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martes, 2 de junio de 2026

AUDIENCIA DEL PAPA!!!

 LEÓN XIV

AUDIENCIA GENERAL

Plaza de San Pedro
Miércoles, 27 de mayo de 2026



Los documentos del Concilio Vaticano II. III. Constitución Sacrosanctum Concilium 2. La reforma de la liturgia: tradición y desarrollo


Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días y bienvenidos!


En la Encíclica Mediator Dei, el Venerable Pío XII escribe que «la Iglesia, en realidad, es un organismo vivo, y por eso crece y se desarrolla también en lo que toca a la sagrada liturgia, adaptándose a las circunstancias y a las exigencias que se presentan en el transcurso del tiempo y acomodándose a ellas» (I,V).

En plena continuidad con este principio, el Concilio Vaticano II en el Proemio de la Constitución Sacrosanctum Concilium (SC) reconoce «que le corresponde de un modo particular proveer a la reforma y al fomento de la Liturgia» (n. 1). De hecho, la asamblea conciliar se había reunido con el objetivo de «acrecentar de día en día entre los fieles la vida cristiana, adaptar mejor a las necesidades de nuestro tiempo las instituciones que están sujetas a cambio, promover todo aquello que pueda contribuir a la unión de cuantos creen en Jesucristo y fortalecer lo que sirve para invitar a todos los hombres al seno de la Iglesia» (ibid.).

En aquel momento histórico se advertía fuertemente la necesidad de una renovación de las formas rituales, mediante las que desde hacía siglos la Iglesia había realizado la glorificación de Dios y la santificación del pueblo cristiano. Gracias al movimiento litúrgico se había madurado la convicción, expresada posteriormente por san Juan Pablo II, de que «existe, en efecto, un vínculo estrechísimo y orgánico entre la renovación de la liturgia y la renovación de toda la vida de la Iglesia. La Iglesia no sólo actúa, sino que se expresa también en la liturgia, vive de la liturgia y saca de la liturgia las fuerzas para la vida» (Carta Dominicae Cenae, 13).

Para favorecer el acceso de los fieles a la riqueza de los dones de gracia dispensados por la sagrada liturgia, la Constitución Sacrosanctum Concilium indica, por lo tanto, con una fórmula muy eficaz la dirección a seguir: «Conservar la tradición y apertura al legítimo progreso» (SC, 23).

El Papa Benedicto XVI acogió en esta declaración de intenciones el «programa de reforma» de los Padres conciliares, «en equilibrio con la gran tradición litúrgica del pasado y el futuro. No pocas veces se contrapone de manera torpe tradición y progreso. En realidad, los dos conceptos se integran: la tradición es una realidad viva y por ello incluye en sí misma el principio del desarrollo, del progreso. Es como decir que el río de la tradición lleva en sí también su fuente y tiende hacia la desembocadura» (Discurso a los participantes en el Congreso por el 50° aniversario de la fundación del Instituto litúrgico pontificio de San Anselmo, 6 de mayo de 2011).

El Concilio afirma la legitimidad de ese proceso arraigado en la auténtica Tradición, distinguiendo dentro de la liturgia «una parte que es inmutable por ser la institución divina» de «otras partes sujetas a cambio, que en el decurso del tiempo pueden y aún deben variar, si es que en ellas se han introducido elementos que no responden bien a la naturaleza íntima de la misma Liturgia o han llegado a ser menos apropiados» (SC, 21).

A lo largo de los siglos se han producido constantemente cambios de este tipo, con el fin de consentir a los fieles una fructuosa participación, por medio de las acciones rituales, en el ministerio pascual de Cristo, fundamento de la fe cristiana. El culto de la Iglesia, por lo tanto, se ha “encarnado” en las formas culturales de cada época y ha sido capaz de influir en ellas e incluso de transformarlas. La liturgia ha sido así, durante siglos, un motor de evangelización. Hoy es necesario renovar esta energía en continuidad con la auténtica y viva tradición católica, es decir, según una dinámica dirigida a introducir a los creyentes en la plenitud de la verdad.

