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jueves, 23 de julio de 2026

ESCUELA DE VERANO!!!

miércoles, 22 de julio de 2026

ENCUENTRO DE LAICOS!!!

 


Delegaciones de las diócesis aragonesas estarán presentes, del 24 al 26 de julio, en una cita nacional que reunirá a más de 1.200 participantes bajo el lema «Compartiendo caminos, acompañando esperanzas».

Málaga se convertirá este fin de semana en punto de encuentro para el laicado de toda España. Más de 1.200 personas procedentes de 50 diócesis participarán, del viernes 24 al domingo 26 de julio, en el Encuentro de Laicos de Parroquia organizado por Acción Católica General.

La convocatoria reunirá a niños, jóvenes y adultos, así como a sacerdotes, personas consagradas, seminaristas y una decena de obispos. Está abierta a todos los laicos de parroquia, pertenezcan o no a Acción Católica General, y contará también con la presencia del presidente de la Conferencia Episcopal Española, Luis Argüello.

Imagen de archivo del anterior encuentro que tuvo lugar en Barcelona en 2022.

Más de medio centenar de participantes de Aragón

La representación aragonesa confirmada está formada por, al menos, 56 personas: 22 de la diócesis de Huesca, 17 de Zaragoza, 9 de Teruel y Albarracín, 5 de Tarazona y 3 de Barbastro-Monzón.

Los participantes viajan a Málaga con el deseo de compartir experiencias, profundizar en su vocación laical y regresar a sus parroquias con nuevos impulsos para la evangelización y el acompañamiento.

Desde Zaragoza, María Ángeles Ciudad asegura que afrontan el encuentro «con ilusión, ganas de compartir y de aprender de esas diócesis que llevan más tiempo ilusionando y contagiando a nuevos laicos y parroquias con el Cuatro 40 que en nuestra diócesis es todavía tan incipiente».

Por parte de la diócesis de Huesca, Jaime Esparrach explica las expectativas con las que emprenden el viaje: «De nuestro viaje a Málaga esperamos obtener una experiencia de encuentro y de fe en la que, en torno al acompañamiento, profundicemos en nuestra vocación como laicos de Parroquia y podamos vivir y construir juntos una Iglesia en salida entregada a la evangelización del mundo».

Desde la diócesis de Teruel y Albarracín, Rocío Féliz de Vargas destaca el carácter nacional e intergeneracional de la convocatoria: «Va a ser una estupenda oportunidad de compartir experiencias y vivencias de la fe de laicos de todos los lugares de España y de todas las edades. Seguro que regresamos con los ánimos renovados a nuestras parroquias, con ganas de compartir caminos y acompañar esperanzas».

El acompañamiento en el centro de la vida parroquial

El encuentro quiere situar el acompañamiento en el centro de la vida pastoral. Acción Católica General propone profundizar en la importancia de escuchar, sostener, discernir y caminar junto a otras personas en ámbitos como la familia, el trabajo, la parroquia, los grupos de vida y el compromiso social.

La organización recuerda que acompañar no es una tarea aislada, sino una misión eclesial que implica a toda la comunidad. En un contexto marcado por la incertidumbre, la dispersión y el cansancio, las parroquias están llamadas a convertirse en lugares de encuentro, cuidado y envío misionero.

Un intenso programa de oración, formación y convivencia

El encuentro comenzará el viernes 24 de julio con el acto inaugural en el Pabellón de Ciudad Jardín y la primera celebración de la Eucaristía. Posteriormente, los participantes se trasladarán a la Facultad de Marketing y Gestión de la Universidad de Málaga, donde se desarrollarán las primeras sesiones de trabajo por sectores de edad.

La jornada del sábado combinará la celebración de la Eucaristía, los talleres para niños, jóvenes y adultos y las actividades culturales y de ocio por diferentes espacios de la ciudad. El día concluirá con una vigilia de oración y un concierto en la Plaza de la Victoria.

El domingo 26 de julio, la Catedral de Málaga acogerá el acto final y de envío, a las 10.00 horas, y la Eucaristía de clausura, prevista para las 11.30 horas. La celebración estará presidida por José Antonio Satué y pondrá fin a tres días concebidos como un impulso renovador para las parroquias y para una Iglesia que quiere caminar junto a las personas y ofrecer esperanza desde la vida en comunidad.

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martes, 21 de julio de 2026

HA FALLECIDO LA DELEGADA DE FAMILIA Y VIDA

 


Ha fallecido María José Soriano, delegada de Familia y Vida de la diócesis de Teruel y Albarracín




Hoy martes, 21 de julio, ha fallecido María José Soriano Casino, a la edad de 60 años. María José es una laica comprometida que actualmente era la delegada de Familia y Vida de nuestra diócesis de Teruel y Albarracín. Tanatorio Amantes hoy desde las 18 horas y mañana miércoles desde las 9:30 horas, el funeral será mañana miércoles a las 18 horas en la Iglesia de Nuestra Señora de la Esperanza (Fuenfresca) de Teruel.

Profesora del Colegio Diocesano Las Viñas, ha sido una laica comprometida con la juventud de nuestra diócesis, con la delegación de Misiones y con Red Madre entre otras labores pastorales. Siempre comprometida, siempre con una sonrisa, siempre de buen ánimo y ayudando a quien lo necesitase, desde la diócesis lamentamos profundamente su fallecimiento y queremos expresar nuestro más sentido pésame a su familia y amigos. Descanse en Paz.

lunes, 20 de julio de 2026

YO NO TE OLVIDARÉ!!!

