El Instituto Secular Obreras de la Cruz y la Delegación de Primer Anuncio «Atrio de los Gentiles» de la diócesis de Teruel y Albarracín intensifican su colaboración durante el curso 2026-2027 con dos propuestas destinadas a favorecer la oración, el encuentro con la Palabra de Dios y la reflexión personal desde la experiencia humana y la fe.
Bajo el lema «Acompañando procesos personales de fe y de búsqueda del sentido de la vida», ambas iniciativas pretenden ofrecer espacios de encuentro y acompañamiento en los que cada persona pueda profundizar en su experiencia vital y descubrir la presencia de Dios en su camino.
Esta colaboración supone el primer paso de un trabajo conjunto entre la diócesis de Teruel y Albarracín y las Obreras de la Cruz, que se espera pueda tener continuidad en próximos cursos con nuevas propuestas e iniciativas de acompañamiento y primer anuncio.
La primera propuesta, «Convocad@s por la Palabra», ofrecerá espacios de oración y encuentro con la Palabra de Dios correspondiente a cada domingo. Las sesiones se desarrollarán los jueves, de 19:00 a 21:00 horas, en las siguientes fechas: 15 de octubre, 5 de noviembre, 7 de enero, 4 de marzo, 21 de abril y 27 de mayo.
La segunda iniciativa lleva por título «Desde la Raíz» y busca ayudar a vivir con sentido los tiempos litúrgicos de Adviento, Navidad, Cuaresma y Pascua, celebrando lo esencial de la fe a partir de lo humano. Las sesiones tendrán lugar los viernes, de 19:00 a 21:30 horas, los días 11 de diciembre de 2026 y 12 de febrero de 2027.
Ambas propuestas tendrán como lugar de encuentro la sede de Cáritas Diocesana de Teruel y Albarracín, situada en la calle Hartzenbusch, 9, de Teruel.
Las actividades están promovidas conjuntamente por la Delegación de Primer Anuncio «Atrio de los Gentiles» y el Instituto Secular Obreras de la Cruz, en el marco de esta experiencia de colaboración, que nace con la voluntad de seguir generando espacios para acompañar procesos personales de fe, oración y búsqueda de sentido desde una perspectiva cristiana.
Intenciones de oración para 2027 de la Conferencia Episcopal Española
La Conferencia Episcopal Española publica las intenciones de oración para el año 2027, tras su aprobación en la reunión de la a Asamblea Plenaria en el Abril de 2026.-
Intenciones de la CEE para el año 2027
Enero: Por los bautizados, para que, sostenidos por la fe en Cristo resucitado, sean testigos de esperanza en medio de las dificultades del mundo.
Febrero: Por los matrimonios y las familias en dificultad, para que encuentren en el acompañamiento de la Iglesia apoyo, discernimiento y fortaleza para vivir su vocación con fidelidad.
Marzo: Por las vocaciones al sacerdocio, a la vida consagrada y al matrimonio, para que los jóvenes escuchen la llamada del Señor y encuentren comunidades que los ayuden a responder con generosidad.
Abril: Por quienes en este tiempo pascual reciben los sacramentos de la iniciación cristiana, para que crezcan en la fe, se integren plenamente en la Iglesia y den testimonio alegre del Evangelio.
Mayo: Por la transmisión de la fe en las familias y en las parroquias, para que padres, catequistas y educadores sean verdaderos testigos de Cristo para las nuevas generaciones.
Junio: Por los sacerdotes, para que, configurados con Cristo Buen Pastor, vivan su ministerio con entrega generosa, cercanía al pueblo y fidelidad al Evangelio.
Julio: Por quienes trabajan en el ámbito del turismo, la hostelería y los demás servicios, para que Dios, fuente de toda justicia, mueva los corazones y disponga las circunstancias de modo que vean reconocida su dignidad y disfruten de condiciones justas de trabajo y descanso.