Se comprende entonces por qué los Padres conciliares recomendaron la revisión de los ritos, cuando responda a «una utilidad verdadera y cierta de la Iglesia», se lleve a cabo «después de haber tenido la precaución de que las nuevas formas se desarrollen, por decirlo así, orgánicamente a partir de las ya existentes» (SC, 23). Por el bien de toda la Iglesia, toda reforma debe ir siempre precedida por «una concienzuda investigación teológica, histórica y pastoral» (ibid.). El Magisterio conciliar, de este modo, invita a evitar desorientar a los fieles, disuadiendo a cualquiera de añadir o quitar o modificar algo, en materia litúrgica, por iniciativa propia (cf. SC, 22). El progreso evocado por la Constitución conciliar no compromete en absoluto la comunión eclesial: más bien pretende confirmarla y favorecerla.

Exhorto, por lo tanto, a todos aquellos que están llamados a preparar la celebración de los divinos misterios, en particular a los sacerdotes que ejercen el ministerio de la presidencia litúrgica, a custodiar siempre ese respeto de los textos y de los ordenamientos de la liturgia que nace de la actitud interior de disponibilidad y de entrega a Dios, manifestando humildad frente a su grandeza y fidelidad sincera a la comunión eclesial.

Saludos


Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española. Que la liturgia, que nos ayuda a la glorificación del Señor y a nuestra propia santificación, sea siempre valorada y respetada por todos, sobre todo en la celebración de los sagrados misterios. Que Dios los bendiga. Muchas gracias.

Llamamiento

Sigo por preocupación la guerra en Ucrania, que está viviendo estos días una fuerte intensificación.

Deseo expresar mi cercanía a quienes sufren a causa de los recientes ataques, perpetrados también contra civiles.

La guerra no resuelve los problemas, sino que los agrava; no genera seguridad, sino que multiplica el sufrimiento y el odio. Donde caen misiles y drones, se desvanece también la esperanza, se destruyen casas y lugares de oración, se destrozan vidas inocentes.

Encomiendo a todos los pueblos heridos por la guerra a la protección de la Virgen María, Reina de la Paz.

Resumen leído en español por el Santo Padre


Queridos hermanos y hermanas:


La catequesis de hoy nos ilustra acerca de cómo la reforma de la Sagrada Liturgia, manifestada en la Constitución conciliar Sacrosanctum Concilium, mientras custodia la sana tradición de la liturgia, al mismo tiempo supone un desarrollo. Por eso, con el fin de hacer crecer más la vida cristiana entre los fieles, favorecer la comunión de todos los creyentes en Cristo y fortalecer todo aquello que ayude a atraer a todos al seno de la Iglesia (cf. SC 1), la asamblea conciliar reconoció la necesidad de una adaptación a las exigencias actuales, renovando por ende las formas rituales de la Sagrada Liturgia.

Esta necesidad la podemos constatar a lo largo del caminar de la Iglesia, pues bien, el culto se ha “encarnado” en las formas culturales de cada época y ha sido capaz de influir en ellas e incluso de transformarlas. La liturgia ha sido así, durante siglos, un motor de evangelización.

lunes, 1 de junio de 2026

TODO PROCEDE DE DIOS!!!

 


El claustro del Obispado de Teruel acogió el jueves, 28 de mayo, la conferencia titulada “Cuando veo los cielos, obra de tus dedos” (Sal 8,4). La reflexión bíblica sobre el firmamento, impartida por la doctora en Teología y profesora de Sagrada Escritura Estela Aldave Medrano.

La actividad se enmarca dentro del ciclo “Entre la tierra y el cielo”, una propuesta cultural y pastoral que invita a profundizar en el diálogo entre la fe, la ciencia y la contemplación de la creación.

