PÁGINA PRINCIPAL

lunes, 6 de febrero de 2023

SAN PABLO MIKI

 


SANTOS PABLO MIKI y COMPAÑEROS, mártires

 

Hacemos  memoria piadosa hoy de los "mártires de Japón".

Los compañeros mártires de San Pablo Miki formaban un grupo de veintiséis integrado por sacerdotes, religiosos, jesuitas y franciscanos,  y laicos.

Entre estos últimos, tres chicos de trece años que ayudaban como acólitos en las celebraciones.

Fueron crucificados en la cima de Nagasaki.

Con entereza admirable, se animaban mutuamente y entregaban sus vidas a Dios.

San Pablo Miki, japonés, desde la cruz, como si fuera una cátedra, predicaba que Cristo es el verdadero Salvador del mundo: "el único camino de salvación es el que tienen los cristianos".

A semejanza del Señor, unos soldados dieron fin a su martirio con lanzas, mientras el pueblo exclamaba: "Jesús, María".

Oremos hoy por las Iglesias de Asia.

 

Misa: Gén 1, 1-19; Sal 103, 1-2a. 5-6. 10 y 12. 24 y 35c; Mc 6, 53-56

 

En el Evangelio Jesús y los discípulos retornan al mismo lugar de partida,

Genesaret.

Los discípulos van ahora con el Señor, no solos.

Ellos no lo habían reconocido durante la travesía, pero la gente sí: esperar al Señor es la condición para reconocerle.

De nuevo, el gentío acude de todas partes con sus enfermos: los llevan allí porque los aman y su vida les importa.

Los ponen en un lugar de confluència, "en la plaza" e interceden por ellos pidiéndole tocar el borde de su vestido.

Es el manto de la oración, el "tal·lit": el manto de oración de los hijos de la Alianza.

Nadie como Jesús había llevado el manto de la oración, símbolo de la Palabra y de la presencia de Dios, con tal dignidad.

Vienen con la fe del Antiguo Testamento para abrirse al Mesías con una fe inicial, pero suficiente.

Jesús actúa en medio de ellos: bendice, cura, consuela.

¡Qué imagen más preciosa!

El Hijo amado del Padre en medio del dolor del mundo para que se cumpla la profecía: "El llevó nuestras enfermedades y sufrió nuestros dolores" (Is 53,4).

No aplica ungüentos, no diagnostica enfermedad ninguna; su sola presencia es sanadora, como cantará san Juan de la Cruz: "con sola su figura vestidos los dejó de hermosura".

No hay comentarios:

Publicar un comentario