar la vivencia de la originalidad radical del cristianismo como "evangelio buena noticia" festiva de la Resurrección que esperamos y pregustamos anticipadamente en estos días.

Para significar la "novedad" de la vida cristiana, durante estos días, en la Misa, se suprimen las lecturas del Antiguo Testamento, que son sólo figura y profecía de lo que Cristo, con su Resurrección, ya ha realizado.

Téngase esto presente en las bodas o funerales que se celebran en la Cincuentena.

Los cincuenta días de Pascua constituyen, pues, una única fiesta que celebra la presencia del Espíritu que Resucitó al Señor y nos resucitará también a nosotros; la última semana, entre la Ascensión y Pentecostés, se distingue un poco e intensifica las alusiones al  Espíritu Santo, pero está muy lejos de constituir un ciclo diverso, un "tiempo de la Ascensión" como se llamaba antes; la presencia del Espíritu Santo es propia de  "toda la Cincuentena", no sólo de sus últimas ferias.

viernes, 10 de abril de 2026

DOCE SEMANAS

 

Un año más la Conferencia Episcopal presenta la iniciativa La Iglesia en doce semanas. Desde hoy y hasta finales de junio, cada semana se presenta una de las acciones de la misión de la Iglesia, desde la evangelización, a la catequesis o la celebración; desde el cuidado del patrimonio a la defensa de la vida. Así durante doce semanas se va dando a conocer qué es y qué hace la Iglesia católica en España.

El contenido, elaborado por la Oficina de Información, recoge los datos de la última Memoria de actividades de la Iglesia publicada y presenta a través de vídeos y testimonios cuál es su acción y su misión evangelizadora. El contenido que irá ofreciendo desde hoy cada una de las doce semanas contiene una reflexión y un vídeo corto, para redes sociales, sobre esa actividad concreta, un vídeo testimonial de personas que están comprometidas con esa acción de la Iglesia, las cifras que se recogen en la Memoria de actividades de la Iglesia y las ideas clave que sostienen la intención de la Iglesia.

Este año, dos contenidos nuevos


Como novedad este año se han añadido dos contenidos nuevos. Por un lado, un texto del director de la Comisión que atiende esa actividad dentro de la CEE que explica el sentido y la motivación de esa acción de la Iglesia. También se presenta este año un podcast, con testimonios, entrevistas y contenido para apreciar y difundir cada uno de los temas de las doce semanas.

En este año las temáticas elegidas, y que serán presentadas una cada semana, van desde Religiosidad populr, esta misma semana, al Matrimonio vivido como vocación, la educación en la Iglesia, los misioneros digitales o la ecología integral. Otros temas que se irán desarrollando son las misiones y los misioneros, la vida consagrada, la salud mental, el patrimonio cultural, la Iglesia que cuida o la labor en las parroquias.

Todo el material que se presenta en esta página está disponible para su difusión libre por medios diocesanos y de las instituciones religiosas.

jueves, 9 de abril de 2026

CONGRESO DE LAICOS

 

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Durante el fin de semana del 21 y 22 de marzo tuvo lugar la reunión presencial de los miembros del Consejo Asesor de Laicos. Dicha reunión contó con la participación de D. Carlos Escribano, arzobispo de Zaragoza y presidente de la Comisión Episcopal para los Laicos, Familia y Vida y de D. Raúl Tinajero, recientemente nombrado Director del Secretariado de dicha Comisión.

Después de las Jornadas de Apostolado de Seglar de octubre pasado, el Consejo se organizó en 3 grupos con la finalidad de dar respuesta a las necesidades vislumbradas en ese momento. Las áreas de trabajo fueron: desarrollo del itinerario Presencia en la Vida Pública, colaboración en red con otros ámbitos pastorales y acompañamiento a diócesis, movimientos y asociaciones

La reunión del 21 y 22 de marzo tenía cuatro claros objetivos: propiciar la convivencia de los miembros del Consejo para crecer como comunidad creyente al servicio del laicado en España, dedicar un tiempo a la formación, compartir la vida de las provincias eclesiásticas y el trabajo de los distintos grupos y discernir sobre los nuevos pasos a dar y proponer en particular sobre el itinerario Presencia en la Vida Pública.

