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sábado, 1 de agosto de 2026

INTENCIONES DE ORACIÓN DE AGOSTO!!!

 


La Comisión Permanente aprueba en su 270º reunión, que tiene lugar los días 17 y 18 de junio de 2025, las intenciones de la CEE para la Red Mundial de Oración del Papa en Españá para el año 2026.

Agosto:

Por las familias, para que en este tiempo de descanso refuercen los lazos entre sus miembros y generen espacios de encuentro y comunión.


La Red mundial de oración del Papa

Cada mes, una oración: el Papa propone cada mes del año una intención de Oración y nos pide que nos unamos. Reza con el Papa: «Caminamos juntos, unidos por las intenciones de oración del Papa, dejando que nuestros corazones se conmuevan ante las profundas necesidades del mundo. Mediante la oración y la compasión, respondemos -con millones de personas- allí donde el amor es más necesario». Oremos juntos, cambiemos el mundo.

sábado, 25 de julio de 2026

25 DE JULIO!!!

 

25 de julio: Solemnidad del Apóstol Santiago

 

Cada 25 de julio, la Iglesia recuerda a Santiago Apóstol, uno de los doce discípulos de Jesús. Es patrón de España, de Galicia, y la figura en torno a la que surge en la Edad Media el Camino de Santiago.


El Apóstol Santiago fue el hijo mayor de Zebedeo y María Salomé. Hermano de Juan, el Evangelista. Su familia vivía en la ciudad de Betsaida, junto al Mar de Galilea, donde tenían una pequeña empresa de pesca.

 

¿Quién era Santiago?

Conocido como Santiago el Mayor, fue discípulo de Jesús. Con su hermano Juan y con Pedro fueron testigos de la transfiguración de Jesús en el Monte Tabor y de los últimos momentos de su vida. Fue el primero de los apóstoles que recibió el martirio, en el año 43, en Jerusalén, por confesar su fe. Su labor misionera fue fundamental en la evangelización de lo que entonces era Hispania. El Apóstol Santiago es conocido también, por haber preparado el camino para que la Virgen María fuera reconocida como «Pilar» de la Iglesia.

Cuenta la tradición, que el cadáver de Santiago fue trasladado desde Jerusalén a Hispania y depositado en una tumba descubierta sobre el año 820, entre los restos de un asentamiento romano abandonado. Sobre ese suelo, el Rey Alfonso II ordenó construir un templo que, con los siglos, se convirtió en la Catedral de Santiago.

El «Camino de Santiago» surge en la Edad Media, con el descubrimiento de la tumba del apóstol. Desde entones, hasta la actualidad, una ola de peregrinaciones han atravesado el territorio español para llegar a Santiago de Compostela.

«La ruta jacobea es un camino sembrado de manifestaciones de fervor, hospitalidad y de cultura, que habla de las raíces espirituales del viejo continente. La declaración de la ruta como patrimonio universal de la humanidad relanzó este camino milenario».

Si bien es cierto que existen tantos caminos como peregrinos, ya que las motivaciones de los que se embarcan en la aventura son diversas, también lo es que todo camino conlleva un viaje interior, con sus componente de silencio, encuentro, contacto con la naturaleza, el arte. Y, al final, la llegada a la Catedral Compostelana, que es metáfora de ese finis terre que a todos nos espera.

Patrón de España

Pese a que, desde el siglo IX, los reyes de la reconquista de España reconocían a Santiago Apóstol como su patrón, no fue hasta el siglo XVII cuando el patronato de España le fue concedido al santo.

El papa Urbano VIII decidió en 1630, bajo el reinado de Felipe IV, que Santiago Apóstol fuera reconocido oficialmente como único patrón de España, ya que desde 1627 compartía el honor con Santa Teresa de Jesús.

Esta decisión se tomó conjuntamente con el reconocimiento, por parte de la Iglesia, de que sus restos estaban enterrados en Compostela y se estableció, además, que la festividad de Santiago Apóstol se celebrara cada 25 de julio.

Desde 1646, por obra de Felipe IV, está institucionalizado el Voto de Santiago, que consiste en una ofrenda por parte de los reyes, príncipes y del Arzobispo de Compostela, en la Catedral de Santiago, cada 25 de julio. Esta ofrenda sigue teniendo lugar a día de hoy, aunque de forma simbólica, en una de las partes de la Eucaristía, en el Día del Apóstol.

domingo, 19 de julio de 2026

LA PALABRA

 


Las tres parábolas de hoy son un canto a la fuerza de la Palabra de Dios en sí misma.

Todo crece por la fuerza de la Palabra.

En la primera parábola, la buena semilla crece en el campo del mundo.

Es así como el trigo crece junto a la cizaña, que Dios no ha sembrado.

Hay que tener paciencia porque pueden pasar dos cosas: que el trigo se convierta en cizaña, pero también que la cizaña se convierta en trigo.

Hay que esperar el juicio.

No nos pertenece a nosotros juzgar, esto pertenece a los ángeles de Dios.

Después están las dos parábolas gemelas: la del grano de mostaza y la levadura.

El Reino de Dios bajo la ley de la invisibilidad y de lo que es pequeño y poco ostentoso, crece silenciosamente en el mundo.

La graciano destruye, sino que presupone, sana, eleva y perfecciona la naturaleza (Santo Tomás de Aquino), es decir, aquello que Dios ha sembrado en nosotros.

