Mi Primera Comunión, mía y
de mi hermano, recuerdo que estábamos totalmente preparados para recibir a
Jesús y anhelaba que llegase ese día más que nada.
Pensar que Jesús entraría
dentro de mí, era algo que me parecía mágico, sorprendente; tenía que abrirle
mi corazón para que Él pudiese llegar a mí. Claro que estaba abierto con toda
la inocencia y amor de un niño de seis años. La tarde de antes recibí el
Sacramento de la Penitencia. No protesté en nada después de recibir absolución.
Ahora que medito sobre mi
infancia y sobre mi comportamiento veo que quizás era demasiado responsable
para ser tan niño.
Han pasado ya, muchos años ...
El Día del Señor. Mis
recuerdos se llenan de un calor sofocante, el hábito, rosario, misal, los
guantes... En la fila sin mirar hacia atrás con las manos juntas y con
corrección, una sed insoportable. Ahora sonrió, pero ese día... ni protesté porque todo ese
sacrificio era para Jesús.
Y el catecismo nos lo sabíamos
enterito.
Feliz
aniversario.
P.D. Lo que es la vida… mi
futura mujer y mi futuro cuñado, estaban en el mismo grupo de niños que
recibimos la Primera Comunión. Y
coincidencias de la vida, al cabo de los años, coincidimos en la misma Iglesia
para administrarnos el sacramento del Matrimonio….
M. Y. I.
No hay comentarios:
Publicar un comentario