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martes, 3 de noviembre de 2026

JORNADA DE FRATERNIDAD!!!

 


El encuentro de comienzo de curso sacerdotal, celebrado el 28 de octubre en el Colegio Diocesano Las Viñas de Teruel, incluyó una conferencia del historiador Juan Ramón Royo, la presentación de la programación pastoral 2026-2027 y una comida fraterna.

Los sacerdotes de la diócesis de Teruel y Albarracín celebraron el miércoles, 28 de octubre, su encuentro de comienzo de curso pastoral en el Colegio Diocesano Las Viñas de Teruel. La jornada, marcada por la convivencia, la oración y la formación, permitió compartir las principales líneas de trabajo para el curso 2026-2027 y comenzar a preparar la conmemoración del 450 aniversario de la creación de la diócesis de Teruel, que tendrá lugar en 2027.

El administrador diocesano, don Alfonso Belenguer, destacó al inicio de la jornada la alegría de volver a reunirse después de varias semanas sin hacerlo. «Convivencia es la palabra», afirmó, subrayando que este encuentro era una oportunidad para «hablar, convivir, rezar, recibir formación» y conocer la programación del nuevo curso. En este sentido, señaló que «la convivencia es lo mejor para el arranque pastoral del nuevo curso».

Una mirada a los orígenes de la diócesis

La mañana tuvo como eje la meditación titulada «Preparemos el 450 aniversario de la creación de la diócesis de Teruel», impartida por Juan Ramón Royo, director del Archivo Diocesano de Zaragoza e investigador de la historia de la Iglesia en Aragón.

El ponente inició su intervención recordando que son muchas las personas que han investigado sobre los orígenes de las diócesis de Teruel y Albarracín. Desde esta perspectiva, ofreció un recorrido por el contexto histórico de su creación, situándola en el proceso de reorganización de la geografía eclesiástica impulsado durante el reinado de Felipe II.

«Que Jaca, que Barbastro y que Teruel y Albarracín sean diócesis se debe a él», explicó Royo, en referencia al monarca. Su intervención abordó las motivaciones religiosas y territoriales que llevaron a impulsar esta reorganización, así como las circunstancias históricas que marcaron la evolución de ambas sedes.

En el caso de Albarracín, repasó su vinculación histórica con Segorbe y las dificultades que existieron para atender pastoralmente el territorio. Respecto a Teruel, recordó los antecedentes de los intentos de establecer una sede episcopal y la creación de la diócesis durante el reinado de Felipe II. Andrés Santos de San Pedro fue su primer obispo, aunque, como explicó el historiador, tuvo un breve recorrido al ser trasladado posteriormente a Zaragoza.

Royo también se detuvo en los cambios que experimentó la organización diocesana a lo largo de los siglos, incluida la vinculación pastoral entre Teruel y Albarracín y las modificaciones territoriales posteriores. Su exposición permitió acercarse a la historia de las comunidades cristianas del territorio y a la importancia de conservar la documentación eclesiástica para reconstruir su trayectoria.

La conferencia sirvió así como punto de partida para preparar el aniversario de 2027. La conmemoración constituye una oportunidad para profundizar en las raíces históricas de la diócesis y reconocer el camino recorrido por la Iglesia en Teruel y Albarracín.

Presentación de la programación pastoral 2026-2027

Tras la pausa, el encuentro continuó con la presentación de la programación del curso pastoral 2026-2027. En esta parte de la jornada intervinieron representantes de distintos ámbitos de la vida diocesana, entre ellos el área de Economía, Cáritas Diocesana de Teruel y la Delegación Diocesana de Medios de Comunicación.

Las intervenciones permitieron compartir informaciones y novedades de interés para los sacerdotes, así como dar a conocer las iniciativas previstas para el nuevo curso.

La reunión favoreció, además, la coordinación entre los distintos servicios diocesanos y el conocimiento de las acciones que se desarrollarán durante los próximos meses.

Una jornada de fraternidad sacerdotal

El encuentro concluyó con una comida fraterna en el comedor del Colegio Diocesano Las Viñas. Este momento de convivencia completó una jornada en la que la formación histórica, la planificación pastoral y el encuentro entre los sacerdotes se unieron en el comienzo de un nuevo curso para la diócesis de Teruel y Albarracín.

lunes, 2 de noviembre de 2026

PLAN PASTORAL!!!

 


La reunión de delegados episcopales y arciprestes, convocada por la Vicaría de Pastoral el pasado lunes, 26 de octubre, permitió compartir las prioridades pastorales para este curso y plantear nuevas acciones para la vida diocesana.

La Diócesis de Teruel y Albarracín, en sede vacante, continúa trabajando en el desarrollo de su Plan Pastoral con el objetivo de afianzar, durante el curso 2026-2027, las líneas de trabajo de años anteriores. Con este propósito, la Vicaría de Pastoral convocó el pasado lunes, 26 de octubre, una reunión de delegados episcopales y arciprestes para compartir los objetivos diocesanos y reflexionar sobre las iniciativas que pueden impulsarse desde las distintas delegaciones y arciprestazgos.

El encuentro sirvió para poner en común las prioridades pastorales recogidas en el documento de objetivos para este curso, así como para plantear posibles acciones concretas y compartir las dificultades y los obstáculos que se encuentran en el desarrollo de la labor pastoral en las distintas comunidades.

Los objetivos se articulan en torno a tres grandes dimensiones: espiritualidad, comunión y misión. Entre las líneas prioritarias figuran el crecimiento en la relación con Dios, el cuidado de la oración y la celebración de los sacramentos, la formación cristiana, la participación y corresponsabilidad de los laicos, la renovación de las comunidades y el impulso del primer anuncio y de la acción caritativa.