Agosto: Por todos los cristianos, para que en el tiempo de descanso cuiden su vida interior, la convivencia familiar y el encuentro con Dios y con los hermanos.
Septiembre: Por el inicio del curso pastoral en parroquias, colegios y comunidades, para que sea un tiempo fecundo de evangelización, formación y crecimiento en la fe.
Octubre: Por la misión evangelizadora de la Iglesia, para que todos los bautizados anuncien a Cristo con su vida y sus palabras.
Noviembre: Por quienes han perdido a sus seres queridos, para que la esperanza en la resurrección les consuele y encuentren en la comunidad cristiana apoyo y cercanía.
Diciembre: Por las personas que viven situaciones de pobreza, soledad o exclusión, para que, al celebrar el nacimiento del Señor, experimenten la cercanía de Dios y la solidaridad fraterna.
La iglesia de El Salvador de Teruel acogerá, del 16 al 20 de septiembre, el tradicional Quinario al Santísimo Cristo de El Salvador, una celebración que culminará el domingo 20 de septiembre con la fiesta en honor al Santo Cristo.
Los actos comenzarán a las 19:00 horas con el rezo del Santo Rosario. A las 19:20 horas tendrá lugar el ejercicio del Quinario y, posteriormente, a las 19:30 horas, se celebrará la Santa Misa. La predicación estará a cargo de distintos sacerdotes a lo largo de estos días. El 16 y 17 de septiembre predicará don Bienvenido Mbessem; el 18 de septiembre, don Horacio de Jesús Quintero; y el 19 de septiembre, don Blas M. Sanz.
El Quinario concluirá el domingo 20 de septiembre, día de la Fiesta del Santo Cristo, con la celebración de la procesión y la Misa Solemne a las 11:30 horas. La predicación de esta celebración correrá a cargo de don Alfonso Belenguer, nuestro Administrador diocesano.
La celebración constituye una oportunidad para que la comunidad cristiana se reúna en torno al Santo Cristo de El Salvador y viva estos días de oración y celebración como preparación para su fiesta.
El Papa recuerda que la música «no es un mero adorno» de la celebración y pide que esté al servicio de la liturgia, lejos de modas pasajeras. Las catedrales aragonesas custodian un extraordinario patrimonio que testimonia cómo, durante siglos, la fe también se ha cantado y se ha hecho música.
Cuando León XIV ha recordado este miércoles que la música sacra «no es un mero adorno de la celebración», Aragón puede escuchar sus palabras desde una memoria propia que se remonta varios siglos atrás. En sus catedrales, iglesias y monasterios se conserva un patrimonio extraordinario nacido, en buena medida, precisamente para aquello de lo que ha hablado el Papa: rezar cantando y hacer de la música parte de la celebración de la fe.
León XIV ha dedicado la audiencia general de este 19 de agosto al sexto capítulo de la constitución Sacrosanctum Concilium, dentro de su ciclo de catequesis sobre los documentos del Concilio Vaticano II. «La música forma parte de la acción litúrgica», ha insistido, recordando además que «cantar y tocar significa rezar». Para el Pontífice, la música permite sintonizar el corazón con el de los hermanos y con Dios y convierte la armonía de las voces en una expresión visible de la comunión de la Iglesia.
De ahí que no cualquier música ni cualquier texto resulten indiferentes. El Papa pide superar «las modas» y las preferencias particulares de los autores y buscar composiciones nobles y sencillas, de calidad musical y, cuando están destinadas al pueblo, accesibles para la asamblea. Los textos, añade siguiendo al Concilio, deben ser profundos y comprensibles y beber principalmente de la Sagrada Escritura, los libros litúrgicos y la tradición espiritual de la Iglesia.
Aragón, tierra de música nacida para la fe
No resulta difícil encontrar en Aragón la huella histórica de esa concepción de la música. Los archivos de las catedrales de Jaca, Huesca, Roda de Isábena, Barbastro, Tarazona, Teruel, Albarracín y Zaragoza han conservado manuscritos e impresos de canto gregoriano, polifonía vocal, música coral e instrumental y otras formas musicales que abarcan desde el siglo XI hasta el XX. Un patrimonio que habla no solo de la historia de las catedrales, sino también del lugar que Aragón ocupó durante siglos dentro de las grandes corrientes musicales europeas.
