Con motivo de la proclamación por el papa León XIV del Año Jubilar en conmemoración del VIII Centenario del tránsito de San Francisco de Asís, la tradicional VIGILIA DE PENTECOSTÉS tendrá lugar el próximo sábado, 23 de mayo, a las 20:00 horas, en la iglesia conventual franciscana de Teruel.
La colecta se destinará a los cristianos de Tierra Santa, como signo de comunión y cercanía, y la celebración continuará con una cena fraterna.
La delegación de Apostolado Seglar os invita a unirnos todos en oración para que, como san Francisco, nos dejemos guiar por el Espíritu Santo y, así, descubramos a lo que el Señor nos llama.
El pasado viernes, el programa La Linterna de la Iglesia de COPE emitió un reportaje de la periodista Ana Medina dedicado al futuro Centro de Escucha de la Diócesis de Teruel y Albarracín, una iniciativa que nace como compromiso diocesano en el marco del Jubileo de la Esperanza.
El espacio radiofónico puso el acento en la importancia de la escucha como herramienta fundamental en la vida cristiana, subrayando que este término aparece hasta 19 veces en el Documento Final del Sínodo de la Sinodalidad. Escuchar, tal como se destacó en el programa, es un auténtico arte que nos ayuda a sentirnos hermanos, a acompañarnos en el dolor y a afrontar juntos las dificultades de la vida.
El Centro de Escucha, que comenzará su actividad previsiblemente esta próxima Pascua, ofrecerá atención gratuita a personas que atraviesan situaciones de sufrimiento como el duelo por la pérdida de un ser querido, problemas de pareja o familiares, soledad, enfermedad o crisis personales. Su coordinador, Enrique Marco Iserte, explicó durante la entrevista que el objetivo es “crear un espacio donde quienes viven momentos complejos puedan encontrar un lugar de acompañamiento, desahogo y escucha, que les ayude a afrontar su realidad desde nuevas perspectivas”.
Este proyecto se integra en la Red de Centros de Escucha San Camilo, formada ya por más de cuarenta centros y una unidad móvil de intervención en duelo, coordinados por el Centro de Humanización de la Salud de los religiosos camilos. Valentín Rodil, psicólogo responsable de la unidad móvil, destacó en el programa que la Iglesia, a través de estas iniciativas, “se convierte en una oreja samaritana que acompaña a los heridos del camino, especialmente a quienes sufren soledad, crisis vitales o duelos profundos”.
El reportaje también puso de relieve la formación específica que están recibiendo los voluntarios, con el fin de ofrecer un servicio responsable, seguro y profesional. “No se trata de aconsejar ni de predicar, sino de ayudar a las personas a desenredar los nudos de su vida desde sus propias decisiones”, señaló Rodil.
Enrique Marco recordó además que vivimos en una sociedad marcada por “soledades no elegidas y dolores que no siempre se pueden compartir”, por lo que el Centro de Escucha quiere ser un espacio cristiano de encuentro, compasión y acogida, donde las personas puedan sentirse escuchadas sin juicio.
El programa concluyó subrayando que, aunque aprendemos a hablar y a escribir, nadie nos enseña a escuchar, siendo esta una de las habilidades más terapéuticas y profundamente cristianas. Una escucha atenta, confidencial y empática que se convierte en verdadero signo de la cultura del encuentro que promueve la Iglesia.
La Diócesis de Teruel y Albarracín clausuró ayer el Jubileo de la Esperanza con una eucaristía celebrada a las 17:00 horas en la Catedral de Teruel. La misa, presidida por el Administrador Diocesano, don Alfonso Belenguer, coincidió con la fiesta de la Sagrada Familia y se convirtió en una acción de gracias por un Año Santo que ha marcado profundamente la vida de la diócesis.
En su homilía, don Alfonso invitó a la comunidad diocesana a “guardar todo en el corazón, como hacía la Virgen”, subrayando que el primer sentimiento con el que se cerraba el Jubileo debía ser el agradecimiento por “todo lo que hemos recibido del Señor, de la Iglesia, de nuestras parroquias y comunidades”. Recordó que las iniciativas, celebraciones y encuentros vividos durante este año han sido “frutos de oración, de conversión, de compromiso y de caridad”, y auténticas “semillas de esperanza” para el presente y el futuro de la diócesis.