Continuidad del proceso sinodal y nuevas propuestas formativas

Entre las iniciativas abordadas durante la reunión se encuentra la continuidad del proceso sinodal, con especial atención al método de la conversación en el Espíritu. En esta línea, se planteó trabajar en la posibilidad de organizar un encuentro diocesano que permita poner en práctica esta metodología, favoreciendo la escucha, el diálogo y el discernimiento compartido entre los miembros de la Iglesia diocesana.

La formación constituye otra de las líneas de trabajo para este curso. Entre las propuestas se encuentra la organización de un curso sobre arte religioso contemporáneo, vinculado a la transmisión de la fe, así como el trabajo con el material «Laicos vocacionando para la Evangelización», con el propósito de seguir promoviendo la participación y el compromiso evangelizador de los bautizados.

Estas propuestas se enmarcan en los objetivos diocesanos que buscan fortalecer la formación cristiana, fomentar la corresponsabilidad en las comunidades y favorecer nuevas formas de encuentro y anuncio del Evangelio.

Preparativos para el 450 aniversario de la diócesis de Teruel

La reunión también permitió comenzar a trabajar en las propuestas para la celebración, en 2027, del 450 aniversario de la creación de la diócesis de Teruel y de la constitución de la iglesia de Santa María como catedral, así como de la división de la diócesis medieval de Albarracín y Segorbe.

De este modo, la reunión de delegados episcopales y arciprestes permitió avanzar en la concreción de las prioridades pastorales para el curso 2026-2027, con la mirada puesta tanto en la continuidad de los objetivos ya iniciados como en nuevas iniciativas de formación, participación y evangelización, sin olvidar la preparación de una efeméride significativa para la historia de la diócesis.

domingo, 1 de noviembre de 2026

TODOS LOS SANTOS!!!


El Espíritu Santo, como amor de Dios derramado en nuestros corazones (Rom 5, 5), santifica constantemente la Iglesia.

La santidad inaccesible de Dios se ha comunicado por el Hijo y el Espíritu Santo a la Iglesia y al mundo.

La gracia divina ha precedido, ha acompañado y ha transformado a los que llamamos santos y santas en la gloria.

Hoy realmente es una fiesta eclesial: se alegran la Iglesia del cielo, primera lectura, y la que peregrina en este mundo por los caminos de la santidad revelados por el Hijo, es decir, por las bienaventuranzas del Reino, Evangelio.

La Iglesia, glorificada y peregrina, se une en la Liturgia de hoy para celebrar la santidad de Dios.

El seno del Padre, comunicándose por el Espíritu Santo, entregado por el Hijo, es la fuente de toda santidad.

Realmente debe meditarse profundamente el “Prefacio” propio para saborear y así poder transmitir el “sensus ecclesiae” de la solemnidad de hoy.

La solemnidad que celebra en un solo día “los méritos de todos los Santos”, ver oración colecta, resplandece, como ninguna otra, con toda la gloria y la luz de la Pascua del Señor.

Se proclama el Evangelio de las bienaventuranzas del Reino.

Constituyen un poema divino que canta los caminos de la bienaventuranza, que será plena en el Reino consumado.

Son bienaventurados los que eligen estos caminos para vivir.

Pero estos caminos empiezan ya ahora, en este mundo.

La enseñanza de Jesús en el Evangelio se dirige expresamente a sus discípulos, es decir: a aquellos que están dispuestos a seguirle.

Son los caminos que los discípulos de Cristo deben seguir.

Las bienaventuranzas que el Señor predicó, él las vivió en plenitud y las cumplió con toda perfección en la Cruz.

Expresan su misión y su identidad: Él es el pobre, el no violento, el que lloró sobre Jerusalén y los sufrimientos de las personas, el que tiene hambre y sed de la justicia de Dios, hasta morir.

Él es quien trae y manifiesta la misericordia del Padre. Él es, como dice Pablo, “nuestra paz” (Ef 2, 14-17).

Él es el perseguido porque encarna la justicia de Dios.

Él es “el santo y feliz Jesucristo”.

No es un programa de moral universal, son los caminos por donde deberán caminar los discípulos del Señor.

Por esas sendas han caminado los santos.

La interpretación de las bienaventuranzas del Reino nunca es cerrada, siempre es abierta.

Quien las vive más es quien las practica en su vida.

La santidad será siempre la donación de uno mismo, desde la “pobreza según el Espíritu” a Dios, al Reino, a los hermanos.

Sólo en comunión con Cristo podemos transitar por los ocho caminos de la felicidad.

Una felicidad según Dios, no según el mundo.

No hay nada más grande en la Liturgia de hoy que cuando los fieles se acercan a la mesa eucarística cantando las bienaventuranzas, ver antífona de comunión.

La santidad cristiana la tenemos en germen desde el Bautismo, tal como testimonia san Juan en la segunda lectura: “Ahora somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado lo que seremos”.

La santidad cristiana nace del amor de Dios, que transforma la criatura a través de la existencia, va desde el inicio, ahora ya, hasta el cumplimiento final, cuando la semejanza con el Señor será plena y “lo veremos tal cual es”.

Porque tenemos esta esperanza debemos purificarnos y quitar de nosotros lo que no es de Dios.

Purificarse a sí mismo no puede significar otra cosa que convertirse.

En la visión poética y simbólica del Apocalipsis se contempla la inmensamente infinita fiesta de las Tiendas eternas, la fiesta del cumplimiento último de las promesas, la gozosa “Panegyris”, la fiesta total.

Participando en número de plenitud, 144.000, todos los marcados por el Espíritu que, junto con los ángeles, los cuatro vivientes, el universo,  y los Ancianos, los oficiantes de la Liturgia celestial y terrenal, claman: “Santo, Santo, Santo”.

Todos llevan la túnica blanca del Bautismo, lavada en la Sangre del Cordero.