Durante su intervención, la ponente realizó un recorrido por diversos textos del Antiguo y del Nuevo Testamento para mostrar la riqueza y pluralidad de la visión bíblica sobre el cosmos y el firmamento. A través de relatos de la creación, textos proféticos, salmos y pasajes del Evangelio y del Apocalipsis, Estela Aldave subrayó cómo la Sagrada Escritura presenta el cielo, el sol, la luna y las estrellas como expresión de la acción creadora y amorosa de Dios.

La conferenciante destacó especialmente que, en la tradición bíblica, los astros no poseen carácter divino, sino que son criaturas que remiten al único Dios creador. Asimismo, puso de relieve cómo la contemplación de la creación conduce a una llamada a la alabanza, a la esperanza y al reconocimiento de la interrelación entre todas las criaturas.

A lo largo de la conferencia, Aldave explicó también la importancia de los relatos del Génesis y de los textos de Isaías para comprender la cosmología bíblica, así como la dimensión espiritual que adquiere la creación en el mensaje de Jesús y en la literatura apocalíptica.

La sesión concluyó con un diálogo con los asistentes, quienes pudieron plantear preguntas y compartir reflexiones sobre la relación entre fe, creación y esperanza cristiana.

El ciclo “Entre la tierra y el cielo” continúa ofreciendo espacios de encuentro y reflexión en torno al firmamento, la creación y la mirada creyente sobre el universo.

domingo, 31 de mayo de 2026

SANTÍSIMA TRINIDAD


 


Aunque sólo este Domingo lleve su nombre, todos los Domingos del Año litúrgico son Domingos de la Trinidad.

En este sentido, es un Domingo ejemplar.

La Resurrección de Cristo nuestro Señor ha manifestado la gloria de la Trinidad de Dios: el Padre ha glorificado al Hijo en el amor del Espíritu Santo.

La Iglesia católica cada Domingo glorifica a Dios Uno y Trino, subsistente en tres personas.

Pentecostés, al coronar el misterio cristológico, clausura en cierta manera el acontecimiento pascual.

Desde ahora cada Domingo trata de actualizar "el Día del Señor" en su triple dimensión de fe, esperanza y caridad.

Al mismo tiempo, la Iglesia se reconoce a sí misma y en cada asamblea, como una comunidad de creyentes "reunida en la unidad del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo" (LG 4).

La solemnidad de la Santa Trinidad encierra en sí misma una doxología de la salvación ya consumada y prometida.

Con razón la antífona de introducción de la Misa empieza con un solemnísimo "Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo".

La fiesta se impuso en Occidente por causa de los invasores germánicos que invadieron la Galia, Hispania y el norte de África.

El arrianismo conllevaba el adopcionismo.

De ahí la necesidad de una festividad que celebrase y profesase la perfecta unidad trinitaria y la perfecta igualdad de las tres persones, véase el antiguo Prefacio de hoy.

Se trata de vivenciar el Bautismo que hemos recibido en el nombre de la Trinidad; también del origen y, al mismo tiempo, del destino trinitario de la Iglesia (LG 1,4).

La Liturgia hoy se manifiesta más que nunca como una "Liturgia adorante".

Todos debemos interiorizar el misterio trinitario en la vida cristiana, en la oración, en el apostolado y en la caridad.

La Eucaristía es obra de toda la Trinidad: "totius Trinitatis".

 

Misa: Éx 34, 4b-6. 8-9; Dan 3, 52a y c. 53a. 54a. 55a. 56a; 2 Cor 13, 11-13; Jn 3, 16-18

 

El fragmento del Éxodo hace vislumbrar ya el misterio de Dios como un misterio esencial de amor: "es el Dios compasivo y misericordioso, lento a la ira y rico en clemencia y lealtad".

A este Dios, como lo hizo Moisés, le podemos pedir que acompañe a su pueblo y perdone su culpa, "la infidelidad a la alianza".

