LUNES
SAN ISIDORO, obispo y doctor de la Iglesia
Nació en Sevilla en el año 556.
Era el menor de cuatro hermanos, todos los cuales
fueron santos y tres de ellos
obispos: San Leandro, San Fulgencio y Santa Florentina.
Al morir Leandro, lo reemplazó Isidoro como obispo de Sevilla, y duró 38 años ejerciendo
aquel cargo, con gran brillo y notables éxitos.
Poseía una de las mejores bibliotecas.
Él, como san Gregorio y san Agustín, experimentó la
tensión entre el deseo de la vida contemplativa y sus responsabilidades como obispo.
No eran tiempos fáciles.
El conocimiento tanto de la cultura pagana como cristina de Isidoro era enciclopédico.
Las "Etimologías" son casi una recopilación de toda la
ciencia de su tiempo.
Su influencia fue muy
grande.
San Isidoro es como un puente entre la
Edad Antigua que se acababa y la Edad Media
que empezaba.
Fue la figura principal
en el Concilio de Toledo (año 633) donde se le
llamó "Ilustre maestro de nuestra época y gloria de la Iglesia católica".
Se dedicó a la predicación.
Su amor a los pobres era inmenso, y como sus
limosnas eran tan generosas, su casa se veía continuamente visitada por gentes
necesitadas que llegaban a pedir y recibir ayudas.
De todas las ciencias, la que más le agradaba y más
recomendaba era el estudio de la Sagrada Biblia.
Cuando sintió que iba a morir, pidió
perdón públicamente por todas
las faltas de su vida pasada y
suplicó al pueblo que rogara por él a
Dios.
Murió a la edad de
80 años, el 4 de abril del año 636.
La liturgia hispánica celebra su solemnidad el día 22
de diciembre, fecha de la traslación
de sus reliquias a la Colegiata de León
que lleva su nombre.
La primera lectura es un fragmento de la Primera
carta a los Corintios,
del llamado "discurso de la Cruz".
La fe no
se apoya en la sabiduría de los hombres,
sino en el poder de Dios.
Es siempre
"ciencia de la cruz".
La sabiduría de
Dios es, dice el apóstol, "divina, misteriosa, predestinada por
Dios antes de todos los siglos para
nuestra gloria".
La sabiduría de Dios es Jesucristo.
Él es la divina Sabiduría
revelada, a la cual, ninguno de los príncipes
de este mundo, si la hubiesen
conocido, nunca hubieran crucificado.
Toda la sabiduría de san Isidoro bebe de la sabiduría de Dios manifestada en Cristo.
La contemplación de lo divino la manifestó, en la Iglesia y como obis- po, como luz para el mundo.
Así brilló su
luz, como canta el verso aleluyático.
El Salmo responsorial pertenece al corazón amante del Pontífice santo.
De Isidoro se puede decir que es más docto que todos
los maestros porqué meditó los preceptos
del Señor.
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MARTES
El Evangelio, según el relato de los Hechos, llega
a Antioquía, la gran ciudad, donde es predicado a "los griegos",
los paganos de cultura y religión helenística.
Bernabé es enviado desde Jerusalén y se alegra de
la gracia del Señor, que actuaba también en los paganos.
A su vez, él va a buscar a Saulo y ambos misionan
la Iglesia de Antioquía, "donde los creyentes son llamados por vez
primera con el nombre de cristianos".
Según algún exegeta, esta denominación, "cristianos",
era un nombre despreciativo por parte de los judeocristianos.
Espiritual y teológicamente, significa que formamos
parte de su nombre, del nombre del Señor, ya
que somos de Él, somos suyos.
En el gran
Salmo de Sión, Salmo 86, la Iglesia es la nueva Sión, la Esposa, llamada a ser madre
de los pueblos y donde brotan las
fuentes del Bautismo que hacen a los hombres
y mujeres hijos e hijas de Dios: "Todas
mis fuentes están en ti".
En el Evangelio,
se concluye el discurso
de "Jesús, buen pastor".