Un año celebrado en comunidad
El Jubileo de la Esperanza comenzó el 19 de enero con la apertura del templo jubilar en la Catedral de Albarracín, en una celebración presidida por el obispo José Antonio Satué y organizada por el arciprestazgo de Albarracín-Jiloca. Desde entonces, la diócesis ha vivido este Año Santo como un tiempo compartido de fe, oración y compromiso.
Entre las propuestas más significativas destacó el Itinerario Jubilar de la Esperanza, un recorrido espiritual y social por distintos lugares de la ciudad —desde la iglesia de los Franciscanos hasta la ermita de la Virgen del Carmen, junto al Centro Penitenciario— que quiso hacer visible una esperanza encarnada en la enfermedad, el dolor y la exclusión.
Del 23 al 25 de mayo, el congreso «La Esperanza, Emergencia Social», celebrado en el Centro Cultural San Julián, reunió a especialistas de distintos ámbitos que reflexionaron sobre la necesidad urgente de recuperar la esperanza en una sociedad marcada por la fragilidad y la incertidumbre.
Peregrinar, celebrar y vivir la fe
La dimensión peregrina del Jubileo se expresó en la peregrinación diocesana a Cantavieja con motivo del Corpus Christi, el 22 de junio, y en la celebración jubilar del 31 de agosto en el santuario de la Virgen de la Aliaga, en Cortes de Aragón. A ello se sumaron las confirmaciones conjuntas celebradas en la Catedral de Teruel, Albarracín y Cantavieja, como signo de comunión y vida eclesial compartida.
El horizonte universal estuvo presente en la peregrinación diocesana a Roma a finales de octubre, en la que más de 80 fieles participaron en la experiencia jubilar junto a peregrinos de todo el mundo.
Un Jubileo que deja huella
En su homilía de clausura, don Alfonso recordó que la esperanza cristiana “no defrauda” porque nace del amor de Dios derramado en nuestros corazones y se apoya en la confianza plena en Dios, en la Iglesia y en los hermanos. “Es un camino que no se puede interrumpir”, afirmó, animando a la diócesis a seguir avanzando “bien apretados a la cruz de Cristo y anclados en la virtud de la esperanza”.
El Jubileo ha querido dejar frutos duraderos, como la creación del Centro de Escucha Esperanza, que ofrecerá acompañamiento a personas en situaciones de sufrimiento, vulnerabilidad o duelo. Este nuevo recurso pastoral comenzará su actividad tras la Pascua de 2026, integrado en la Red de Centros de Escucha coordinada por el Centro de Humanización de la Salud de los religiosos camilos.
Acción de gracias y compromiso renovado
La celebración coincidió con la fiesta de la Sagrada Familia, una referencia que don Alfonso destacó de manera especial al recordar la grandeza de la familia como lugar donde se recibe la vida y la fe, y como imagen de la comunidad cristiana, “la familia de Dios”. Invitó a querer, agradecer, ayudar y defender a la familia, consciente de que en ella se sostienen la esperanza y la transmisión de la fe.
Con esta eucaristía de clausura, la diócesis dio gracias por un año de gracia y renovó su compromiso de seguir anunciando y viviendo la esperanza cristiana, acompañando con cercanía y consuelo a una sociedad que necesita signos creíbles de fe y esperanza.
La Diócesis de Teruel y Albarracín vivirá este domingo 28 de diciembre un momento especialmente significativo con la clausura del Jubileo de la Esperanza, que se celebrará con una eucaristía a las cinco de la tarde en la Catedral de Teruel, presidida por el Administrador Diocesano, Alfonso Belenguer.
La celebración coincide con la fiesta de la Sagrada Familia, jornada en la que la Iglesia celebra la Jornada de la Familia, que este año tiene como lema «Matrimonio, vocación de santidad». No obstante, la clausura jubilar será el eje central de una celebración que pondrá broche final a un Año Santo intenso y profundamente marcado por la vivencia comunitaria de la esperanza.
Un Jubileo vivido en clave diocesana
El Jubileo de la Esperanza ha sido para nuestra diócesis un tiempo de gracia que se ha concretado en numerosas iniciativas pastorales, celebrativas y sociales, pensadas para acercar la esperanza cristiana a todos los rincones del territorio y a todas las realidades humanas.