Buena parte de aquella música nació para acompañar el culto, las solemnidades y la oración de las comunidades cristianas. Algunas composiciones han llegado hasta nosotros con nombre y apellido; otras muchas permanecen anónimas. En un inventario del siglo XVI de la capilla de La Seo de Zaragoza, por ejemplo, aparecen numerosas obras anónimas junto a composiciones de maestros como Morales, Jaquet, Gombert o Cárceres.
El caso de Zaragoza muestra bien la magnitud de este legado. El Archivo de Música de las Catedrales de Zaragoza, que reúne los fondos utilizados históricamente en las capillas musicales de La Seo y El Pilar, conserva más de 12.000 composiciones y es considerado el mayor repositorio de fuentes musicales históricas de Aragón y uno de los más importantes del ámbito hispánico. Son siglos en los que la Escritura y la liturgia se convirtieron también en materia musical. Salmos, himnos, antífonas, Magnificat, lamentaciones y textos marianos fueron puestos en música una y otra vez por maestros nacidos en Aragón o estrechamente vinculados a sus catedrales. Entre tantos ejemplos, la propia documentación zaragozana recuerda a Sebastián Aguilera de Heredia, organista de La Seo y autor de una importante colección de Magnificat, dentro de una verdadera escuela aragonesa de música para tecla que continuaron Jusepe Ximénez, Andrés de Sola y sus discípulos.
A esa historia pertenecen también figuras como el bilbilitano José de Nebra, una de las personalidades fundamentales de la música española del siglo XVIII, que envió desde la corte una misa y una salve para la inauguración de la nueva Santa Capilla del Pilar en 1765.
Coro de la catedral de Albarracin. Wikipedia
El órgano, otra de las grandes voces de Aragón
León XIV ha dedicado además una mención particular al órgano de tubos, instrumento al que Sacrosanctum Conciliumconcede un lugar destacado en la tradición musical de la Iglesia. El Concilio, ha recordado el Papa, tampoco excluye otros instrumentos, siempre que se adapten al uso sagrado, respeten la dignidad del templo y contribuyan a la edificación de los fieles.
También en este punto Aragón posee un legado excepcional. La Comunidad conserva 59 órganos históricos de los siglos XV al XX, declarados Bien de Interés Cultural en 2022. Entre ellos se encuentran instrumentos de enorme valor histórico y artístico, como el órgano mayor de La Seo del Salvador de Zaragoza, cuya historia se remonta al siglo XV.
Las propias catedrales zaragozanas conservan una historia organística extraordinaria: el instrumento de La Seo hunde sus raíces en 1469, mientras que El Pilar mantiene su histórica caja renacentista, hoy ocupada por un órgano de la casa Klais. El patrimonio musical aragonés, por tanto, no está compuesto únicamente por partituras: comprende instrumentos, espacios, archivos, maestros de capilla, organistas, cantores, escolanías y generaciones enteras que hicieron de la música una forma de servicio a la liturgia.
Coro y órgano de la ex catedral de San Vicente, Roda de Isábena- G.M. Archivo del Gobierno de Aragón
Un patrimonio para seguir rezando
La catequesis de León XIV introduce finalmente una cuestión que afecta directamente al presente. El patrimonio musical de la Iglesia no está destinado únicamente a ser conservado en vitrinas o estudiado por especialistas. El Papa pide a los compositores conocerlo y preservarlo, pero también dejarse inspirar por él para crear nueva música al servicio de la liturgia. Reclama igualmente formación litúrgica para músicos y cantores y recuerda la importancia de las scholae cantorum para favorecer tanto la calidad de la música como la participación de los fieles.