Cuando los judíos
le preguntan si Él es el Mesías, dice que
sí, repite su condición de pastor que da la vida y añade una palabra altísima desde la cristología: "Yo y el Padre somos uno".
Nadie jamás en la historia ha pronunciado algo así.
Esto pasó en Jerusalén,
"el día de la Dedicación del templo", en invierno.
La palabra "pastor Bueno" "kalós"
se puede traducir también como "pastor bello".
Desde la teología
estética se puede entender esto como expresión de que Jesús enamora y
seduce por su amor entregado.
Así lo entendió San Juan de la Cruz en sus versos:
"Un pastorcico solo está penado (…) del pecho del amor muy lastimado".
MIÉRCOLES
Se omite la noticia de la persecución de Herodes y
la muerte de Santiago, también cómo Pedro es liberado por un ángel y la luz ilumina las tinieblas de su cárcel.
El pasaje que escuchamos es el inicio de "los hechos de Pablo" y el principio del primer viaje
apostólico: Bernabé y Saulo son "apartados", puestos
aparte, por el Espíritu Santo, en medio de la comunidad de Antioquía, para la
obra que el mismo Espíritu les confiaba.
La comunidad, por la oración, el ayuno y la imposición
de las manos, casi disputa el envío misionero.
La barca de los misioneros zarpa hasta Chipre y
desde allí a Salamina.
El viento del Espíritu les acompaña.
Contemplando aquella embarcación donde iban Pablo y
Bernabé, canta el Salmo: "Oh Dios que te alaben los pueblos".
Los pueblos que serán
evangelizados y que conocerán
la salvación.
En el Evangelio, Jesús insiste en el hecho de que
creer en Él es creer en el Padre, y de
que sus palabras no son suyas, pertenecen
al Padre, ya que Él es su Palabra.
Jesús vive su misión en una total obediencia al Padre.
También asegura que Él ha venido al mundo como luz, y, así, el
que cree en Él no queda en las tinieblas.
Y dice más: "No he venido para juzgar el mundo, sino para salvar al mundo".
Sin embargo, su Palabra será juicio para el mundo.
JUEVES
SANTA CATALINA DE SIENA, virgen y doctora de la
Iglesia Patrona de Europa
Santa Catalina de Siena murió en
Roma, en el año 1380, a la edad de treintaitrés años.
Se entregó desde
muy joven a Dios, renunció al
matrimonio y se incorporó a la Tercera Orden de Santo Domingo.
Vivió profundísimas experiencias espirituales y místicas que transparentó en una vida penitente y caritativa.
También recibió el don de profecía y denunció toda forma de mundanidad en la Iglesia.
Trabajó por su unidad en tiempos del "cisma de occidente"
y luchó por el retorno de los
sucesores de Pedro a Roma.
De su fecundidad espiritual y mística es fruto la obra "Diálogo con la
Divina Providencia", así
como el compendio de su extenso
epistolario.
Incomprendida por
algunos y entendida por muchos, creó una
escuela de discípulos llamados "encatalinados",
"incaterinati".
Fue declarada "Doctora de la Iglesia"
por san Pablo VI, Papa, junto con Santa Tere- sa de Jesús, el 4-10-1970; y por
razón de su servicio a la unidad de
la Iglesia y a la unión de los pueblos,
fue declarada "co-patrona
de Europa" por san Juan Pablo II,
Papa, junto con santa Brígida
de Suecia y santa
Teresa Benedicta de la Cruz, el 1-10- 1999.
Es patrona de Italia junto con san Francisco de Asís.
Santa Catalina de Siena forma parte de los
pequeños y humildes de corazón a
quienes el Padre ha querido revelar los misterios
del Reino.
Ella por la oración, la gracia y la
penitencia se introdujo en el conocimiento mutuo que tienen
el Padre y el Hijo.
De esta forma recibió la sabiduría, como don de lo alto, que ejerció en su mística y en su profecía.
También en su amor a los pobres.
Como doctora de
la Iglesia, esto es, "maestra de la
Iglesia universal",
recibió la sabiduría divina como don
para ser entregado a la Iglesia de todos los tiempos.