El domingo 19 de enero, la Catedral de Albarracín abrió sus puertas como templo jubilar. La celebración, organizada por el arciprestazgo de Albarracín-Jiloca, estuvo presidida por el Obispo de la diócesis, José Antonio Satué, y contó con una amplia participación del presbiterio y de los fieles.
Dentro del marco del Año Santo Romano 2025, el obispo propuso además un Itinerario Jubilar de la Esperanza, concebido como un recorrido espiritual y social por lugares especialmente significativos de la ciudad de Teruel. Este itinerario, inaugurado el domingo 6 de abril, parte de la iglesia de los Franciscanos, pasa por el Hospital San Juan de Dios y el Hospital San José, y culmina en la Ermita de la Virgen del Carmen, junto al Centro Penitenciario, poniendo de relieve una esperanza encarnada en el sufrimiento, la enfermedad y la exclusión.
Del 23 al 25 de mayo, Teruel acogió el Congreso “La Esperanza, Emergencia Social”, celebrado en el Centro Cultural de San Julián. Promovido por la diócesis, el encuentro reunió a especialistas del ámbito de la salud mental, la sociología, la espiritualidad, la filosofía y el periodismo, que reflexionaron sobre la urgencia de recuperar la esperanza en un contexto social marcado por la fragilidad y la incertidumbre.
Mesa redonda «La esperanza, ¿emergencia social del siglo XXI?»
Peregrinaciones, celebraciones y compromiso pastoral
El Jubileo se expresó también en clave peregrina. El 22 de junio, coincidiendo con la solemnidad del Corpus Christi, se celebró la peregrinación diocesana a Cantavieja, coordinada por la Delegación de Apostolado Seglar y la parroquia de la localidad. A ello se sumó la gran celebración jubilar del 31 de agosto, en el Santuario de la Virgen de la Aliaga, en Cortes de Aragón, presidida por el obispo diocesano.
A lo largo del año tuvieron lugar además confirmaciones conjuntas de los distintos arciprestazgos en la Catedral de Teruel, en Cantavieja y en Albarracín, reforzando la dimensión comunitaria del Jubileo.
El horizonte universal de la Iglesia estuvo presente en la peregrinación diocesana a Roma, a finales de octubre, en la que participaron más de 80 peregrinos de nuestra diócesis, compartiendo la experiencia jubilar con fieles de todo el mundo.
Mirando al futuro, la diócesis ha querido que el Jubileo deje también un fruto duradero. Por ello, se ha anunciado la creación del Centro de Escucha Esperanza, un servicio diocesano de acompañamiento a personas que atraviesan situaciones de sufrimiento, vulnerabilidad o duelo. El centro, que comenzará su actividad pastoral a partir de Pascua de 2026, ya forma parte de la Red de Centros de Escucha coordinada por el Centro de Humanización de la Salud de los religiosos camilos y fue presentado oficialmente el 18 de diciembre.
Con la celebración de este domingo en la Catedral de Teruel, la diócesis cerrará el Jubileo de la Esperanza dando gracias por un año de intensa vivencia eclesial y renovando el compromiso de seguir siendo, en medio del mundo, signo y testigo de la esperanza cristiana.
El salón parroquial de la iglesia de Santa Emerenciana acoge desde este martes, 11 de noviembre, una nueva edición del Mercado Solidario organizado por el Grupo Cáritas Parroquial de Santa Emerenciana.
El objetivo es superar la recaudación de años anteriores, destinada íntegramente a atender las necesidades de familias en situación de vulnerabilidad económica en Teruel.
Vivimos en un escenario de crisis permanente, que ha incrementado la desigualdad y ha deteriorado las condiciones de bienestar de muchos hogares. Los precios suben, las facturas se acumulan y cada vez resulta más difícil cubrir los gastos básicos.
Ante esta realidad, Cáritas propone gestos sencillos de solidaridad, como este mercado, que ofrece la oportunidad de colaborar con quienes más lo necesitan y dar una segunda vida a objetos con historia.
La iniciativa se celebra en vísperas de la Jornada Mundial de los Pobres, el próximo 16 de noviembre, y pretende generar nuevos recursos económicos y comunitarios para sostener la acción caritativa de la Iglesia.
El mercado permanecerá abierto del 11 al 16 de noviembre, en el salón parroquial de la iglesia de Santa Emerenciana (Plaza Constitución, 3 – Teruel), con el siguiente horario: