SANTOS PABLO MIKI y COMPAÑEROS,
mártires
Hacemos memoria piadosa
hoy de los "mártires
de Japón".
Los compañeros mártires de San
Pablo Miki formaban un grupo de veintiséis integrado por sacerdotes, religiosos,
jesuitas y franciscanos, y laicos.
Entre estos últimos, tres
chicos de trece años que ayudaban como acólitos en las celebraciones.
Fueron crucificados en la cima de Nagasaki.
Con entereza admirable, se animaban mutuamente y entregaban sus vidas
a Dios.
San Pablo Miki, japonés, desde la
cruz, como si fuera una cátedra, predicaba que Cristo es el verdadero Salvador del mundo: "el único
camino de salvación es el que tienen
los cristianos".
A semejanza del Señor,
unos soldados dieron fin a su martirio con lanzas,
mientras el pueblo exclamaba: "Jesús, María".
Oremos hoy por las Iglesias de
Asia.
Misa: Gén 1, 1-19; Sal 103, 1-2a. 5-6. 10 y 12. 24 y 35c; Mc 6, 53-56
En el Evangelio Jesús y los discípulos retornan al
mismo lugar de partida,
Genesaret.
Los discípulos van ahora con el Señor, no solos.
Ellos no lo habían reconocido durante la travesía, pero la gente sí: esperar al Señor es la condición para reconocerle.
De nuevo, el gentío acude de todas
partes con sus enfermos: los llevan
allí
porque los aman y su vida les importa.
Los ponen en un lugar de confluència,
"en la plaza" e interceden por ellos pidiéndole tocar el borde de su vestido.
Es el manto de la oración,
el "tal·lit":
el manto de oración
de los hijos de la Alianza.
Nadie como Jesús había llevado el manto de la oración,
símbolo de la Palabra y de la presencia de Dios,
con tal dignidad.
Vienen con la fe del Antiguo
Testamento para abrirse al Mesías con una fe inicial,
pero suficiente.
Jesús actúa en medio de ellos:
bendice, cura, consuela.
¡Qué imagen más preciosa!
El Hijo amado del Padre en medio del dolor del mundo para que se cumpla la
profecía: "El llevó nuestras
enfermedades y sufrió nuestros dolores" (Is
53,4).
No aplica ungüentos, no diagnostica enfermedad ninguna; su sola
presencia es sanadora, como cantará san Juan de la Cruz: "con sola su figura vestidos
los dejó de hermosura".
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