Señor,
Tú conoces mejor que nadie
nuestras
distracciones.
Tú
sabes lo que nos seduce continuamente.
Tú
estás bien informado
de lo
que nos aparta de Ti,
de las
luces de colores
que nos
alejan de tu senda,
de las
ofertas de felicidad, bienestar,
prestigio,
reconocimiento, valoración,
eficacia
e imagen.
Vivimos
tentados por mil ofertas
que se
cuelan en nuestro hogar,
por
llamadas de teléfono, planes,
rebajas,
viajes o tareas…
todo
ello para entretener el tiempo,
para
vivir sin sentido,
para
agobiarnos y correr,
para
quejarnos después del estrés
y de lo
que hacemos,
en vez
de disfrutar despaciosamente
de la
vida.
Hemos
de ser los primeros en tener lo último,
queremos
responder a todo l
o que
se espera de nosotros,
tenemos
en nuestra mente
una
fantasía de omnipotencia,
de
perfección como padres, hijos,
trabajadores
o amigos.
Y todo
ello hace que vivamos vacíos
de
tanto correr,
de
tanto llenar nuestra agenda
de
cosas y prisas.
Tú nos
invitas a ser los dueños
de
nuestra vida,
a no
dejarla en manos de cualquiera,
a no
gastarla tontamente en lo que no llena,
a
volcarnos del todo en el momento presente,
con
toda nuestra capacidad de amar,
y toda
nuestra posibilidad
de
crear y de gozar.
Hemos
sido tentado como Tú,
y nos
hemos dejado seducir, hasta hoy…
pero
estamos a tiempo de pedirte ayuda,
para
seguir tu camino, y vivirlo contigo,
para
elegir la Vida, el detalle, la sonrisa,
la
oración el apoyo, la justicia y tu Amor.
Hoy
comienzo contigo… no me dejes, Señor.
Mari Patxi Ayerra
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