Aragón tiene aquí una herencia que custodiar, pero también una responsabilidad. Los archivos catedralicios demuestran que cada época fue capaz de poner sus conocimientos musicales al servicio de la oración. Con autores célebres y con otros cuyos nombres se perdieron; con canto llano, polifonía, órganos, voces e instrumentos; con obras sencillas y con grandes composiciones.
Siglos después, la cuestión sigue siendo la misma. No se trata de llenar silencios ni de acompañar desde fuera una celebración. Se trata de que la música ayude a la Iglesia a rezar.
Porque, como ha recordado León XIV recuperando una conocida expresión de san Agustín, «cantar es propio de quien ama».
Han transcurrido ya unos días desde que partiste María José. Aunque esperábamos el desenlace debido a la gravedad de tu enfermedad, despedir a una amiga, aunque tengas la certeza de que está en la habitación de al lado, nos dejó a todas tus compañeras de Red Madre desconcertadas.
Ya con el alma serena y el corazón agradecido, hemos querido rendirte homenaje esta semana como a ti te gusta, rezando unidas en la eucaristía y compartiendo después nuestras vivencias.
¡Cuántos recuerdos vividos! Lo que comenzó como un grupo de personas que unieron sus fuerzas por la defensa de la vida, acabaría con la constitución formal de la asociación en el año 2015. Tú siempre con una enorme sonrisa dispuesta a dinamizar las actividades con los más pequeños para que comprendiesen a través del juego la importancia de preservar la VIDA desde la concepción hasta la muerte. A cuántas mamás habrás acompañado y ayudado como voluntaria de Red Madre, siempre desde la sencillez y la humildad.
Tu implicación ha sido tal que a pesar de la enfermedad has continuado preocupándote por la intendencia y en cuanto escuchabas: “chicas faltan pañales de la talla 5, no quedan potitos ni toallitas…, tendremos que encargar para entregar a las mamis”; rápidamente contestabas: “yo me encargo de hacer pedido”. Todo un ejemplo de dedicación hasta que las fuerzas te lo han permitido y que has demostrado hasta el último momento expresando el deseo de que las personas, en lugar de comprar flores el día de tu funeral, donasen su importe a Red Madre.
Puedes estar contenta porque con el importe de lo recaudado la asociación va a poder continuar con su labor de ayudar a esas madres que apuestan por la vida a pesar de las dificultades de todo tipo y, además, has visibilizado el trabajo de esta nuestra asociación.
Desde allí donde estás ahora y donde nos encontraremos, tenemos la certeza de que seguirás echando una mano a la asociación, estamos seguras de ello.
Este 12 de agosto, buena parte de Aragón vivirá en primera fila el primer eclipse total de Sol visible desde la Península Ibérica en más de un siglo. Ciencia, historia y fe se encuentran durante unos minutos en un cielo que ha despertado una expectación extraordinaria.
Hoy no será un atardecer cualquiera en Aragón. Miles de personas buscarán un horizonte despejado hacia el oeste, prepararán sus gafas de protección y esperarán a que, poco a poco, la Luna vaya cubriendo el disco solar. Hasta que, en buena parte de nuestra tierra, llegue la oscuridad.
El eclipse total de Sol de este miércoles 12 de agosto es el primero que puede contemplarse desde la Península Ibérica desde 1912. La franja de totalidad atraviesa España de oeste a este y pasa por buena parte de Aragón. En Zaragoza, la totalidad llegará entre las 20.29 y las 20.30 horas; en Teruel, entre las 20.31 y las 20.32. Huesca capital contemplará el fenómeno de manera parcial.
La expectación da una idea de la excepcionalidad del momento. Más de 3.000 personas forman parte este miércoles del operativo dispuesto en Aragón para garantizar la seguridad y atender los puntos de observación, mientras las reservas en los espacios oficiales superaban ya esta mañana las 11.000.
Pero en Aragón mirar hacia arriba nunca ha sido del todo extraño.