Ni la Palabra ni el Espíritu se habían revelado en la Antigua alianza: Israel no sabía nada de Dios Trinidad.

Hay que esperar al Nuevo Testamento para comprender "que tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único", y que así le ha gustado mostrar su ser amor esencial.

Por amor a un tercero, "el mundo", el Padre ha entregado el Hijo.

Se comprende que si Dios no fuera Trinidad no sería amor esencial. Quien rechaza el amor trinitario se condena él mismo, dado que prefiere las propias tinieblas a la luz de la verdad divina.

San Pablo, al comienzo de su carta, saluda a la comunidad de manera trinitaria.

La Iglesia, la comunidad, se revela como la comunidad donde actúa la gracia de Cristo, el amor del Padre y el Don del Espíritu Santo.

Como asamblea litúrgica unida por el amor de Dios, en la gloria de la Trinidad, se manifiesta ante el mundo en su gozo, en su esperanza, en la armonía y en la caridad fraterna.

Por ello, deben saludarse unos a otros con "el beso (el ósculo) santo".

Un ósculo verdaderamente de paz.

Viven en el interior del mismo amor que vincula al Padre y al Hijo: el Espíritu Santo.

Así somos introducidos "en la profundidad divina" (cf. 1 Cor 2,10) que sólo el Espíritu conoce.

El cántico de las criaturas, como himno del universo, canta incesantemente: "¡A ti gloria y alabanza por los siglos!"

sábado, 30 de mayo de 2026

VIDA CONSAGRADA!!!


 

Dentro de la iniciativa La Iglesia en 12 semanas 2026, un proyecto que busca acercar a la sociedad la vida y la misión de la Iglesia en España. La vida consagrada es una llamada especial de Dios a seguir a Cristo más de cerca. Una entrega total, libre y por amor, al servicio de la Iglesia y bajo la acción del Espíritu Santo. Con su testimonio dan ejemplo al mundo de que Dios es lo primero. Están en el mundo para Dios y para los demás.

Entrega y esperanza para el mundo

En una Iglesia en salida, la vida consagrada es profundamente misionera. Su testimonio anuncia que Dios es lo primero y que el amor puede vivirse con radicalidad y alegría. Son testimonio de esperanza y servicio en medio del mundo: un recordatorio visible de que el amor, la fraternidad y la fe son posibles en una sociedad marcada por el individualismo.

Es un don de Dios a la Iglesia, profundamente enraizado en la vida y el ejemplo de Jesucristo. No es un retiro del mundo, sino una entrega a Dios y al prójimo. Se materializa en obras de caridad, educación, cuidado de enfermos, evangelización…en multitud de carismas presentes en las diócesis españolas.

Configuran su vida con Cristo, buscando amar a los demás con mayor libertad, disponibilidad y entrega. La pobreza libera el corazón; la obediencia lo orienta a la voluntad de Dios; y la castidad abre a un amor universal, capaz de servir a todos.

Datos de la Vida Consagrada

Junto con la Iglesia diocesana, según los datos recogidos en la Memoria de actividades de la Iglesia 2024, nos encontramos también con los institutos de vida consagrada (religiosos y seculares) y las sociedades de vida apostólica. Cada institución tiene la autonomía y organización que le confieren las normas canónicas y sus propios estatutos.

En la Conferencia de Religiosos de España (CONFER) están adscritos 403 institutos religiosos y sociedades de vida apostólica (74% congregaciones femeninas y 26% masculinas) con un total de 3.900 comunidades religiosas (72% femeninas y 28% masculinas) que agrupan a 23.865 religiosas y 7.638 religiosos. Su presencia en campos como la educación, la sanidad y la asistencia social a los más necesitados resulta esencial para nuestro país.

En cuanto a la vida contemplativa, que en España se hace especialmente presente, la Iglesia en España cuenta con 690 monasterios, a los que pertenecen un total de 7.749 monjas y monjes de clausura.