En su "Epistolario", en el "Diálogo de la Divina Providencia" y en la
colección de "oraciones"
de la santa, alude a la sangre preciosa de Cristo, recibida
como don de redención
en el Bautismo y en la Confesión.
La Sangre preciosa del Señor ocupa un lugar
central en su mística.
La Sangre vista
como el símbolo más alto del amor del
Señor entregado en la Cruz.
Por esa razón
el epígrafe de la primera lectura subraya la afirmación de la perícopa de la primera carta de san Juan: "La
sangre de Cristo nos limpia de
nuestros pecados".
Comprendió que todos los males del mundo
y de la Iglesia vienen
del pecado.
También aprendió el valor incomparable
de la sangre de Cristo, como precio de
la redención, y desde esta comprensión
íntima y esponsal, exhortó y oró por la conversión de los pecadores, la
purificación de la Iglesia… queriendo devolver la belleza a la Esposa de
Cristo, en sus pastores y fieles.
Santa Catalina vivió en la luz y en la verdad del Señor.
VIERNES
En la lectura de los de los Hechos se
acaba de escuchar la predicación de Pablo en la sinagoga de Antioquía de Pisidia.
Con esas o parecidas palabras los apóstoles predicaban la Resurrección de Jesús.
Es realmente el anuncio del "kerigma pascual", Muerte,
Sepultura y Resurrección.
Jesús es el cumplimiento y la plenitud del camino de Israel como pueblo de Dios: éste era su destino y su vocación.
La predicación de Pablo culmina con la solemne citación del Salmo mesiánico por excelencia, el Salmo 2: "Tu eres mi hijo, yo te he engendrado hoy".
La asamblea, gozosa y admirada, canta el mismo Salmo utilizando este versículo
como aclamación responsorial.
En el Evangelio, la comunicación íntima de Jesús en
la sobremesa de la Cena de Pascua.
Escuchamos cómo Jesús se despide de los suyos, pero que pronto "vol- vera", en la donación del
Espíritu Santo, para llevarnos a lo
largo del camino de la existencia
donde Él està, en el seno de Dios.
Cuando Tomás lúcidamente
le pegunta que si no saben a dónde va, tampoco
pueden saber el camino, Jesús le responde:
"Yo soy el camino,
y la verdad, y la vida.
Nadie va al Padre, sino por mí".
SÁBADO
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"Al sábado siguiente, casi toda la ciudad quiere escuchar la Palabra
de Dios", predicada por Pablo en la sinagoga.
Los judíos, irritados
ante el éxito de esta
predicación, provocaban a los misioneros con injurias y blasfemias.
Ante la cerrazón de los israelitas, Pablo y Bernabé proclaman: "Ciertamente
que también los paganos son considerados dignos de la vida eterna".
Como un recuerdo
de las palabras de Jesús en
la parábola de Mateo: "el reino de Dios os será quitado y será dado a
una nación que produzca sus Frutos" (Mt 21, 43).
Los gentiles se llenan de alegría al saberlo, una
alegría que era una manifestación
del Espíritu Santo en ellos.
Es importante observar que el término "palabra de Dios" significa
aquí el anuncio de la Muerte y de la
Resurrección de Cristo.
El acontecimiento pascual es la Palabra, última y definitiva de Dios. Finalmente, los misioneros, a causa de la agitación de los judíos, tienen que irse: "se sacuden el polvo de los pies como dijo el Señor (Mt 10,14) para no guardar rencor contra ellos.
En el Evangelio, la comunicación más alta
de Jesús, jamás
concebida por nadie:
"Quien me ha visto a mí ha visto al Padre".
Jesús es el icono perfectísimo del Padre. Jesús lo dice sencillamente así. No dice
"quien me ve adivina que soy el Hijo del Padre", sino "ve al Padre".
Pues el Padre
no está "al lado"
o "detrás de" Jesús: está todo "en Él", como Él está todo
"en el Padre".
No puede ser más sublime.
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