Se celebraba esta fiesta
seguramente ya antes del siglo IV, para recordar que san Pedro estableció su
Cátedra en Roma.
Con la festividad de hoy se
quiso expresar, desde los inicios, la unidad de toda la Iglesia, que tiene su
fundamento en Pedro y en sus sucesores en la Sede romana.
Se celebra hoy la comunión
de todas las Iglesias locales con el obispo de Roma, sucesor de Pedro, el Papa,
que preside “en la caridad”.
El oficio de apóstol
continúa en sus sucesores, ya que el Papa es vicario de Pedro, “Petri
vicarium”.
Forma parte de este oficio
el ministerio de enseñar, que el Papa ejerce en su magisterio, ya sea ordinario
como solemne.
Oremos hoy intensamente por
el Papa Francisco y por sus intenciones.
Escribe san Ireneo: “La más
grande, más antigua y conocida por todos; la que fundaron y establecieron los
más gloriosos apóstoles Pedro y Pablo; con esta Iglesia, a causa de su origen
más excelente, debe necesariamente estar de acuerdo (en comunión) toda la
Iglesia, es decir, los fieles de todas partes” (III, 3, 2-3).
En la primera lectura se
lee la exhortación del apóstol Pedro a los presbíteros, ya que él pertenece
también al colegio de presbíteros que regía las iglesias en el primer siglo.
Reivindica para sí mismo el
título de “testigo de la pasión de Cristo”, garantía de la gloria futura.
Es un dato precioso y
conmovedor.
Exhorta a los presbíteros a
pastorear el rebaño de Dios con entrega generosa para aquellos que “les ha
tocado en suerte”.
La Iglesia, en sus
comunidades, es la herencia que el Señor les ha reservado.
Deben saber que su ser
pastores es reflejar las actitudes del verdadero y “supremo Pastor”, del cual
pueden esperar “la corona inmarcesible de la gloria”.
Esto mismo canta el Salmo:
“El Señor es mi Pastor, nada me falta”.
En el Evangelio, la
profesión de Pedro según el solemne relato de Mateo.
Sobre la roca de la fe de
Pedro el Señor edificará “su Iglesia”.
Sobre esa roca se asienta
la cátedra de Pedro.
El obispo de Roma es el
vicario de Cristo, el que preside en la caridad la comunión de todas las
Iglesias y signo visible de la unidad de la Iglesia.
La Cátedra del obispo de
Roma es realmente apostólica.

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