Han sido dos días muy intensos entrelazados por los momentos de oración y la celebración de la Eucaristía, pidiendo la asistencia del Espíritu Santo para la tarea a realizar y sin olvidar de rezar por la paz y por tantos hermanos y hermanas nuestros que viven en situaciones de violencia e injusticia.

La propuesta de formación estaba centrada en profundizar los rasgos y características de la presencia pública de Jesús y sus enseñanzas e interpelaciones para el laicado actual en el mundo de hoy.

Serafín Béjar Bacas, catedrático de Teología en la Universidad Loyola de Andalucía y especialista en Cristología, hizo una exposición motivadora y provocadora centrada en 4 principios cristológicos: la gratuidad, la relación, la integración y la singularidad.

Destacamos algunas de las ideas que compartió:

  • Estar comprometidos no es igual a estar convertidos
  • Subrayar la lógica del don que nos habilita para amar y para ser capaces de “atrevernos a recibir” (“¿Tienes algo que no hayas recibido?”, 1 Cor 4,7)
  • ¿Echar raíces o echar el ancla? Es una pregunta sustancial ante el deterioro de las relaciones
  • Tenemos que discernir sobre nuestras relaciones. El otro puede ser espejo, don
  • “Dios no te ama porque seas bueno o bello, sino que te hace bueno y bello, porque te ama” (Lutero)
  • “Lo que no fue asumido, no fue redimido” (Gregorio Nacianceno). Es una clave para encarnar en el ámbito social: integrar, asumir como propio también lo que podría parecernos rechazable
  • Metáfora del rostro: el rostro del otro puede ser una epifanía, es una llamada a la alteridad y llevada al extremo nos conduce a amar al extranjero, al enemigo
  • Debemos “habitar” la contradicción, también con nuestra presencia en la sociedad

 

Parte importante del programa del fin de semana fue el recorrido por las distintas provincias eclesiásticas, por el Foro de Laicos y por las entidades laicales vinculadas a CONFER, de la mano de sus representantes en el Consejo Asesor de Laicos. Reconocimos la diversidad y, por tanto, riqueza que tiene la Iglesia que peregrina en España, variedad en los ritmos, en la extensión geográfica, en la composición de sus miembros, en la implantación de sus comunidades, pluralidad de carismas…

Fue una ocasión para dar gracias a Dios por la fidelidad y generosidad de tantos fieles laicos y laicas y sirvió de base para todo el trabajo llevado a cabo el sábado por la tarde y el domingo por la mañana.

Resonaron con fuerza debilidades como el cansancio, la sobrecarga, el clericalismo o la soledad. En cambio, fueron muchas las fortalezas señaladas: la transversalidad de la presencia laical, la creciente corresponsabilidad a distintos niveles, la puesta en acto de la sinodalidad y, por ello, el trabajo en red… palabras como ilusión, ganas y presencia se repitieron en la puesta en común compartida.

Advertimos algunas llamadas para hacer pedagogía del proceso que comenzó con el Congreso de Laicos “Pueblo de Dios en salida” (febrero 2020), para que puedan seguir sumándose personas al postCongreso.

De todo ello, se detectaron varias necesidades y algunas peticiones dirigidas al Consejo Asesor de Laicos: integración de propuestas y procesos (por ejemplo, entre el proceso sinodal y el itinerario de Presencia en la Vida Pública), simplificación de materiales y puesta en común de recursos, espacios y buenas prácticas que ya existen tanto en las diócesis como en las asociaciones y movimientos sobre la Presencia en la Vida Pública. Para esto último es importante la reactivación de la página web de la Comisión, como válida herramienta de comunicación.

A nivel concreto, el Consejo Asesor de Laicos salió con bastantes tareas por realizar, de las que iremos dando cuenta en posteriores comunicaciones. Y, sobre todo, con la convicción reforzada y agradecida de que queremos seguir viviendo un proceso bajo el soplo del Espíritu Santo.

La primera de estas informaciones es la realización el sábado 20 de junio de una jornada formativa online, abierta a todos aquellos que así lo deseen y que nos ayude a crecer como discípulos misioneros en medio de la sociedad, allí donde cada uno se encuentra.

Ahora, ¡¡manos a la obra!!