Nota para los obispos y las
Conferencias Episcopales sobre las celebraciones de la Semana Santa 2021.
La intención de esta Nota
sobre la Semana Santa es ofrecer unas sencillas orientaciones con el fin de
ayudar a los Obispos en su tarea de valorar las situaciones concretas y
procurar el bien espiritual de pastores y fieles para vivir esta gran Semana
del año litúrgico.
Estamos afrontando,
todavía, el drama de la pandemia del COVID-19 que ha provocado muchos cambios,
incluso en la forma habitual de celebrar la liturgia. Las normas y directrices
contenidas en los libros litúrgicos, concebidas para tiempos normales, no son
enteramente aplicables, en tiempos excepcionales de crisis como estos. Por
tanto, el Obispo, como moderador de la vida litúrgica en su Iglesia, está
llamado a tomar decisiones prudentes para que las celebraciones litúrgicas se
desarrollen con fruto para el Pueblo de Dios y para el bien de las almas que le
han sido confiadas, teniendo en cuenta la protección de la salud y cuanto ha
sido prescrito por las autoridades responsables del bien común.
Se recuerda de nuevo a los
Obispos el Decreto emitido por este Dicasterio, por mandato del Santo Padre, el
25 de marzo de 2020 (Prot. N. 154/20) en el que se ofrecen algunas
orientaciones para las celebraciones de la Semana Santa. Tal pronunciamiento es
válido también para este año. Se invita, por tanto, a releerlo con vistas a las
decisiones que los Obispos tendrán que tomar con respecto a las próximas
celebraciones pascuales en la situación particular de su país. En muchos países
siguen vigentes estrictas condiciones de confinamiento que imposibilitan la
presencia de los fieles en la iglesia, mientras que en otros se está retomando
una vida cultual más normal.
El uso de los medios de
comunicación social ha ayudado mucho a los pastores a ofrecer apoyo y cercanía
a sus comunidades durante la pandemia. Junto a los resultados positivos,
también se han observado aspectos problemáticos. Para las celebraciones de la Semana
Santa se sugiere facilitar y privilegiar la difusión mediática de las
celebraciones presididas por el Obispo, animando a los fieles que no pueden
asistir a su propia iglesia, a seguir las celebraciones diocesanas como signo
de unidad.
En todas las celebraciones, de acuerdo con la
Conferencia Episcopal, se debe prestar atención a algunos momentos y gestos
particulares, respetando las exigencias sanitarias (cf. Carta del Cardenal
Prefecto a los Presidentes de las Conferencias Episcopales ¡Volvamos con alegría
a la Eucaristía!, 15 de agosto de 2020, Prot. N. 432/20).
La Misa Crismal, si es necesario, puede
trasladarse a otro día más adecuado; conviene que participe una representación
significativa de pastores, ministros y fieles. – Para las celebraciones del
Domingo de Ramos, del Jueves Santo, del Viernes Santo y de la Vigilia Pascual,
se aplican las mismas indicaciones del pasado año.
Se anima a preparar subsidios adecuados para
la oración en familia y personal, potenciando también algunas partes de la Liturgia
de las Horas.
La Congregación agradece
sinceramente a los Obispos y a las Conferencias Episcopales por haber
respondido pastoralmente a una situación en constante cambio a lo largo del
año. Somos conscientes de que las decisiones adoptadas no siempre han sido
fáciles de aceptar por parte de pastores y fieles laicos. Sin embargo, sabemos
que se han tomado para garantizar que los santos misterios se celebraran de la
manera más eficaz posible para nuestras comunidades, respetando el bien común y
la salud pública.

No hay comentarios:
Publicar un comentario