El día 10 de agosto de 1253 moría en Asís, en el convento de san Damián, santa Clara: tenía sesenta años.
Cuarenta años atrás había hecho profesión de vida evangélica después de haberse convertido, en plena juventud, escuchando la exhortación cuaresmal de san Francisco.
El "Poverello" había predicado que, para obtener la plena libertad, hay que desprenderse de las riquezas y cosas materiales.
El Domingo de Ramos de 1212, en la catedral de Asís, emocionada de amor, no pudo tomar la palma y el obispo fue donde ella y se la en- tregó.
Aquella misma noche salió de la casa paterna camino de la Porciúncula, donde Francisco vivía paupérrimamente con los primeros compañeros.
Ellos salieron a recibirla con antorchas y cantos de alegría.
San Francisco recibió sus propósitos de vivir la pobreza y la tonsura, pero sólo después de muchas dificultades e incomprensiones, sobre todo por parte de su propia família, finalmente se estableció en la pequeña iglesia de San Damián.
Allí fundó la primera comunidad de "Damas pobres".
Amaba la pobreza, ya que la identificaba con Jesús; a tal efecto, pidió al Papa el privilegio de la santa pobreza.
Le escribió pidiendo la exención de la dote: "Le suplico que no me absuelva ni me libere de la obligación que tengo de ser pobre como Jesucristo".
Santa Clara es reflejo de san Francisco y su discípula más querida.

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