También en la vida consagrada hay que destacar el carisma de las vírgenes consagradas y de los institutos seculares. Su característica principal es que sus miembros viven su consagración y sus profesiones civiles directamente en medio del mundo.

A nivel mundial, existen más de 5.000 vírgenes consagradas y 18.177 miembros de institutos seculares según los datos oficiales del Anuario Pontificio de la Santa Sede. Se registran alrededor de 228 vírgenes consagradas activas en España.

viernes, 29 de mayo de 2026

ENCÍCLICA DEL PAPA LEÓN XIV

 

La Encíclica del Papa León XIV sobre la custodia de la persona humana en el tiempo de la inteligencia artificial

La dignidad del ser humano como criterio para orientar el progreso tecnológico.

El Papa León XIV, al presentar al mundo y a todo el pueblo de Dios su primera Carta Encíclica sobre la custodia de la persona humana en tiempo de la inteligencia artificial, declaró: “Invito a todos los miembros de la Iglesia y de la familia humana: aprendamos a escucharnos unos a otros, afrontemos con valentía los desafíos presentes y cooperemos en la construcción de una sociedad más humana y fraterna. […] Por favor, lleven con ustedes el compromiso de permanecer despiertos y ser ‘artesanos de esperanza’ para seguir construyendo la obra de nuestro tiempo. Que el Espíritu del Señor Resucitado sostenga nuestro trabajo común”.

 

La Encíclica en síntesis

En la era de la inteligencia artificial, la humanidad se enfrenta a una disyuntiva: dejarse guiar por la tecnología y el progreso como únicos principios sobre los que construir nuestra civilización, o situar la dignidad de la persona en el centro, relegando el progreso tecnológico a la categoría de mero instrumento. Para ilustrar esta disyuntiva, el Papa León recurre a dos imágenes bíblicas: por un lado, la construcción de la Torre de Babel y, por el otro, la reconstrucción de Jerusalén.  

Para elegir el camino “correcto”, se requiere un PENSAMIENTO DINÁMICO (cap. 1), centrado en la Doctrina Social de la Iglesia, siguiendo las enseñanzas del Concilio Vaticano II: escuchar, discernir e interpretar nuestros tiempos a la luz del Evangelio, para poder devolver a la humanidad la verdad revelada, incluso a través de los lenguajes contemporáneos.

Para una mejor interpretación de las res novae de nuestra época en relación con la dignidad de la persona, acuden en nuestra ayuda los FUNDAMENTOS Y PRINCIPIOS DE LA DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIA (cap. 2). Los fundamentos atañen al ser humano en cuanto imagen del Dios trinitario, quien, en virtud de esta condición, es depositario de derechos inviolables y de una dignidad intrínseca, sin acepción de personas. Los principios son aquellos del bien común, el destino universal de los bienes, la subsidiariedad y la solidaridad, así como la justicia social. Si estos principios rigen las relaciones sociales, se logra lo que Pablo VI compendió por primera vez en el concepto de desarrollo humano integral.

Así llegamos al núcleo de la cuestión, es decir, la relación entre tecnología, poder y persona humana (cap. 3). Aunque el Papa León reconoce el valor del desarrollo tecnológico como manifestación de la creatividad humana, advierte del riesgo de que este se erija en criterio absoluto de juicio. Las inteligencias artificiales, al carecer de experiencias, valores y sentimientos, no pueden ni deben asumir jamás una función de responsabilidad y supremacía sobre la inteligencia humana.

Para escapar de tal peligro, es necesario, por consiguiente, CUSTODIAR LO HUMANO EN LA TRANSFORMACIÓN (cap. 4). El primer ámbito que requiere atención es el de la verdad: en una era en la que todo es susceptible de manipulación, es preciso custodiar una educación crítica que nos permita distinguir lo verdadero de lo falso. El segundo ámbito es el del trabajo: cuando la eficiencia se convierte en el criterio dominante, el trabajo corre el riesgo de perder su valor humano y relacional. El tercer ámbito es el de la libertad: amenazada por las adicciones digitales y la recopilación masiva de datos; su defensa exige una regulación justa, responsabilidad compartida y educación. Para custodiar las condiciones de una vida auténticamente humana, capaz de verdad, trabajo digno y libertad real, es necesario un esfuerzo conjunto.

