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domingo, 23 de febrero de 2025

EL CORAZÓN Y LA PALABRA


Tiene que existir una correspondencia entre el corazón y         la palabra.

Con razón hemos escuchado del Señor esta sentencia: "De lo que rebosa      el corazón habla la boca".

Esto se realiza           plenamente en Jesús, Él es la expresión    exacta como Verbo de lo que habla el Padre.

Sólo si tenemos el Espíritu Santo dentro del corazón, como vivencia transformadora de nuestra vida, el corazón desbordado del amor de Dios se manifiesta  en las palabras.

Nadie puede  atreverse a decir palabras sobre Dios si su       misterio de amor no está presente dentro del corazón "ex abundantia cordis".

De igual manera las otras sentencias del      E   v    a    n   g   e    l    i    o                  de hoy: sólo el que ve espiritualmente puede corregir a los demás, ya       que "un ciego no puede guiar a otro ciego".

Si queremos ser guías de los demás sin habernos ajustado a la medida de Cristo, fracasamos y podemos caer en el mismo   hoyo.

Si uno pretende esto puede merecer el nombre de hipócrita.

Si el amor de  Dios está en nuestro corazón podemos acompañar a los demás y llegamos  a ser el árbol que da mucho fruto.

La sentencia: "Cada árbol se conoce por su fruto" significa cada existencia cristiana, ya que por los frutos que da, se sabe si lleva el amor de Dios.

Resuena también   preciosa la otra sentencia: "El hombre bueno, de la bondad que   atesora  en su cora zón, saca el bien".

Un bien que participa de la bondad de Dios, que es bondad infinita.

Los frutos de bondad y de justicia    son    cantados    en    el    Salmo:    "En    la   vejez   seguirá dando fruto y estará lozano  y frondoso".

San Pablo, habiendo anunciado la victoria pascual de Jesucristo, exhorta al trabajo apostólico.

Ser cristiano es una tarea a realizar: "Entregaos siempre sin reserva a la obra del Señor".

Si   nuestro trabajo es "en el Señor" nunca es  en vano.

Huelga decir que el árbol que ha dado el mejor fruto es el árbol de      la santa Cruz: "Nulla talem silva profert, flore, fronde, germine", "Jamás el bosque     dio mejor tributo en hoja, en flor y en fruto".

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