Una tierra acostumbrada a mirar al cielo
En el Pico del Buitre, a 1.957 metros de altitud, el Observatorio Astrofísico de Javalambre escruta habitualmente un cielo privilegiado. Allí trabaja el Centro de Estudios de Física del Cosmos de Aragón (CEFCA), dedicado a la investigación en astrofísica y cosmología y responsable de uno de los grandes observatorios científicos españoles. Muy cerca, en Arcos de las Salinas, Galáctica acerca ese mismo universo al público y se ha convertido estos días en uno de los lugares de referencia para vivir el eclipse.
El CEFCA lleva meses preparando este momento con actividades científicas, educativas y divulgativas. Galáctica ha organizado para los días 11 y 12 de agosto una experiencia específica en torno al eclipse, con observación guiada, talleres y participación de especialistas internacionales.
Pero la relación de Aragón con las estrellas viene de bastante más atrás.
Hace exactamente cinco siglos, en 1526, un sacerdote natural de Cella, Francisco Martínez Zarzoso, matemático, teólogo y astrónomo, publicó un tratado relacionado con un ecuatorio, un instrumento destinado a calcular la posición de los planetas. Tras su formación en París regresó a su pueblo y desarrolló allí su actividad científica. Quinientos años después, en la misma provincia de Teruel, sofisticados telescopios vuelven a mirar al cosmos desde Javalambre.
Hay algo hermoso en esa continuidad. La curiosidad ante el cielo no empezó con nosotros.
Y tampoco es ajena a la fe.
la bibliotecaria del Obispado de Teruel, Inmaculada Gómez, con el incunable en el que habla del eclipse de 1485. Fuente: Diario de Teruel.
Los astros no son dioses
El relato bíblico de la creación contiene una afirmación revolucionaria para el mundo antiguo. El Sol y la Luna no son divinidades. Son criaturas. El Génesis los llama simplemente los «dos grandes luceros», destinados a alumbrar el día y la noche (cf. Gn 1,16).
No hay que adorarlos. Tampoco temerlos.
Un eclipse no es un presagio ni anuncia ninguna desgracia. Sabemos por qué sucede, podemos calcularlo con extraordinaria precisión y somos capaces de conocer con años de antelación el segundo exacto en el que la Luna ocultará completamente el Sol sobre Zaragoza o Teruel.
Y saberlo no disminuye el asombro.
Quizá lo aumenta.
San Agustín de Hipona ya tuvo que enfrentarse en el siglo IV a quienes confundían el movimiento de los astros con supersticiones y predicciones sobre el destino de las personas. En su Carta 55, al hablar precisamente del Sol, la Luna y el curso de los tiempos, distingue entre la realidad natural y las «necias opiniones» que los hombres pueden construir alrededor de ella. Para Agustín, el problema no está en observar los astros, sino en atribuirles un poder que no tienen.
Más adelante explica que el cristiano puede servirse de la creación como signo capaz de conducir «de lo visible a lo invisible, de lo corporal a lo espiritual, de lo temporal a lo eterno».
Mil seiscientos años después, la intuición conserva toda su fuerza.
La ciencia nos explicará esta tarde qué está sucediendo en el cielo. La fe no necesita discutir esa explicación. Formula otra pregunta: ¿qué despierta en nosotros lo que estamos contemplando?
También hubo oscuridad en el Calvario
El cristianismo conoce bien la imagen de la luz que parece desaparecer.
Los tres Evangelios sinópticos narran que, durante la muerte de Jesús, la oscuridad cubrió la tierra desde la hora sexta hasta la hora nona (cf. Mt 27,45; Mc 15,33; Lc 23,44).
No es necesario identificar aquella oscuridad con un eclipse solar para comprender la enorme fuerza de la escena. Los Evangelios sitúan la creación entera ante la hora de la cruz. Mientras Cristo entrega la vida, llega la oscuridad.
Pero no termina ahí la historia.
Después de la noche llega la mañana de Pascua.
