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martes, 31 de enero de 2023

SAN JUAN BOSCO

 


Sus últimas recomendaciones fueron: "Propagad la devoción a Jesús Sacramentado y a María Auxiliadora y veréis lo que son los milagros. Ayudad mucho a los niños pobres, a los enfermos, a los ancianos y a la gente más necesitada, y conseguiréis grandes ben- diciones y ayudas de Dios. Os espero en el Paraíso".

Cuarenta mil personas desfilaron ante su cadáver en la iglesia, y sus funerales fueron una especie de cortejo triunfal: toda la ciudad de Turín salió a la calle durante tres días a honrar a "Don Bosco" por última vez.

Gran pedagogo, se le conoce como "padre y maestro de la juventud".

Es el fundador de la extensa familia salesiana.

Murió tal día como hoy de 1880.

Su cuerpo se conserva incorrupto en la Basílica de María Auxiliadora de Turín.

 

 

Misa: Heb 12, 1-4; Sal 21, 26b-27. 28 y 30. 31-32; Mc 5, 21-43

 

 

Según la crítica textual, los dos relatos se transmitieron juntos: la curación de la hemorroísa y la resurrección de la hija de Jairo.

Ésta tenía la misma edad que años hacía que la mujer estaba enferma.

Hay que admirar la fe de la desvalida mujer que se acerca anónimamente al Señor, pues su enfermedad la hacía impura ante los demás.

Parece una fe poco ilustrada, pero es sublime: tocar el vestido del Señor como el más humilde gesto de súplica.

Exhausta por la pérdida de sangre, se siente mirada por el Señor y cuen- ta humildemente su verdad.

Jesús le da el nombre de "hija", que conlleva una gran connotación afectiva y paternal, pues la devuelve a la vida.

Entretanto, también el jefe de la sinagoga se presenta para que el Señor imponga las manos sobre su hijita moribunda.

Jesús le dice que no tenga miedo, que tenga fe.

Acompañado únicamente por los tres apóstoles que serán testigos de la gloria del Tabor y de la agonía de Getsemaní, entra en la casa desbordada de llantos.

Jesús manda callar y echa fuera a todos,  como a los mercaderes del Templo: ¿cómo puede haber luto si entra la misma Vida?

Una vida que regala a la pequeña entregándola a sus padres, a sus juegos, a su instrucción, "les dijo que dieran de comer a la nina".

El relato tiene un claro significado pascual.

Es admirable la fe de la hemorroísa y de Jairo.

Ambos pueden decir, como Paul Claudel: "No me queda nada, sólo las rodillas para rezar".

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