La persona no debe forzar ni ejercer tensión sobre lo que pertenece a Dios, al contrario: debe permanecer como un centinela y un contemplativo esperando y mirando cómo la gracia actúa en el corazón de muchos y en el corazón del mundo.

Entonces sabrá des cubrir quelos justos (los santos) en el Reino (de su Padre, dice el Señor, brillarán como el sol”.

Jesús, en la intimidad del hogar, como un maestro atento, explica el significado de las parábolas a los discípulos.

En la intimidad de la celebración eucarística también el Señor nos cuenta a nosotros los misterios del Reino: lo hace por la predicación,  si ésta es inspirada por el Espíritu Santo, y por las mociones del Espíritu Santo que iluminan y revelan a cada uno los significados de la Escritura.

San Pablo enseña que el creyente no reza solo, ora en el Espíritu Santo (segunda lectura).

Él infunde dentro de los corazones los “gemidos inefables”, como si fuera la respiración de Dios mismo dentro de nosotros.

Sólo el Espíritu Santo hace que nuestra intercesión sea como Dios quiere.

Como la intercesión pura de la Virgen.     

miércoles, 15 de julio de 2026

ORACIÓN DEL PERDÓN!!!

 

Kyrie eleison, la oración con la que pedimos perdón a Dios




 La liturgia se ha construido a lo largo de muchos siglos, por eso resulta interesante descubrir el origen de cada oración que la componen, como el Kyrie eleison

La historia de la Iglesia revela la manera en la que se ha construido cada parte que constituye la liturgia -entre toda la riqueza que implica la evangelización y la atención a los fieles-, por eso, desmenuzar parte a parte la santa Misa nos lleva a comentar la oración del Kyrie eleison.

Señor, ten piedad

En primer hay que decir qué significa "Kyrie eleison". 

 Kyrie eleison - que en griego significa Señor, ten piedad" - es una expresión muy antigua, incluso precristiana, que se usa constantemente en todas las liturgias cristianas . Arriano la cita en el siglo II: «Invocando a Dios decimos Kyrie Eleison » .

Como hemos detectado, en la liturgia de los sacramentos, especialmente en la santa Misa, cantamos "Señor, ten piedad", al momento de realizar el acto penitencial, que es cuando pedimos perdón a Dios por nuestros pecados.

Pero, originalmente, se usaba para responder a las letanías.

En algunas celebraciones solemnes se sigue cantando en la lengua original, pero lo usual es cantarlo en el idioma de cada país.

Su origen bíblico

También leemos en la Enciclopedia que "un precedente más evidente para el uso cristiano fue la aparición de la misma fórmula en el Antiguo Testamento".

Así oramos

Ya sea cantado o recitado, esa es la forma en que se reza el Kyrie eleison - agregamos el original en griego:

Señor, ten piedad (Kyrie, eleison)

Cristo, ten piedad (Christe, eleison)

Señor, ten piedad (Kyrie, eleison)

domingo, 12 de julio de 2026

EL SEMBRADOR!!!


Durante tres Domingos escuchamos la predicación de las parábolas del Reino de Dios (Mt 13).

La del buen sembrador es la primera del evangelista, una parábola suficientemente conocida y célebre.

El sembrador es el mismo Señor; la semilla, la Palabra; y el terreno, el corazón de cada uno.

La gracia hace que fruto extraordinario "ciento, sesenta, treinta".

El corazón dará fruto no por sí mismo, sino por la semilla sembrada en él: existe, por tanto, una tierra buena, disponible y apta.

Quien tiene el corazón duro como una piedra o habitado por los afanes de la vida o por un espíritu superficial, no puede comprender la Palabra de Dios.

¿Por qué, pues, Jesús les habla en parábolas?

Sólo se puede hablar del misterio de Dios en imágenes, símbolos.

Hay que ser discípulo, tiene que darse un principio de fe, para comprender el lenguaje de las palabras.

Sin la fe, muchos oyen, pero no escuchan interiormente; ven, pero sin llegar a contemplar nada, la cita de Isaías.

La falta de fe es un impedimento para comprender.

Aquí tiene sentido el aforismo: "fides quaerens intellectum", "la fe que busca entender".

El Señor mismo dijo: "Buscad, y hallaréis" (Mt 7,7).

Si no hay disponibilidad del corazón, la semilla se seca, no cuaja, y el Maligno toma lo que ha sido sembrado en nosotros.

A los discípulos que se abren a la fe, Dios les da "a conocer los secretos del reino de los cielos" y, por ello, se les explica el significado.

El que cree, comprende, y el que comprende, cree aún más, y así "in crescendo": "Al que tiene se le dará y tendrá de sobra".

Fe, amor y conocimiento siempre confluyen.

En la primera lectura se anuncia solemnemente que la Palabra de Dios no vuelve nunca infecunda o vacía, sino habiendo cumplido la misión que Dios le había encomendado.

Todo lo que el Señor siembra en nosotros no puede germinar sin la gracia, vista como "la lluvia y la nieve que bajan desde el cielo".

Todo es de Dios: la semilla, el crecimiento y el fruto.

Este Domingo y los tres siguientes se proclama el magnífico y sublime capítulo 8 de la carta a los Romanos.

El autor de estos comentarios a las lecturas dominicales sintió de labios de una religiosa joven, que moría de cáncer, las palabras del Apóstol: "Los sufrimientos de ahora no se pueden comparar con la gloria que un día se nos manifestarà".

Esta religiosa llevaba en sus manos una rosa que sus hermanas le habían dado.

El mensaje del Apóstol no es ideología, es vida.