Quizá por eso la oscuridad de un eclipse puede resultar tan sugerente para una mirada cristiana. No porque esconda un mensaje secreto de Dios. No porque haya que buscar augurios entre los astros. Precisamente san Agustín advertía contra esa tentación.
Sino porque la naturaleza puede ofrecernos imágenes con las que pensar nuestra propia existencia.
Cuando lo oculto se hace visible
Durante la totalidad ocurre además algo fascinante. Al quedar cubierto el brillante disco solar puede contemplarse la corona, la atmósfera exterior del Sol, habitualmente invisible para nuestros ojos debido a la intensidad de su luz. Es uno de los motivos por los que los eclipses totales siguen teniendo un enorme interés para la investigación científica.
Lo que estaba allí todo el tiempo aparece precisamente cuando el Sol parece haber desaparecido.
La ciencia explica perfectamente por qué.
La fe puede recibirlo, sencillamente, como una imagen.
Porque también hay etapas de la vida en las que la luz parece ocultarse. Momentos en los que Dios parece silencioso, distante o incluso ausente. La experiencia cristiana nunca ha negado esas noches. Están en los salmos, en los profetas, en Getsemaní y en la cruz.
Pero que no veamos la luz no significa necesariamente que la luz haya dejado de estar ahí.
Durante unos segundos, esta tarde, el Sol desaparecerá sobre una parte de Aragón.
No se habrá apagado.
Seguirá estando exactamente donde estaba.
Y después volverá a brillar.
Crucifixión. Juan de Flandes. Museo Del Prado
Alzar la mirada
Dentro de unas horas habrá telescopios apuntando al cielo desde Javalambre. Habrá científicos tomando datos, fotógrafos buscando una imagen irrepetible, familias reunidas en los pueblos, aficionados que llevan años esperando este momento y miles de personas que simplemente levantarán la cabeza para dejarse sorprender.
Unos estudiarán el fenómeno. Otros se maravillarán. Muchos harán las dos cosas.
También el creyente puede hacerlo.
No necesita encontrar a Dios donde termina la explicación científica. Puede descubrir su huella precisamente en una realidad que la inteligencia humana es capaz de conocer: en las leyes de la naturaleza, en la inmensidad del universo, en su belleza y también en nuestra capacidad para preguntarnos por todo ello.
El eclipse pasará en poco más de un minuto.
Quizá lo que permanezca sea el asombro.
Porque, como canta el salmista, los cielos siguen proclamando la gloria de Dios.
Esta tarde Aragón tiene una oportunidad extraordinaria para comprobarlo.
Bastará con alzar la mirada.
Mirar al cielo, siempre con seguridad
La observación del Sol durante las fases parciales del eclipse debe realizarse únicamente con gafas o filtros específicamente homologados. Las gafas de sol convencionales, radiografías, cristales ahumados y otros métodos caseros no ofrecen protección suficiente y pueden provocar lesiones oculares graves. El Instituto Geográfico Nacional recomienda extremar las precauciones durante toda la observación.
Oración trinitaria ante el eclipse
Padre, Creador del cielo y de la tierra, esta tarde contemplamos el sol y la luna, obra de tus manos,
y nuestro corazón se llena de asombro.
¡Qué admirable es tu nombre en toda la tierra!
Jesús, Hijo eterno,
Luz verdadera que brilla en nuestras tinieblas, cuando la sombra cubra el sol, recuérdanos que ninguna oscuridad puede apagar tu presencia.
Espíritu Santo,
Aliento de vida y de toda la creación, abre nuestros ojos para descubrir tu misterio en este instante de belleza y silencio.
Padre, Hijo y Espíritu Santo, Trinidad santa, comunión eterna de Amor, que este eclipse nos enseñe que incluso cuando la luz parece esconderse, Tú sigues sosteniendo el universo y caminando con nosotros.
Que al levantar hoy los ojos al cielo aprendamos también a levantar el corazón hacia Ti.