En este punto de la Carta Encíclica, el Papa León recuerda que la inteligencia artificial produce efectos, a menudo dramáticos, también sobre la guerra. Las innovaciones tecnológicas no solo optimizan la eficacia de los medios de defensa, sino que también corren el riesgo de automatizar y despersonalizar decisiones que implican la vida y la muerte, por lo que requieren ética y responsabilidad moral. Esta es LA CULTURA DEL PODER a la que se contrapone LA CIVILIZACIÓN DEL AMOR (cap. 5). Frente a la deriva que tiende a anteponer la eficacia de los medios al juicio moral y los resultados militares a la salvaguarda de la vida humana, la única perspectiva de salvación radica en una civilización fundada en la justicia, la fraternidad y el diálogo. En la civilización del amor, todos podemos aportar nuestro granito de arena, comenzando por el desarme de las palabras, practicando la justicia, adoptando la mirada de las víctimas, cultivando el diálogo, sin refugiarnos en el idealismo, pero confiando en un sano realismo. Todas estas buenas prácticas encuentran su fuerza vital en la oración.

El capítulo conclusivo se centra en la dimensión espiritual y teológica. La misericordia de Dios, presente a lo largo de la historia, pone en el centro el misterio de la Encarnación. Dios se hizo hombre y nos mostró cuál es la verdadera humanidad, así como una atención preferencial por los últimos. En esto radica la grandeza del ser humano, no en el poder tecnológico, sino en la libertad, el amor y la gracia. En una época que genera exclusión, estamos llamados, como hermanos y hermanas reunidos en un “único cuerpo en Cristo”, a custodiar los vínculos, en particular mediante la solidaridad y el cuidado de los más frágiles.

Custodiar lo humano en la era de la inteligencia artificial es, por consiguiente, una responsabilidad común y compartida. Aquí resurge la imagen inicial de contraposición entre la Torre de Babel y la Ciudad Santa: ¿a la construcción de cuál de estas dos obras deseamos contribuir?  Si actuamos como “sabios arquitectos” y constructores fieles de la verdad, custodiando las relaciones, invirtiendo en educación y mostrando amor por la justicia y la paz, la humanidad no perderá su magnificencia. Por tanto, es importante, no permanecer como espectadores resignados, sino actuar como tejedores de esperanza, con la misma fe que María, quien, en su humildad, bajo una dominación extranjera y en medio de un pueblo humillado y dividido, fue capaz de vislumbrar la obra invisible y salvífica de Dios.

Para leer la síntesis ampliada de la Encíclica, haga clic aquí.

 

 Carta Encíclica

MAGNIFICA HUMANITAS del Santo Padre LEÓN XIV sobre la custodia de la persona humana en el tiempo de la inteligencia artificial

La Encíclica invita a los cristianos a seguir la vía del Dios hecho carne, quien es Vida y Verdad y, como una brújula que ayuda a orientarse ante los retos de nuestros días, nos permite “crecer hacia la plenitud de nuestra humanidad”.

Magnifica Humanitas consta de una introducción, cinco capítulos y una conclusión.

CAPÍTULO 1: Un pensamiento Dinámico Fiel al Evangelio

CAPÍTULO 2: Fundamentos y Principios de la Doctrina Social de la Iglesia

CAPÍTULO 3: Técnica y Dominio. La Grandeza de la Persona Humana ante las Promesas de la IA

CAPÍTULO 4: Custodiar lo Humano en la Transformación. Verdad, Trabajo, Libertad

CAPÍTULO 5: La Cultura del Poder y la Civilización del Amor