 


El Papa invita a visitar a los abuelos y a las personas que viven solas con motivo de la VI Jornada Mundial de los Abuelos y de las Personas Mayores, que la Iglesia celebrará el próximo 26 de julio

El Papa León XIV en una visita a una residencia de ancianos.

«Yo no te olvidaré». Estas palabras del profeta Isaías dan título al mensaje del papa León XIV para la VI Jornada Mundial de los Abuelos y de las Personas Mayores, que se celebrará el domingo 26 de julio, festividad de san Joaquín y santa Ana.

El Santo Padre dirige una palabra de consuelo y esperanza a quienes experimentan la soledad o sienten que su vida ha dejado de interesar a los demás. Frente a ese sentimiento de abandono, recuerda que Dios no se olvida de ninguna persona y que su amor acompaña también los momentos de fragilidad y oscuridad.

El Papa denuncia que sobre la vida de muchos mayores parece haberse extendido «un velo que difumina los rasgos de los rostros y los cubre con el olvido». Esta situación se hace especialmente visible en hogares marcados por la soledad y en centros hospitalarios o residenciales, donde cada persona corre el riesgo de quedar reducida al número de una cama o a una determinada enfermedad.

Recuperar la costumbre de visitar

León XIV presenta la Jornada como una oportunidad para redescubrir que la Iglesia está llamada a ser madre de todos, sin excluir a nadie por su edad. Por eso, dirige una invitación especial a los jóvenes para que recuperen «la bella costumbre de visitar a los propios abuelos», a los mayores de la familia y también a quienes no reciben ninguna visita.

La presencia, la escucha y el afecto pueden hacer que la promesa «Yo nunca te olvidaré» se transforme en un encuentro concreto. El Papa advierte de que, aunque la cultura digital multiplica las conexiones, «el corazón humano conserva una necesidad irrenunciable de proximidad».

El mensaje reconoce también las situaciones de abandono, los prejuicios que presentan a los mayores como una carga y las consecuencias de una economía que debilita los vínculos familiares. Ante estas realidades, la Iglesia quiere anunciar que cada persona continúa siendo hija amada de Dios, también cuando aparecen la enfermedad, la dependencia o la pérdida de capacidades.

La fragilidad no elimina la vocación

El Papa invita a no tener miedo de la fragilidad. Cuando es aceptada y reconocida, explica, puede abrir el corazón a la ayuda mutua, a la reconciliación y a una paz que ningún poder humano puede garantizar.

La ancianidad puede convertirse también en un tiempo propicio para iniciar o retomar una vida espiritual. «Nunca es demasiado tarde para comenzar a dirigirse a Él», afirma León XIV, quien recuerda que los mayores pueden seguir siendo un gran don para sus familias, para la Iglesia y para la sociedad.

El mensaje concluye con una llamada a la oración por la paz, especialmente ante la violencia bélica y social que marca nuestro tiempo. El Papa agradece a los mayores que sostengan cada día a la Iglesia con sus oraciones y les desea que el Señor los renueve «en la fe, en la esperanza y en la caridad».

domingo, 19 de julio de 2026

LA PALABRA

 


Las tres parábolas de hoy son un canto a la fuerza de la Palabra de Dios en sí misma.

Todo crece por la fuerza de la Palabra.

En la primera parábola, la buena semilla crece en el campo del mundo.

Es así como el trigo crece junto a la cizaña, que Dios no ha sembrado.

Hay que tener paciencia porque pueden pasar dos cosas: que el trigo se convierta en cizaña, pero también que la cizaña se convierta en trigo.

Hay que esperar el juicio.

No nos pertenece a nosotros juzgar, esto pertenece a los ángeles de Dios.

Después están las dos parábolas gemelas: la del grano de mostaza y la levadura.

El Reino de Dios bajo la ley de la invisibilidad y de lo que es pequeño y poco ostentoso, crece silenciosamente en el mundo.

La graciano destruye, sino que presupone, sana, eleva y perfecciona la naturaleza (Santo Tomás de Aquino), es decir, aquello que Dios ha sembrado en nosotros.

La persona no debe forzar ni ejercer tensión sobre lo que pertenece a Dios, al contrario: debe permanecer como un centinela y un contemplativo esperando y mirando cómo la gracia actúa en el corazón de muchos y en el corazón del mundo.

Entonces sabrá des cubrir quelos justos (los santos) en el Reino (de su Padre, dice el Señor, brillarán como el sol”.

Jesús, en la intimidad del hogar, como un maestro atento, explica el significado de las parábolas a los discípulos.

En la intimidad de la celebración eucarística también el Señor nos cuenta a nosotros los misterios del Reino: lo hace por la predicación,  si ésta es inspirada por el Espíritu Santo, y por las mociones del Espíritu Santo que iluminan y revelan a cada uno los significados de la Escritura.

San Pablo enseña que el creyente no reza solo, ora en el Espíritu Santo (segunda lectura).

Él infunde dentro de los corazones los “gemidos inefables”, como si fuera la respiración de Dios mismo dentro de nosotros.

Sólo el Espíritu Santo hace que nuestra intercesión sea como Dios quiere.

Como la intercesión pura de la Virgen.