El domingo 19 de noviembre la Iglesia celebra la
I Jornada Mundial de los Pobres. Una invitación que el Santo Padre dirige a
toda la Iglesia, así como a todos los hombres y mujeres de buena voluntad, para
que escuchen el grito de ayuda de los pobres.
“Precisamente hoy, cuando hablamos de
exclusión, vienen rápido a la mente personas concretas; no cosas inútiles, sino
personas valiosas. La persona humana, colocada por Dios en la cumbre de la
creación, es a menudo descartada, porque se prefieren las cosas que pasan. Y
esto es inaceptable, porque el hombre es el bien más valioso a los ojos de
Dios. Y es grave que nos acostumbremos a este tipo de descarte; es para
preocuparse, cuando se adormece la conciencia y no se presta atención al
hermano que sufre junto a nosotros o a los graves problemas del mundo… Hoy, en
las catedrales y santuarios de todo el mundo, se cierran las Puertas de la
Misericordia. Pidamos la gracia de no apartar los ojos de Dios que nos mira y
del prójimo que nos cuestiona… especialmente al hermano olvidado y excluido, al
Lázaro que yace delante de nuestra puerta. Hacia allí se dirige la lente de la
Iglesia.… A la luz de estas reflexiones, quisiera que hoy fuera la «Jornada de
los pobres»”.
(Papa
Francisco, 13 de noviembre de 2016)
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